Botijas en cana. Acto II, escena 7. Pelea

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Advertencia: no apto para menores de 12 años. Vocabulario incorrecto y escenas violentas.

(Semana anterior: Reencuentro).

Jonathan consiguió dos frutas que escondió debajo de su camisa. Cuando pasa frente a Pat, le pone una pierna. Jonathan se cae y las frutas ruedan por el piso. Jonathan, que no se deja provocar, las vuelve a recoger. Sami y Sara se matan de risa.

PAT (burlona): Ay, disculpá, fue sin intención…

JONATHAN (presionado): Idiota.

PAT (burlona): Che, me disculpé, ¿no?

Las tres chicas se ríen. Jonathan está que hierve de rabia y vuelve hacia Mariel, Diego y Ariel, que todavía sigue muy débil. Jonathan le da a Ariel las frutas y se sienta al lado de Mariel.

JONATHAN (a Ariel): Todavía tenía algo de dinero. Entonces pensé, voy a conseguir la fruta. Esto te va a hacer bien.

ARIEL: Tené cuidado con esa. Te hace calentar como un chivo.

JONATHAN: Por ella estoy acá, ¿cuánto más puede hacerme calentar?

MARIEL: Ariel tiene razón, mejor tené cuidado. Mientras esté enfermo, no nos puede defender.

JONATHAN: ¡Pero yo también estoy acá!

ARIEL: ¿Cuántas veces te peleaste?

JONATHAN: Muchas veces, en el patio de la escuela.

ARIEL: Mostrame tus cicatrices.

JONATHAN: ¿De qué cicatrices me hablás?

ARIEL: De tus peleas. Si fueran peleas de las de verdad, te queda esto.

DIEGO: El cuerpo de Ariel parece la Luna.

JONATHAN (avergonzado): Tengo una cicatriz en la rodilla de cuando me caí de la bicicleta.

ARIEL: No te les cruces. Creeme, es mejor así.

Jonathan no contesta.

MARIEL: Prometelo, por favor.

JONATHAN: Está bien, lo prometo.

Mariel se para.

JONATHAN: ¿Adónde vas?

MARIEL: Al inodoro, no hay nadie.

Mariel desaparece tras la pared de tablas. Jonathan, Diego y Ariel se quedan aparte. Pat y su pandilla, sentadas del otro lado de la escena, se paran. Pat le hace seña a Sami y Sara, que se deslizan silenciosamente tras Mariel.

DIEGO: Cuando salga de aquí, voy a la televisión y me hago famoso.

JONATHAN: ¿A la televisión?

ARIEL: ’Tas loco.

DIEGO: ¿Por qué? Puedo hacer reír a la gente. (Frunce una morisqueta, Jonathan se ríe). ¡Ya ves! En una tienda así de grande, había una tele en la vidriera, miré y vi que había un hombre trajeado de pelo negro, tenía un saquito tejido. Era muy cómico. Eso también lo puedo hacer yo.

JONATHAN: Lo conozco, es Mr. Bean.

ARIEL: ¿Quién es ése?

DIEGO: Ni idea, pero yo voy a hacer algo parecido a eso. La gente frente a la vidriera se reía. Yo también, y hasta me olvidé de que ese día no comí nada.

JONATHAN: ¿Por qué no lo vas a lograr?

DIEGO: Me estás jodiendo, ¿no?

JONATHAN: No precisás título para hacer reír. No precisás ir a facultad ni nada de eso. Ni siquiera a la escuela. O sos cómico o no sos.

DIEGO (muy agradecido)
¿De veras?

JONATHAN: Obvio.

ARIEL: Ustedes dos tendrían que armar un dúo.

Tras la pared del inodoro se oyen gritos. Mariel se cae para afuera, Pat, Sami y Sara corren tras ella. Pat, Sami y Sara le pegan a Mariel empujándola de una a la otra.

PAT: Te dije que era una mina.

SARA: Y qué linda.

PAT: Yo lo digo. Una princesita. Nos puede dejar mucha guita cuando esté afuera.

MARIEL: Váyanse. Déjenme tranquila.

De un lado se acercan Jonathan y Diego. Ariel quiere seguirlos pero no lo logra. Está todavía demasiado débil.

JONATHAN: Déjenla en paz.

Pat la empuja a Mariel apartándola. Se cae y queda tirada en el piso.

PAT: Ay, la bestia me mordió.

JONATHAN (hirviendo de rabia): No la toques.

PAT: Ay, ¡el héroe!

JONATHAN: Te lo digo en serio.

Jonathan y Pat están frente a frente muy cerca. Detrás de Pat están Sami y Sara, detrás de Jonathan está Diego. Ariel sigue todo desde lejos, como Mariel. Del guardia ni se oye la voz.

PAT: Esto no es ningún jueguito. Esto es la vida, sin apoyacabezas y sin cinturón de seguridad. Esto es demasiado para vos.

JONATHAN: No lo es.

PAT: Aunque quieras, no podés pelear. No a ganar o morir. Te falta el instinto; lo perdés cuando dormís en camita blanda. Ahí no le pegan a las minitas.

JONATHAN: ¿Y qué te pasa? En unos años vas a tener sida, si no lo tenés ya. Después se te van a caer los dientes, y de aspirar pegamento vas a ponerte cada vez más débil y después, una de las dos idiotas detrás de vos…

SAMI: ¿Habla de nosotras, ese sorete?

PAT (a Sami, que está detrás de ella): Callate.

JONATHAN: Va a decir lo que puede ella, yo ya lo conozco hace rato y te va a echar. Si no es que ya te baleó en la calle otra pandilla. ¿Y te voy a tener miedo? Te arrugás, y además, ¿sabés una cosa? Si estuviera en tu lugar, me iría igual.

PAT: Yo te mato.

Pat se tira furiosa encima de Jonathan. Se arma una pelea, todo es muy confuso. Sami y Sara miran y no se meten. Alrededor de los luchadores, los demás botijas forman un semicírculo y miran curiosos.

De repente, Pat saca un cuchillo y ataca, Jonathan cae al piso, Mariel se le tira encima a protegerlo, Diego aparece dentro del círculo y ataca a Pat, que vuelve a acuchillar. También Diego cae al suelo. Un grito. Diego está en el piso y ya no se mueve.

Pat quiere volver a tirarse encima de Jonathan, que se volvió a enderezar. Pero de la multitud sale Benja y la sujeta. Mariel y Jonathan corren hacia Diego.

BENJA: Ya basta, termínenla.

PAT (odiosa): ¡Yo lo mato de un cuchillazo! ¡Yo lo mato de un cuchillazo!

Del costado viene finalmente el guardia.

SAMI: ¡Cuidado! ¡Ahí viene uno!

Benja deja a Pat, que tira lejos el cuchillo, dejándolo caer bien lejos en la escena. Mariel y Jonathan se arrodillan junto a Diego.

MARIEL: ¡Diego! Despertate.

JONATHAN: ¡Decite algo!

GUARDIA: ¿Qué está pasando ahora? (A Jonathan). ¡¿Otra vez vos?!

Pat, Sami y Sara se reparten detrás de los otros botijas. El guardia encuentra a Diego muerto.

GUARDIA: ¡La mierda!

JONATHAN (apuntando a Pat): Ella lo mató.

GUARDIA: Tenemos que sacarlo de aquí.

JONATHAN: Pero ¿es que no me oye? ¡Ella lo acuchilló!

GUARDIA: Y el papeleo que va a haber que hacer con esto…

JONATHAN: Ella lo limpió como a una rata. ¡Y eso no le importa nada!

GUARDIA: Uno más o menos, qué importa. Lo único que me importa es que esto llegue sin líos a las actas públicas.

Mariel aparta al descontrolado Jonathan. Lo agarra del brazo.

GUARDIA: Y yo que me esperaba un día tranquilo. Vamos, ayuden.

El guardia se busca unos botijas que lo ayudan a sacar el cuerpo de Diego de la escena.

Se apaga la luz.


Próxima semana: La despedida.


BOTIJAS EN CANA. traducción al castellano rioplatense (variante uruguaya) por Fabio Descalzi, a partir de la versión original en alemán de Knastkinder, por Rüdiger Bertram.

© 2007 Rüdiger Bertram (original en alemán). www.ruedigerbertram.com, www.knastkinder.de

© 2008 Fabio Descalzi (esta traducción al castellano). Contacto: fabiodescalzi@netgate.com.uy

IMPORTANTE: para publicar o poner en escena esta obra, es imprescindible ponerse en contacto con el autor.

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