Etiqueta: Uruguay

¡A izar la bandera!

¡A izar la bandera!

6 de julio de 2010 (página de mi diario)

Estoy escribiendo esto y me emociono hasta las lágrimas. No quiero que mis amigos me vean así. Porque también me pasó hace un rato, viendo cómo perdíamos. Los holandeses casi nos llenan la canasta, de no ser por nuestro gol en la hora, pero ni con eso alcanzó. Adiós final. Adiós copa. Casi me tiro al piso a pegar con los puños. Lloré frente la tele como el peor.

La tele. Me la regalaron el mes pasado, cuando cumplí los diecisiete. Gracias a ella puedo ver muchas cosas que sino, no podría. Porque estoy en esta silla de ruedas desde los trece. Mejor ni acordarme de aquello que me pasó. Seguir leyendo “¡A izar la bandera!”

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Prof. Roberto Puig, QEPD

Roberto Puig

En la noche de ayer miércoles 11 de abril falleció Roberto Puig, profesor emérito de la carrera de Traductorado de la Universidad de la República.

Había nacido el 26 de junio de 1929. Originalmente de profesión maestro, fue una figura fundamental en la constitución de la carrera universitaria para los traductores públicos. Fue un hombre con una sólida formación que dejó su impronta en generaciones enteras de traductores uruguayos y también de la región. Autor de numerosas obras de referencia. Docente de grado y en otros ámbitos. Llegó a ser distinguido en Gran Bretaña como Fellow en el Chartered Institute of Linguists.

En lo personal, tuve el honor de contar con su participación como orador en una conferencia para traductores que organicé en Montevideo en el año 2008. Al año siguiente se retiró de su actividad docente, en medio del reconocimiento generalizado de sus colegas y discípulos.

A su familia y amigos vayan mis más sinceras condolencias.


Sepelio efectuado en el Cementerio del Norte.


Lean esta interesante entrevista al Prof. Puig (PDF descargable).

Macarena vegetante

Comparto una de mis publicaciones en Salto al Reverso. Muchas gracias a todos quienes votaron esta publicación, el año que viene saldrá publicada en la Antología II.

SALTO AL REVERSO

Macarena

Verde ramaje,
la virgen esperanza
rodea con fe.


Mosaico de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena en un muro del Hotel de Campo La Baguala, Montevideo, Uruguay.

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Reseña de Amigos Orientales por Luna Paniagua

TAPA AMIGOS ORIENTALES
Qué hermoso regalo para la Navidad. Ayer se me apareció en redes sociales una amiga bloguera, Luna Paniagua, para decirme que había leído mi libro, hacerme un par de preguntas (claro indicio de que le interesaba mucho comprender a fondo el texto) y contarme que hoy salía publicada en su blog una reseña.

Muy agradecido y contento, esta entrada es un broche de oro para un año que me trajo algo magnífico. Porque el esfuerzo que significó escribir Amigos orientales, estudiarme el mercado editorial, conseguir ilustrador, mandarlo imprimir, presentarlo, distribuirlo… me ha significado una cosecha riquísima de lectores y amigos que me han venido acompañando de las más diversas formas.


Esta novela nos da a conocer a un grupo de amigos residente en un barrio de Montevideo, Uruguay. Son once adolescentes muy próximos a la mayoría de edad y de distintos orígenes. Todos ellos son integrantes de un mismo equipo de fútbol.

Escrito en español rioplatense y lenguaje coloquial. Oriental, en este caso, es sinónimo de uruguayo y de ahí su título: Amigos orientales.

Está dividido en cuatro partes, centradas en cuatro de los jóvenes: Amir, Moro, Fredo y Gonza. A través de ellos y de su relación con el resto del grupo el autor aborda temas propios de la adolescencia como la amistad, la incertidumbre hacia el futuro, la relación con los padres y, muy en particular, la revolución hormonal y el despertar de la sexualidad. Seguir leyendo “Reseña de Amigos Orientales por Luna Paniagua”

Celebración

Misa alegre

Los padres de Gonza cumplían veinte años de casados. El mismo día, Inés cumplía los cuarenta. Quería festejar con toda su gente querida. Organizó un almuerzo para el primer sábado de marzo. Además, aunque no era muy practicante, se sintió muy a gusto con la idea de celebrar una misa, tenía ganas de festejar de varias maneras. Muy agradecida con Dios y con la vida. Imposible olvidarse que, tan solo cuatro años atrás, con su operación, había estado cerca de no poder contar el cuento.

Tras la bendición inicial, el cura párroco, de atildados modales franceses, agradeció la presencia de tantos visitantes, especialmente los jóvenes, en esa misa en la que se celebraban veinte años de casados de un feliz matrimonio. También pidió que, por favor, apagasen los celulares y se dedicasen a vivir ese rato que, lo sabía, iba a ser diferente para muchos.

Llegado el momento de la homilía, el párroco improvisó unas palabras para la ocasión. Tras la conversación previa con Inés, era consciente de que, además de los locatarios y otros feligreses católicos, había varios visitantes de otros credos, amigos de la familia. Evangélicos, valdenses, armenios, algún musulmán y por lo menos tres judíos, uno de ellos viejo amigo de la casa, el florista. El clérigo, de brillante cultura general, puso como ejemplo a esa pareja, integrada por una católica y un evangélico luterano que, si bien no se había convertido, había aceptado celebrar su boda en ese templo por puro amor a su compañera de vida. Un ejemplo para la historia; venían a cuento las memorias de siglos atrás cuando la ancestral Europa se destrozaba en guerras de religión, justamente entre católicos y luteranos. Profundizó en la necesidad de entendimiento y respeto entre las distintas culturas y religiones, más en el mundo de este tumultuoso siglo veintiuno.

Amir, con la ayuda de sus amigos, entendió perfecto la alusión a la necesidad de diálogo interreligioso. No era la primera vez que escuchaba eso en suelo uruguayo, se acordaba de la charla dictada por un rabino; había dicho lo mismo casi palabra por palabra. Por su cabeza pasaron las escenas terribles de lo que sufría su patria; ansiando un cambio profundo, le salió bien desde adentro un Insha’Allah!.

El de ajuera

Paisanito
Alvarito se levantó como todos los domingos. Se lavó la cara, se vistió y salió a la calle. Iba a la panadería a comprar bizcochos. Pero tenía que mirar bien para un lado y para el otro; esa enorme avenida era un peligro los fines de semana, porque cuando estaba vacía era cuando pasaba algún demente a más de cien por hora.

Los gurises del interior se las ven de figurillas para manejarse en la selva de cemento. Y a veces se sienten muy extranjeros en su propia tierra. Porque, a diferencia de los inmigrantes venidos de muy lejos, que ya saben perfecto que tienen que adaptarse a absolutamente todo de nuevo, los del interior sienten que están en un trozo de lo que se supone sea el mismo paisito chico de siempre, pero con cosas que nunca se habían imaginado que existían. Las enormes extensiones del vacío campo uruguayo insumen horas para desplazarse de un punto a otro; pero acá, en un trocito de tierra mucho más chico que una estancia, todo el tiempo te tropezás con gente apurada. Una gente que habla el mismo idioma, pero con otra lengua. Las caras son las mismas, pero distintos los gestos. Todos usan ropa, obvio, nadie sale desnudo a la calle, pero te sacan de lejos si sos pajuerano, porque te vestís raro. ¿Raro? Raros son los skaters, los planchas, los surfistas, los emos, los metaleros. Los que se hacen tatuajes hasta en la cara. Los que se pinchan piercings y porquerías de metal por cualquier lado. Pero, claro; un gurisito con la cara lavada y el pelo peinadito prolijo, es raro, ¿vio? No es un bicho de esta selva. Porque además, podrá ir de termo y mate a todos lados, como un vecino montevideano de ley que va a la rambla o un parlamentario trajeado que se sienta a charlar con los periodistas. Pero, si además de termo y mate, usa boina, ¡zas! Ya está. Canario a la vista. Aunque el Paisa no sea canario, sino floridense a mucha honra.


Este paisanito es uno de los personajes secundarios de mi libro Amigos orientales, disponible en Amazon y en librerías.

Buena jugada: “Amigos orientales” en Montevideo Portal

Amigos orientales se abrazan

Montevideo Portal, destacado sitio web de información y entretenimiento, publicó una nota sobre mi libro Amigos orientales, accedé haciendo clic aquí.

Si estás en Uruguay y querés el libro, lo podés comprar en el sitio web asociado Nos Gusta Leer. Se vende a $ 400, hay descuento del 20% pagando con tarjeta Visa. Aquí.

El equipo está listo. ¡A la cancha!

9986mitad

Esta semana se lanza Amigos orientales. Amir, Tóbal, Fredo, Moro, Jagu, Andy, Paco, Paisa, Tris, Pedri y Gonza pronto estarán desbordando las librerías, las estanterías, las bibliotecas, las mesas de luz. ¿Querés verlo todo?

Ya lo encontrás en las librerías de Uruguay.

O pedímelo que te lo envío por correo.

O si preferís Kindle, ya lo tenés en Amazon.


Amigos orientales, por Fabio Descalzi. Baluarte, 2017, 184 páginas. ISBN 978-9974-91-583-1.

Si querés descargarlo de Amazon, este es el enlace:

Riesgos en la noche del Este

Riesgos en la noche del Este

Un pibe atrevido se cuela en todos los bailes de La Barra apenas con trece años. Creció muy de golpe, pasa por grande, se hace el grande, tiene amigos grandes, le gustan las cosas de grandes. Ese verano le queda demasiado grande. No está preparado para derrochar energías de esa manera. Demasiada noche. Un peligro.

Animals, un tema electrónico de 2013 creado por el precoz DJ adolescente holandés Martin Garrix, crea la atmósfera en la que muchos jóvenes sueltan sus instintos. Como le gusta a Fredo, ese arrojado adolescente hijo de una argentina pero nacido en la otra orilla. Oriental.

Fredo baila, seduce, conquista, tiene lo suyo. Pero… ¿dónde quedó la tristeza del indígena Moro? ¿Y la exótica música del sirio Amir? ¿Tienen algo en común?

Crece tu expectativa. Sigue variando la música.

Va faltando menos. Se va acercando Amigos orientales.

Triste flauta

Triste flauta

Nada. Tristeza. Soledad. Silencio. Vacío.

Aquí falta alegría. Todo es grisura.

El país gris. Así se suele hablar de nosotros, los orientales.

Muchos años ha, un anciano me refería a la herencia de nuestras etnias ancestrales. Esas que vemos tan poco. Que se ahogaron en la marejada del torrente de inmigrantes europeos. Que contrastaban con la enérgica savia de los esclavos africanos, esos que nos legaron su alegre música. No, nuestras etnias originarias eran diferentes. Como Tabaré. Ese indígena mestizo delineado por la pluma de Juan Zorrilla de San Martín. Como también Moro, que se siente tan solo y abandonado.

Der letzte Mohikaner (El último mohicano), melancólica melodía de Leo Rojas, un músico ecuatoriano activo en Alemania, tan alejado de su propia tierra, me inspira toda la tristeza de Moro, ese indígena nacido en una isla del este del río Uruguay. Oriental.

El martes pasado tuviste música oriental. Hoy, te traje una melodía exótica que remite a otro oriental. ¿Qué tienen en común? Lo vemos pronto. No te pierdas Amigos orientales.

Humor de Uruguay al mundo (II)

Tras los orígenes en la era de la televisión “a pedal”, el humor siguió evolucionando. Las décadas transcurrieron. Las épocas fueron cambiando. Las mujeres lucharon por imponer su lugar, también en el humor. No se pierdan esta segunda entrega.

Próxima semana: los nuevos humoristas.