Etiqueta: Mujer

Treinta y poco

Smoke and head
Ella corre la cortina, que entre sol. Se agacha junto a él, le acaricia los pectorales bien trabajados, le habla al oído.

—¿Vas a quedarte a desayunar, mi negrito?

—Mmmh… ah, buen día. ¿Qué hora es?

—Mi negro, ¿modosito te pusiste hoy? Anoche estabas tan apasionado…

—¡Las diez! Se me hace tarde para empezar mi horario en el taxi. ¡Me voy ya mismo!

—Pero antes… —ella intenta arrancarle un beso de labios carnosos.

—Listo, bastó —él la aparta, aferrándole los hombros con sus manos fuertes.

—Pero… ¡no seas bruto! —ella se acaricia el hombro, no sin antes apretarle el bíceps con la otra mano.

—No seas larva. Dale que se me hace tarde —él manotea en el aire, evitándola al levantarse.

Se lava la cara, junta la ropa, se viste y se va. Lo que ella le lanza con la lengua le rebota en los oídos y en la piel.

—¡Qué poco lo tuyo! ¡Ojalá te atropellen! —se oye tras el portazo. Seguir leyendo “Treinta y poco”

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Identidad y escritura (III)

women-writing-the-nation-cultural-history-of-bengali-muslim-women

En la entrega anterior se trataba sobre los escritores profesionales, sus oportunidades en el mercado editorial, sus diferencias con el público al que sirven. Existe, es cierto, una tendencia a borrar esas diferencias.

Pero en vez de esto, en aquellos discursos que buscan la justicia como finalidad existe una tendencia a la subdivisión demográfica y selectiva en el campo del entendimiento humano. Así, los escritores afro deberán escribir sobre celebridades, música y experiencias afro; las escritoras pueden y deben escribir sobre feminismo, estilos de vida, tendencias y experiencias femeninas; las trans deben escribir sobre sus propias experiencias; los hombres musulmanes sobre sus experiencias (y las mujeres musulmanas sobre las suyas propias); los discapacitados sobre sus experiencias. En una publicación abiertamente feminista interseccional, las mujeres tienen acceso a una «encuesta de identidad», un cuestionario horrendo en donde se les pide que detallen todas las experiencias terribles a las que hayan sobrevivido y, a continuación, se les indica que las escriban en forma de breves artículos compartibles e intercambiables por jornales de 90 dólares. Me violaron, viví una relación abusiva, me hice un aborto, sufrí; como una minería a cielo abierto de identidades vendibles, una especie de acumulación primitiva sobre el territorio del trauma. Mientras tanto, el sujeto universal, el único que no necesita sufrir para que lo escuchen, sigue siendo blanco y masculino. El derecho de las mujeres negras a escribir sobre Beyoncé es importante, sí; pero también se supone que sean capaces de escribir sobre ecología de los fondos oceánicos, sobre filosofía kantiana, sobre la escritura en sí misma y sobre lo que no se sabe. Mientras que hay tantas personas que lo hacen, la subrepresentación de escritoras de otras etnias, trans y otras personas marginadas que se dedican a escribir sobre oceanografía, idealismo alemán, deconstructivismo e ignorancia es mucho más pronunciada. Es abrumadora la cantidad de hombres blancos a los que se les brinda la oportunidad de ser «otros», de no tener que decir todo el tiempo «yo»; y esto es así, porque la validez de su identidad ya está asegurada desde el vamos, porque el mundo ya está escrito a su imagen. Y mientras que para toda persona es esencial la capacidad de poder declararse frente a un mundo que preferiría que no lo hiciera, el dogma de que escribir puede y debe ser solo una autodeclaración abandona a las personas marginadas en su condición. La crítica a esto es muy limitada: dentro de este discurso se hace evidente que son la presencia y la particularidad del «yo» que legitiman la escritura, que la hacen adecuada o inadecuada, que la convierten en presencia o en ausencia de otra cosa. Y esto no ayuda en nada.


Ver el original aquí.

Continúa el próximo martes.

Mujer formidable

Dreadlocks back

Isaura está dando que hablar en este Día Internacional de la Mujer (sí, la misma Isaura que piensan los lectores, la novia de Crispín, el de rastas). Mientras en varios foros y redes sociales se discute la pertinencia de que sea un solo día o todos los días del año, voy a permitirme mostrar un homenaje que no es de hoy, viene de hace mucho tiempo atrás. Sí: algo sucedió de forma inesperada mientras nos comentábamos con una colega bloguera, Paloma Velilla. Elogié su artículo sobre escritores en construcción:

Qué linda serie, “escritores en construcción”. A ver si me retrocontagio, je (porque soy arquitecto y me puse a escribir…).

Me responde así:

¡Gracias, Fabio! ¡Claro! Nunca es tarde para retrocontagiarse y unirse al clan, jejeje.

Le propongo:

Te invito a darle una leída a mi creación favorita (vas a ver en negrita el enlace al texto completo de 8 páginas) – ya me dirás: https://blogdefabio.com/2016/09/03/la-peluca-de-rastas/

Hoy recibo esta sorpresa:

¡Me lo he leído! Fabio, está tremendo. He sentido en todos los niveles. Escribes muy bien, y tus letras están llenas de vida. Sospecho que hay por ahí guardados ciertos hechos reales, pero me quedo con la intriga, no hace falta que aclares. Me he reído mucho con esta parte: “¿Cuándo se habían escuchado reproches en casa? Nunca. Pero ahora era así. Habían faltado límites durante demasiado tiempo. Y ella iba a poner freno. Aunque para ello tuviera que darle órdenes al suegro. Papá siempre se anticipaba, evitaba negarle nada a la nuera. Isaura, a veces, parecía mi hermana mayor y, más que la nuera, la suegra de papá.” En unas cuantas líneas expones la personalidad de Isaura con tanta elocuencia, que me he imaginado a la perfección la escena y la chica me ha caído genial. ¡Buen trabajo!
Ya cerca del final en esta parte: “Hoy cumplo veinticinco años. Fue el día elegido para casarme. Así, de manera tan solemne, quisimos que el recordatorio del importante rito de pasaje fuese el mismo día que el de mi nacimiento. Para así marcar un definitivo renacer”. ¿Qué puedo decir? Es precioso. El simbolismo en sí me ha tocado mucho y me he sentido partícipe del momento. ¡Gracias por compartirlo! Tienes madera, compañero.

Le agradezco:

Muchas gracias, Paloma, por la detallada devolución, es muy amable de tu parte. Me alegro de que te haya llegado. Y bueno, el personaje de Isaura tiene unos elementos de mujeres muy, muy reales que han poblado (y pueblan) mi vida. Mujeres de mi sangre, que no se doblegan. Que llenan la vida y el espacio que habitan.
¡Feliz día!

Ella vuelve a comentar:

Ha sido un verdadero placer, Fabio. De esas mujeres también tengo alguna cercana 🙂 ¡Igualmente!

Pues, simplemente eso. Quería compartir esto con ustedes. A modo de homenaje a las formidables mujeres que llenan mi vida.

Hoy, y todos los días de la vida, ¡feliz día!

Sentirse latino

Sentir latino transfado en mujer
Fuente: Identidad Latina, http://latinai.org/

En mayo de este año se publicó la relación de finalistas del concurso de poesía convocado por Identidad Latina. Cuál no sería mi sorpresa al saber que una de mis obras fue seleccionada para su publicación en la antología del certamen. Desde hace un tiempo está disponible en Amazon: Sentir latino transformado en mujer: poemas con identidad latina.

Así se explica en el anuncio de venta del libro electrónico: «Memoria colectiva con la principal finalidad de mostrar la diversidad literaria que puede tejerse desde una misma identidad, la identidad latina, que este año ha decidido convertirse en mujer. Desde el participante más joven con apenas 15 años, y hasta la más longeva con 84, disfrutamos de poemas creados por personas de más de diecisiete países. Un viaje impregnado de colores, sabores, olores, frutas, músicas y paisajes, pieles, texturas, temperaturas, casas y familias.»

He aquí el poema ganador del primer premio en la categoría «Recetas de color», y otro más de la misma categoría.


Actualización: me vienen pidiendo para leer mis poemas, aquí tienen una recopilación en Wattpad. O también, recorriendo los artículos con la etiqueta “Poesía” en este blog.

Tinto y tristón

–Mi rincón. Monoambiente en buhardilla. Y con vista sobre edificios antiguos. Tiene onda, ¿eh?

–Bien para vos. No sé por qué, siempre te imaginé en un lugar así.

–Sentate, te voy a servir algo para brindar. Mirá.

Le acerco la botella.

–Lambrusco. Siempre quise probarlo.

–Tinto y dulzón. Buenísimo.

Descorcho la botella. Sirvo dos copas, chocamos y probamos. Yo apenas mojo los labios, disfruto del sabor a bayas. Mi primo la olfatea, pone cara de deleite, degusta un poco. Supo ser un buen catador de vinos. Aunque últimamente, no tanto como antes. Después de paladear y saborearse el acabado, vuelve a acercar la copa a los labios. Para mi sorpresa, en un envión se la baja toda. Me pide más. Seguir leyendo “Tinto y tristón”

Navegante del asfalto

La tercera persona

Mucho solemos hablar de nuestra ciudad tranquila, de un pueblo grande en donde no pasa nada. Pero en medio de la rutina, hay personajes anónimos que corretean de un lado para el otro, viviendo aventuras y desdichas sin solución de continuidad. Alguno, ni sabe bien quién es, pero igual busca, bebe y baila. Y cómo. Seguir leyendo “Navegante del asfalto”

Estaciones cambiadas

Otoño un lunes portada
En Otoño un lunes, la autora Lorena Giménez nos lleva de viaje por las almas de dos personas que no encuentran su lugar en un mundo ancho y ajeno. Tal vez sea por sus orígenes familiares deslocalizados, o por sus disímiles ansias de vivir a pleno. La narradora sufre con su dificultoso amor por Dino, ese chiquilín grande que se encierra tras un infranqueable muro, pero igual la retruca en un onírico personaje literario. Seguir leyendo “Estaciones cambiadas”

Invisible y esencial

El Principito

Muchos recordamos esa frase «lo esencial es invisible a los ojos». Sí, una de las varias de El principito, del genial Antoine de Saint-Exupéry. Esa narración ilustrada por el propio autor, llena de minúsculos planetas cubiertos por mantos reales o la boa que se come un elefante. Muy inocente e infantil, y sin embargo tan cargada de críticas a lo que en aquella época se consideraba correcto o importante. Seguir leyendo “Invisible y esencial”