Etiqueta: Redacción

Correctores asociados

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Siempre necesitás otro par de ojos. Máxime cuando pensás en publicar.

Un corrector de estilo no te dicta cómo redactar, ni te reescribe todo para ponerlo más lindo. Pero te salva de cometer muchos papelones. Así de claro es su papel.

Yo ya tengo mi experiencia previa, recurrí a los buenos consejos de Celeste y Diego (cualquiera de los dos es excelente, se los recomiendo). Seguir leyendo “Correctores asociados”

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Celeste como el mar.

Mar Celeste publicidad
Decime la verdad, ¿no está buenísima esta imagen? Parece un cuadro constructivista en versión curvilínea. Con la redondez que lima las rasposas asperezas puntiagudas.

Es habitual que en toda publicación haya una editorial que se dedique a muchas tareas. Pero cuando el que publica es el propio autor, corrés el riesgo de equivocarte feo en un montón de detalles que te terminan afeando tu libro. Sí, el texto al que tanto trabajo le dedicaste. Vas muerto si no tenés quién te lo redondee.

Mar Celeste es el taller de corrección y edición de textos al que recurrí en esa instancia crucial de mi recorrido por el mundo literario. Celeste Moreno es la maravillosa persona que está detrás de ese cartel con el pececito. No solo realiza la corrección ortotipográfica, también se dedica con mucho amor al relato, a buscar la coherencia de los hilos narrativos, a comprender el desarrollo de la obra (y si está bien expresado). Con mucho tacto te va haciendo sugerencias para que tu obra quede mucho mejor. Ni te imaginás cómo con tan poco podés conseguir algo tan distinto. Que al fin quede por escrito esa palabra que tenías en la punta de la lengua (o de los dedos).

Muchas gracias, Celeste, por ayudarme a navegar en el mar de mis letras.


Página de Mar Celeste: https://www.facebook.com/guiadescritura/

Escribir: un placer del escritor y un deber para el redactor

Escribir: un placer del escritor y un deber para el redactor

Un ensayo excelente de la pluma de un joven escritor rioplatense. Me encanta.

Blog de Jonas

Mientras escribo este ensayo, mi mente retrocede varios peldaños en la memoria hasta reencontrarse con el recuerdo de mi niñez. Viajo a través de los años, como la escritura, que es un modo de trasladarse en el tiempo. Me acuerdo del otoño de 1998. Yo tenía ocho años, una edad complicada para entender el porqué de algunas situaciones, como la de despertarse una mañana y asimilar, sin anestesia, que una persona a la cual querés ya no está. Ese día, me encerré en mi cuarto, mientras que el resto de mi familia estaba en el comedor, y empecé a escribir sobre que lo había sentido al escuchar la triste noticia.

Escribir es traducir los gritos internos en frases silenciosas que hablan en un papel. La escritora Marguerite Duras dice que cuando una persona escribe, su escritura se parece a un aullido, pero sin ruido, es como un espejo en donde…

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A los colaboradores de #TextosSolidarios

Padre_Paloma_AfricaPaloma Velilla es una colaboradora del equipo de redacción del proyecto Textos Solidarios. Su padre trajo un comentario muy conmovedor sobre su propia experiencia, esa misma que Paloma volcó en forma de relato para incluir en el libro El mundo en tus manos, que pronto vas a tener en tu cabecera.

Me permito copiar acá su foto, que va con el relato, y sobre todo copiar sus palabras, porque creo que vos también merecés leerlas. No quise cambiar el texto, donde dice “tú” quiere decir “vos”, donde dice “a tí” quiere decir “a vos”, y el fuerte abrazo, viniendo de esas manos, es capaz de abarcarte también a vos y a más de cien personas. Esta página es apenas un vehículo para que las palabras de Luis trasladen su agradecimiento a todos y cada uno de los que colaboramos en Textos Solidarios. Y no voy a comentar más de estas palabras; tenés que leerlas.

Así dice el doctor Luis Velilla:

Paloma me ha mandado tu comentario y sólo quería darte las gracias por tu proyecto.

Gracias porque en buena medida estas iniciativas dan voz a todas aquellas personas a las que no pudimos ayudar, a las personas que murieron cerca de nosotros con sus ilusiones y esperanzas detenidas para siempre. Ver tanto horror paradójicamente nos pone en camino hacia esa región dentro de nosotros mismos donde en algunos momentos privilegiados hemos conocido la paz y el amor a pesar de todo.

Hay algo mucho peor que haber muerto en Ruanda y es haber matado en Ruanda o haber sido indiferente y seguir viviendo con eso.

Una mañana después de haber operado a un pequeño de dos años y a su madre que habían sido degollados salí del hospital a respirar. Vi un cielo azul sereno y hermoso. El viento era suave y todo estaba lleno de flores y de belleza. Las lágrimas comenzaron a brotar. Tanta paz me parecía un escándalo. La belleza de las flores y los cantos de los pájaros, se convirtieron esa mañana en una aberración que no encajaba ahí de ninguna manera. Era como si el universo no se sintiese dolido, era una inmensa indiferencia universal y eso me hacía mucho daño.

Esa impresión me duró muchos años. Me propuse no olvidar nunca por mucho que doliera. En realidad nunca he querido olvidar nada.

Un día muy lejos de allí mientras paseaba entre flores sin sangre, comprendí algo importante. El universo habría sido indiferente al terror de aquellos días si nadie hubiese estado allí para echar un mano. La prueba de que nada es indiferente es que hay gente que va, que se arriesga, que no pasa de largo, locos tal vez cuyo único mérito es no poder soportar ese dolor sin hacer nada.

Así que en nombre de la gente que va a todas las Ruandas del mundo y de sus familias, en nombre de todas las “Palomas” que sueñan con volver a abrazar a sus padres, en nombre de los que murieron en nuestros brazos, de los que no pudimos salvar y de los que sobrevivieron, en nombre de la humanidad que sufre aún, te doy muchísimas gracias por contribuir a que nunca se olvide. No olvidar es algo que les debemos a todos los que murieron durante aquellos días de brisa suave y flores.

Una vez más, gracias a vos por leer. Gracias a todos los que colaboran con nosotros.


Fuente: página de Textos Solidarios en Scripto.es.

En Twitter, usá la etiqueta #TextosSolidarios.

Leyendo cien textos solidarios

portada_peqVos querés saber. El público quiere saber. Yo te voy a contar en qué andamos con el libro El mundo en tus manos.

Para que sepas lo que es trabajar en la redacción, imaginate. Para organizar el libro en capítulos tenés que leer de nuevo todos los cien textos elegidos. Ya los leíste cantidad de veces, analizando, revisando, corrigiendo, buscando detalles para mejorar.

Ahora necesitás otro tipo de lectura. Tenés que empaparte de los textos, dejarte llevar por el argumento, tratar de captar todo el sentido, tratás de encontrar los elementos comunes que te dejen clasificarlos en capítulos, darle un orden y una estructura a cada capítulo.

Ya no leés tanto con la cabeza, es más bien con el cuerpo. Porque el argumento común de este libro es la emoción, atrapada en los escritos. Así, vas a ir sacudiendo al lector o acariciándolo, abriéndole los ojos, provocándolo, soplándole al oído, despertando lo que siente, haciéndolo pensar. Te dan ganas de construir un hilo argumental que le dé sentido a toda la obra. Por eso, es una lectura que te deja disfrutar a pleno de los trabajos. No deja de ser una obligación, pero ¡ojalá que todas tus obligaciones fuesen como esta!

Espero poder terminar pronto esta etapa y tener flor de manuscrito para publicar. Creo que vos también tenés derecho a disfrutar de esta obra como lo estoy haciendo yo. Te voy a seguir contando, vos tenés derecho a saber cómo sigue este trabajo. Vas a ver entradas en mi blog y también en el foro de la comunidad (hacé clic acá). Así, vas a poder recibir y contestar mucho más fácil todos los comentarios.

Ah, por las dudas, te explico. La imagen que ves en esta entrada no es la portada del libro, todavía no está el diseño, pero se muestra la idea principal del titulo, “El mundo en tus manos”, y el subtitulo, “cien textos solidarios”.

Otra vez, muchas gracias a vos y a todos los que colaboran con nosotros.


Fuente: página de Textos Solidarios en Scripto.es.

En Twitter, usá la etiqueta #TextosSolidarios.