Etiqueta: Literatura en español

Diario de mi casa

Diario de mi casa

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El cenicero está vacío en el medio de la mesa ratona. Papá dejó de fumar hace años. Mamá siempre se quejaba del olor a toscano. Ahora la alfombra está divina, bien tersa y con olorcito a lana. Da gusto tirarse y revolcarse. Uno de los gustos que me doy en casa.

Todavía no llegan papá y mamá. A veces se demoran, cuando hay tráfico para volver del Centro. O cuando tienen que pasar a hacer algún mandado por Dieciocho.

Hoy cumplo veinte. Tal vez fueron a comprar algún regalo, o alguna otra cosa.

No festejamos mucho. Yo nunca fui muy de las fiestas.

Pero ahora estoy empezando a pensar en otras cosas. Conseguirme un trabajo, a ver si hago experiencia y empiezo a tener mi plata.

La plata. Esa cosa por la que tanta gente discute. Que hace tanta falta para vivir y darse gustos. Pero que algunos amontonan sin saber para qué. Seguir leyendo “Diario de mi casa”

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Día mundial de la poesía

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Juana de Ibarbourou (nacida como Juana Fernández Morales en Melo en 1892 y fallecida en Montevideo en 1979), distinguida como Juana de América, fue la más insigne poetisa oriental. Su imagen preside este saludo a todos los lectores en ocasión del Día Mundial de la Poesía.

Pueden leer la biografía completa de Juana haciendo clic aquí.

Para endulzar los sentidos, vaya mi poema favorito de su autoría, publicado en 1922.

Raíz salvaje

Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.

¡No pretendas ahora que ría!
¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraída!

Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé qué fragancias de trigo emparvado.

¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!

Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.

Letras y Poesía: 2 años de Literatura Independiente

Letras & Poesía

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Es muy gratificante anunciar el segundo aniversario de Letras & Poesía- Literatura Independiente. Proyecto sin ánimo de lucro, en el que hemos experimentado un crecimiento no solo en repercusión, sino en calidad a lo largo de estos dos años. Más de 100 autores han pasado por esta comunidad; actualmente son cerca de 80 de más de 11 países. Más de 1500 poemas, relatos y artículos. Y es que nuestro impacto no solo es virtual: hemos incursionado en la realización de recitales poéticos y estamos próximos a lanzar nuestro primer libro. Gracias a sus 250.000 visitas y a su apoyo masivo en nuestra cuenta de Instagram, nos llenamos de motivos para seguir y ofrecerles una alternativa literaria de máxima calidad. Que sean muchos más. ¡Gracias a ti por leernos!

Daniel Castaño Rivas, Director General

A continuación algunas felicitaciones de nuestros autores:

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Por: Mabeletras


Acostumbrado a felicitar cumpleaños ordinarios…

Ver la entrada original 464 palabras más

Reseña de Amigos Orientales por Luna Paniagua

TAPA AMIGOS ORIENTALES
Qué hermoso regalo para la Navidad. Ayer se me apareció en redes sociales una amiga bloguera, Luna Paniagua, para decirme que había leído mi libro, hacerme un par de preguntas (claro indicio de que le interesaba mucho comprender a fondo el texto) y contarme que hoy salía publicada en su blog una reseña.

Muy agradecido y contento, esta entrada es un broche de oro para un año que me trajo algo magnífico. Porque el esfuerzo que significó escribir Amigos orientales, estudiarme el mercado editorial, conseguir ilustrador, mandarlo imprimir, presentarlo, distribuirlo… me ha significado una cosecha riquísima de lectores y amigos que me han venido acompañando de las más diversas formas.


Esta novela nos da a conocer a un grupo de amigos residente en un barrio de Montevideo, Uruguay. Son once adolescentes muy próximos a la mayoría de edad y de distintos orígenes. Todos ellos son integrantes de un mismo equipo de fútbol.

Escrito en español rioplatense y lenguaje coloquial. Oriental, en este caso, es sinónimo de uruguayo y de ahí su título: Amigos orientales.

Está dividido en cuatro partes, centradas en cuatro de los jóvenes: Amir, Moro, Fredo y Gonza. A través de ellos y de su relación con el resto del grupo el autor aborda temas propios de la adolescencia como la amistad, la incertidumbre hacia el futuro, la relación con los padres y, muy en particular, la revolución hormonal y el despertar de la sexualidad. Seguir leyendo “Reseña de Amigos Orientales por Luna Paniagua”

Historia de muchachos. Juan de Marsilio reseña a los amigos.

Hombre hecho de libros

El pasado viernes 29 realicé una presentación de mi libro Amigos orientales ante un nutrido auditorio de adolescentes de 15 a 17 años en el Colegio y Liceo Clara Jackson de Heber, debían de ser más de ciento cincuenta. Fue fabuloso poder interactuar con ellos, intercambiar impresiones, recibir preguntas inesperadas e inventarme para responderlas en el momento. Una instancia que mucho le agradezco a la institución y a sus autoridades.

En el plantel docente del colegio se destaca el profesor Juan de Marsilio (Montevideo, 1963), que también escribe y bloguea. Estuvo en la presentación y realizó un resumen muy lúcido; poco antes me enteré de que escribió un largo artículo en el que reseña mi obra.

Aquí se los muestro.


Historia de muchachos

Me resultaría del todo imposible escribir narrativa para adolescentes. Trabajo con ellos y para ellos cinco días a la semana. Tengo que tratar de entenderlos cada día más (a ellos, que cambian de semana en semana, en su desarrollo personal; a ellos, que camada a camada, de año en año, son cada vez más lejanos y distintos de aquellos primeros estudiantes míos, en el Liceo de Aiguá (al norte de Maldonado). Tengo que asumir que cada día los entiendo menos. Tengo el deber de moralizarlos de a ratos, aunque sin dejar de enseñarles Literatura priorizando lo estético, que al cabo se trata de un arte. Pero eso es mucho más fácil que escribir ficción para muchachos. Soy uno más del bando adulto que los incordia, más o menos por su bien y con menor o mayor torpeza. Para ellos soy un “profe” más. No soy uno que tenga que entretenerlos hoy. Ni conmoverlos en su presente de transición, que es cosa más difícil. Alcanza con que dentro de quince o veinte años algunos de ellos exhume alguna cosa que yo le haya dicho en el aula, sin siquiera acordarse de quién la dijo, y la use para vivir un poco más felices. Sí, enseñarles a los muchachos es más fácil que escribir para ellos.

Casi tan difícil me resulta reseñar narrativa para muchachos. Era yo “maduro para mi edad”, cuando tenía la edad de mis estudiantes. Lo que es decir: me moría de miedo ante el mundo –yo, gordito, yo, tristón, yo torpe, yo, que intuía la parte jodida de la existencia– y era más bien amargadito y pretencioso. Pocos libros leí sobre muchachos y para muchachos. Uno solo recuerdo, breve y entrañable, por su excelencia literaria y humana: un cuento largo de Morosoli, “Tres niños, dos hombres y un perro”, que leí en edición bellamente ilustrada. Reseñar narrativa juvenil me da miedo, porque temo que aflore mi cinismo, mis ganas de aprovechar cualquier defecto, cualquier facilismo doctrinal del texto para destriparlo, acaso por envidia. Sé que soy malo, Dios me perdone, pero no me gusta serlo y trato de no empeorar.

Así que algo debe tener de bueno esta novelita* de la que voy a ocuparme con brevedad. Lo primero a decir es que puede leerse de un tirón. Teniendo que presentarla en un colegio en el que enseño, el 29 de setiembre, me puse a leerla hoy, 5 de setiembre, con mucho tiempo para hacerlo, y en menos de cuatro horas la había liquidado.

En segundo lugar, señalo que usa el tema del fútbol con acierto y sin exagerar: los protagonistas, todos varones, juegan en el mismo cuadro, pero el fútbol es una excusa – para juntar a los personajes y para algunas metáforas que usa el autor– y no una trampa para ocultar la falta de qué decir o la inhabilidad para narrar.

Es una novela que aborda muy bien el tema de la diversidad y la convivencia: en el cuadrito hay gurises de todas las procedencias, incluido un sirio, Amir, el golero del cuadro, llegado a Uruguay con su padre y hermanos, huyendo de la guerra. En un país acomplejado por la falta de una identidad étnica monolítica y añeja, Descalzi se atreve a reivindicar como valor identitario de la uruguayez la capacidad de amalgamarnos entre diferentes. Se atreve a hacerlo cuando estamos perdiendo ese valor: muchos de los peruanos y bolivianos que viven en Ciudad Vieja reciben desprecio, muchos dominicanos y sobre todo dominicanas reciben nuestra desconfianza primero que ninguna otra cosa. ¿Ingenuidad del autor? ¿Nostalgioso planteo trasnochado? Prefiero leerlo cono lúcida defensa de un valor en el que el autor cree.

Al ser un libro sobre adolescentes, es un libro sobre el despertar a la sexualidad. Acierta el autor al plantear que, con distintas opciones morales, lo central es educar, y educar para que la sexualidad se vincule al afecto y al respeto por el otro. Sin receta única –en estos tiempos de recetas únicas contrapuestas y vociferantes sobre el tema– pero dejando clara la responsabilidad adulta, y argumentando de modo persuasivo para que los muchachos busquen apoyo adulto. Hay varios modos de abordaje, según los padres de los distintos personajes jóvenes, y esto puede ser interesante para el lector adulto, pues lo puede llevar a que repiense su postura en el tema. Está muy bien contada la historia de Gofi e Inés, los padres de Gonza, uno de los protagonistas adolescentes.

Es un libro que en nuestro Uruguay laico se atreve a plantear el problema de la religiosidad humana, de nuestra necesidad de trascendencia. Y lo hace de modo amplio, fraterno y respetuoso, sin imponer las posturas dogmáticas del autor. Y sin hacérnoslo fácil a los que practicamos y predicamos alguna fe en concreto. Como reza Moro, un gurisito que lleva sangre guaraní y las ha pasado mal: “Que los que hablan de Dios, hablen bien claro, que se les entienda”.

Tiene incluso el libro algunas pinceladas de humor certero. Recomiendo, en este sentido, atender a Malik, uno de los hermanos menores de Amir, un rostro de piedra, atrevido y enamoradizo, con un español apurado y entreverado desopilante.

No es que el libro no tenga defectos. Descalzi, a mi juicio, es un narrador que promete —no es un jovencito y la novela vale, pero el autor tiene aún aspectos por pulir en su oficio narrativo, por eso escribo lo de que promete, y qué bueno es que un escritor siga siendo de algún modo una promesa, alguien de quien lectores puedan todavía esperar algo nuevo— venía escribiendo que Descalzi es un narrador que promete, pero que en el apuro por cumplir, hace que en esta novela a los jugadores de su cuadro, al que ubica en la Aguada, les ocurra todo lo que les podría pasar a unos adolescentes, por lo que recurre un poquito demasiado a la casualidad. En segundo lugar, hay algunos intermedios líricos no del todo logrados. Pero el saldo me resulta más que positivo. Recomiendo.

*AMIGOS ORIENTALES, de Fabio Desclazi. Baluarte, Montevideo, 2017. 184 págs.

Fuente: elMontevideano – Laboratorio de Artes

El equipo está listo. ¡A la cancha!

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Esta semana se lanza Amigos orientales. Amir, Tóbal, Fredo, Moro, Jagu, Andy, Paco, Paisa, Tris, Pedri y Gonza pronto estarán desbordando las librerías, las estanterías, las bibliotecas, las mesas de luz. ¿Querés verlo todo?

Ya lo encontrás en las librerías de Uruguay.

O pedímelo que te lo envío por correo.

O si preferís Kindle, ya lo tenés en Amazon.


Amigos orientales, por Fabio Descalzi. Baluarte, 2017, 184 páginas. ISBN 978-9974-91-583-1.

Si querés descargarlo de Amazon, este es el enlace:

Amigos orientales. Mi libro publicado. A un año del inicio del blog.

TAPA AMIGOS ORIENTALES
El 13 de junio ya hace año de que empecé a escribir en este blog. Te doy las gracias a vos por seguirme siempre. Por alentarme a seguir. Me acompañaste a lo largo de este apasionante año. Sumaste a mi experiencia, a mis expectativas, a mi sentir. Como decís por acá: gracias por hacerme el aguante. O, como se dice por todas partes: te agradezco por tu compañía, hermano.

Este blog, con el que tanto me acompañaste, es apenas la parte visible de lo que me pasó todo este tiempo. Una vidriera de ideas, inquietudes, aspiraciones y gustos culturales. Mientras tanto, yo seguí ocupado tras bambalinas en un trabajo que ya había comenzado hace casi tres años. El resultado de todo este tiempo de labor es mi primer libro, Amigos orientales.

Se divide en cuatro capítulos, uno para cada protagonista. Ambientado en un tradicional barrio de Montevideo, Amigos orientales te cuenta las andanzas de los cuatro pibes que ves en la imagen: Moro, Fredo, Gonza, Amir. Los acompañan en todas sus amigos y compañeros de cuadro: Andy, Jagu, Tris, Tóbal, Paco, Pedri y el Paisa. Sí, los ONCE orientales (la mayoría, uruguayos) que juegan al fútbol. Pero el fútbol es apenas un pretexto para que se junten. No es (solo) una novela sobre fútbol, es sobre la vida misma.

Forma parte de ONCE relatos del juego de la vida, un proyecto más ambicioso que me ocupa desde aquel lejano octubre de 2014, con mucha ilusión. Está imaginado y escrito por un adulto con adolescentes en su familia. Un adulto que también supo ser adolescente. Ahora sale a la calle y a la cancha este equipo de personajes, listo para darse a conocer. Con todas las cosas que les pasan, se les ocurren, inventan, cómo se la juegan por lo(s) que quieren…

Ya sé que los adultos van a disfrutar de muchas de sus páginas. Porque es seguro que vos, que ya peinás canas, también te vas a acordar de aquella vez que…

No te lo pierdas.


Amigos orientales, por Fabio Descalzi. Baluarte, 2017, 184 páginas. ISBN 978-9974-91-583-1.


Te lo puedo enviar a domicilio. Para Uruguay, Mercado Libre. Otros países, consultar.

Disponible en librerías:

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Y si querés escuchar la música, acá está toda: ONCE con música.

Remolinos de porcelana

Remolinos de porcelana

Una pareja se fascina en sus primeras semanas.
Ella es agradable y delicada como una porcelana.
Él parece que lucha contra los molinos de viento.
Flor de remolino se les arma en cualquier momento.

Les petits moulins à vent (Los pequeños molinos de viento), exquisita melodía barroca compuesta por el francés François Couperin en 1722, describe la cómica situación de Gonza, un adolescente muy tranquilo y ubicado que, de repente, tiene que rendirle cuentas a su nuevo cuñado. ¿Cómo? Con paciencia para no estropear algo que es muy delicado. Y también, con muchas ganas. Poniendo garra charrúa. Oriental.

Tambores árabes, flautas tristes, golpeteo electrónico, ahora un clavecín barroco…

Te di a entender que Gonza es centrado. Pone orden. Lo que falta acá…

Está bien, te prometo que para la próxima no te sigo recargando de expectativa.

Te la voy a decir de una. El próximo martes, sin falta.

Riesgos en la noche del Este

Riesgos en la noche del Este

Un pibe atrevido se cuela en todos los bailes de La Barra apenas con trece años. Creció muy de golpe, pasa por grande, se hace el grande, tiene amigos grandes, le gustan las cosas de grandes. Ese verano le queda demasiado grande. No está preparado para derrochar energías de esa manera. Demasiada noche. Un peligro.

Animals, un tema electrónico de 2013 creado por el precoz DJ adolescente holandés Martin Garrix, crea la atmósfera en la que muchos jóvenes sueltan sus instintos. Como le gusta a Fredo, ese arrojado adolescente hijo de una argentina pero nacido en la otra orilla. Oriental.

Fredo baila, seduce, conquista, tiene lo suyo. Pero… ¿dónde quedó la tristeza del indígena Moro? ¿Y la exótica música del sirio Amir? ¿Tienen algo en común?

Crece tu expectativa. Sigue variando la música.

Va faltando menos. Se va acercando Amigos orientales.

Triste flauta

Triste flauta

Nada. Tristeza. Soledad. Silencio. Vacío.

Aquí falta alegría. Todo es grisura.

El país gris. Así se suele hablar de nosotros, los orientales.

Muchos años ha, un anciano me refería a la herencia de nuestras etnias ancestrales. Esas que vemos tan poco. Que se ahogaron en la marejada del torrente de inmigrantes europeos. Que contrastaban con la enérgica savia de los esclavos africanos, esos que nos legaron su alegre música. No, nuestras etnias originarias eran diferentes. Como Tabaré. Ese indígena mestizo delineado por la pluma de Juan Zorrilla de San Martín. Como también Moro, que se siente tan solo y abandonado.

Der letzte Mohikaner (El último mohicano), melancólica melodía de Leo Rojas, un músico ecuatoriano activo en Alemania, tan alejado de su propia tierra, me inspira toda la tristeza de Moro, ese indígena nacido en una isla del este del río Uruguay. Oriental.

El martes pasado tuviste música oriental. Hoy, te traje una melodía exótica que remite a otro oriental. ¿Qué tienen en común? Lo vemos pronto. No te pierdas Amigos orientales.

Al ritmo del tamboril

Al ritmo del tamboril

Atmósfera de misterio. Llegada. No hay nadie.

En el instante 1.11 del video comienza un ritmo muy familiar para nosotros, los montevideanos: chas, chas-chás, chas-chas. ¿Tamboril de candombe? ¿Ritmo de fusión?

En eso, una voz masculina empieza a cantarle a su chica querida, la luz de sus ojos, la que vive en su imaginación… pero en árabe. La lengua del sirio Amir.

Nour el Ein, un tema de pop árabe de 1996 interpretado por el egipcio Amr Diab, me inspira por su ritmo, su alegría, su interculturalidad implícita. Oriental.

Aprovecho a explicar lo que se oye. Yo, montevideano, escucho música afrouruguaya. Un árabe como Amir, en cambio, escucha su música. Esa es la magia de las múltiples lecturas. Y de los múltiples mensajes contenidos en un mismo vehículo (en este caso, ritmo).

Hoy es mi cumpleaños. Me hago el regalo de generar expectativa.

¿Querés saber adónde me llevó esta canción?

Lo vas a saber pronto. Ya llega Amigos orientales.

¿Era amor?

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Letras & Poesía

Se pasaba pensando en lo que fue.
Frecuentaba a quienes no se ven.
Se traía de los pelos con lo que no fue.
Se volvía sin remedio del no poder ser.

¿Cuánto tiempo perdí así,
devanándome el cerebro?
¿Cuántas noches en vela por ti,
sin sosiego ni requiebro?

Era un fuerte sentimiento.
Fuerte, por árido y violento.
Pero no aportaba nada bueno.
Excedido en volumen como trueno.

Su sonrisa está hoy tan fresca
como fue aquel primer día.
Ya no importan otros restos.

Sus manos dibujan los gestos
que cautivaran mi alegría.
La actual dicha es gigantesca.

Por: Fabio Descalzi (Uruguay)

blogdefabio.com


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Panorama de las letras uruguayas contemporáneas

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En la fotografía, la Generación del 45, grupo de literatos uruguayos, reciben al poeta español Juan Ramón Jiménez y su esposa.
De izquerda a derecha, de pie: Maria Zulema Silva Vila, Manuel Claps, Carlos Maggi, María Inés Silva Vila, Juan Ramón Jiménez, Idea Vilariño, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama.
Sentados: José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Zenobia Camprubí, Ida Vitale, Elda Lago, Manuel Flores Mora.
Fuente: Wikimedia.

Letras & Poesía

Uruguay es un país sudamericano caracterizado por una vibrante comunidad literaria, surgida ya en la época colonial. Para llegar al siglo XXI es apropiado hacer un rápido pantallazo, con algunos nombres como hitos. Bartolomé Hidalgo le dio inicio a la literatura gauchesca. Juan Zorrilla de San Martín le dio poesía a la etnia indígena en Tabaré. Juana de Ibarbourou se consagró con su delicada voz lírica femenina. Horacio Quiroga sacudió con sus crueles relatos. Juan Carlos Onetti, uno de los pocos existencialistas en lengua castellana, retrató la grisura humana. Carlos Maggi, miembro de la Generación del 45, cuestionó la cultura uruguaya con su estilo ensayístico. Finalmente, Mario Levrero dio vuelo a la fantasía, y nos acerca a la actualidad.

Hoy en día, unos dos mil títulos al año dan cuenta de la buena salud de la industria editorial uruguaya. En estos momentos se desarrolla la Feria del Libro en…

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Uno para dos y dos para uno

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—Fredo, ¿qué pensás hacer con todo esto?

—Está bravo, Gonza. No sé, macho, son muchas cosas todas juntas. Como que… qué se yo… Quiero saber ya mismo todo lo que preciso saber, para poder hacer todo lo que quiero hacer. Me muero de ganas… pero no quiero que me pase nada de todo eso horrible que me dijo el viejo, y quién sabe cuántas cosas más que te podrán pasar —la voz de Fredo no era de miedo, sino de decepción, aunque con un dejo de determinación.

—Vos hablá con los que saben. Seguí hablando con tu padre…

—Ya le volveré a hablar cuando se enfríe más esto. Anoche estaba muy caliente conmigo. Mal. Ah, atajate esto. Después que terminó de decirme de todo, me dejó solo, pensando. Me dijo que no tocara ni la tele, ni la play, ni el celular. Que tenía que pensar.

—Te bajó el acelere.

—Antes de cenar, fui a pedirle perdón, pero me frenó.

—¿Eh? Seguir leyendo “Uno para dos y dos para uno”

Rosa(rio) de lejos

rosario-de-vertebras-de-pescadoHablamos de cualquier cosa. Último beso de la noche. Ya tiene que irse. ¡Qué lástima!

—Hasta mañana, Lupita.

—Adiós, Tibu.

—Mañana te veo.

Ella apenas agita la mano con delicadeza.

***

Un lugar enorme, todo blanco, lleno de luces fuertes, estoy parado en el centro de todo, sobre un lugar elevado. El rosario que me regaló Lupita cuelga de mi cuello. Pero no tengo la tabla de surf. Acá va a pasar otra cosa.

Hay mucha gente vestida de fiesta, en asientos que miran hacia donde estoy parado yo.

En eso, empieza a sonar música de ceremonia. Se abren las puertas. Entra caminando despacio una chica, vestida de blanco, con un ramo de flores enorme. Sonríe. Es ella, Lupita, sin duda.

Pero la acompaña alguien que parece Chespirito joven, habla como ella, pero más rápido.

Siento mucho calor. Alguien me dice algo al oído.

De repente me despierto traspirado. En el medio de la playa. Ya va a salir el sol.

Me dan vuelta en la cabeza las palabras que me dijo. Además, se fue. Claro que se fue. Rosa de un día, como dirían aquellos… Ahora, es de lejos…

Voy a correr las olas. A ver si me distraigo con algo.

Agarro mi tabla, voy bien adentro del océano. Ahí viene una ola. ¡Espectaculaaaar!

Demasiado fuerte. La ola me voltea. La tabla se va para cualquier lado. Uh, por suerte, pude agarrarla.

Pah… hice un mal movimiento. Hoy no es mi día. Salgo medio rengo. Me duele la pierna. Voy a tirarme un poco en la arena.

Me acaricio el pecho.

¡El rosario! ¡Lo perdí! ¡El regalo de Lupita!

Fue al caerme de la tabla, todo ese torbellino. ¡Noooo!

Pego con los puños en la arena. Me descargo la rabia.

No la puedo tener.

Ni siquiera ese recuerdo de ella.

Solo… acordarme de lo que fue ayer.

La perdí…

¡Cómo me la perdííí!


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