Autor: Fabio Descalzi

Convocatoria abierta para escritores

Convocatoria abierta para escritores

Letras & Poesía

Somos un colectivo cultural conformado por casi un centenar de autores y recitadores de más de diez países. Apostamos por la pluralidad y por ello damos cabida a todos los estilos y puntos de vista. Nuestro objetivo es seguir siendo una ventana para nuevos talentos, así como una alternativa excepcional para los amantes de la literatura. Además, queremos seguir posicionándonos como una de las comunidades literarias más destacadas de habla hispana, en la que, sin duda, eres bienvenido(a).


Sermiembro escritorde nuestro colectivo implica más que escribir para la web:

  • La única obligación que tendrás será publicarun escrito mensual(puede ser o no inédito).
  • Podrás escribirpoesía en versooen prosa,cuentos/relatos, artículos deopinióny/oreflexiones.
  • Tendrás derecho a participar en loslibrosque hagamos como Colectivo.
  • Tendrás derecho a participar en losrecitalesque organicemos cerca de ti. De hecho los protagonistas…

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Los 100 mejores artículos de traducción, interpretación y lengua de 2018

Los 100 mejores artículos de traducción, interpretación y lengua de 2018

20 000 lenguas

Este 2018 concluye con una gran colección de artículos que hemos estado publicando al final de cada mes. El objetivo de esta iniciativa que empezó en 2015 ha sido el de acercar y descubrir temáticas nuevas, especialistas blogueros, traductores e intérpretes que quieren contarnos su historia a través de su experiencia y muchas más curiosidades del mundo profesional y académico. No podíamos faltar a la cita anual sin presentaros nuestra propuesta  que pretende resumir este año con los 100 mejores artículos publicados a lo largo de estos últimos 12 meses de 2018. ¡Os deseamos una buena lectura y un 2019 espectacular y lleno de encargos de traducción/interpretación/corrección, éxitos profesionales, académicos y personales!

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Alegre la mañana

Te deseo que estés viviendo un feliz año nuevo.

Con una mañana que digas: me atrevo.

Sigo escribiendo este blog, aunque cueste creerlo.

Gracias te doy, otra vez, por leerlo.


Melodía: “La mañana” de la suite Peer Gynt por Edvard Grieg (1886). ¿Se puede pedir algo más gratificante para comenzar el año en modo reposo?

Fraterno amor

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Entrando en la plaza de comidas del centro comercial, Ismael lleva tomada de la mano a Alicia. Camina rápido, encuentra uno de los últimos lugares libres; ¡qué suerte a esta hora! Tiene la cabeza llena con otros asuntos que no se arreglan tan fácil.

—Isma, qué lindo que te queda ese equipo deportivo negro con las tres rayas blancas. ¡Parecés tan grande…!

—Dale, Ali, sentate ahí. Ya mismo.

Ismael agacha un poco la cabeza, que queda detrás de las hojas verdes artificiales. Alicia se acaricia los rulos, tranquila.

—Isma, ¿por qué nos sentamos así, como escondidos entre las plantas?

—Eeeh… nada, Ali. Nada. Cosas mías. Seguir leyendo “Fraterno amor”

Noche de los museos

Noche de los museos

La imagen es archiconocida para los orientales: el Juramento de los Treinta y Tres, un enorme óleo sobre tela completado por el artista Juan Manuel Blanes allá por 1878. Está en exhibición en el museo que lleva su nombre.

Esta obra y muchas otras que tal vez no conozcas están esperando a que las visites. La cita es este viernes 14 de diciembre, en todo Uruguay, por la noche. Los museos participantes se pueden ver en este listado.

¡No se te ocurra faltar!

Testimonio de un loco lindo con pretensiones de poeta

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Lo de lindo es pretencioso, porque de eso, no tengo nada. Lo de loco es un poco más coherente, porque la gente me escucha decir cualquiera. Pero cualquiera se puede dar cuenta de que estoy, digamos, extrovertiendo algo de lo mucho que tengo para dar. A veces, hasta parece poesía. Otras, música.

Ayer terminábamos de hacer las compras en el súper. Una linda salida familiar de las de siempre, sin sobresaltos, la cajera muy atenta, los pibes muy diligentes, había poca gente. Nada que exaltase, nada que desbordase. Pero mi cabeza sí que desbordaba. Se cocinaba a fuego rápido todo lo que había en el fondo. En la superficie, estaba repasando el plato que iba a cocinar al wok, como debe ser, a fuego lento.

Mi hija, de chiquita, adoraba una melodía, «El meneaííííto». Haciendo eco de eso, mi respuesta a su reclamo de ayuda para estudiar fue «esperá un poco, que estoy haciendo el salteaííííto». Ella se rio de mi ocurrencia. El salteado de verduras al wok lleva tiempo y no hay que distraerse, de lo contrario, se quema. Pero un poco de humor, música y poesía siempre condimenta una rutina familiar tan intensa como alocada por lo interminable.

Inacabable es lo que se me da por escribir. Y aquí viene el parteaguas. La bajada a tierra súbita, el cambio de tema que rompe los esquemas.

Ya hacen unos años de ese primer rapto inspirador para escribir una novela sobre adolescentes. El inicio de una carrera literaria. Esto, dicho sin ninguna petulancia; la importancia de esta afirmación no va tanto por lo de carrera profesional, sino más bien, por lo de escribir a la carrera. Me sale todo rápido, escribo todo de corrido, sin pensar, sin editar, así es mejor, sale desde bien adentro lo mejor (y lo peor). Lo que quiero sacar. Lo que necesito sacar. Después, si publico o no, es mi problema. Pero eso es un cuento aparte.

La mejor (o la peor) parte es: estoy entrando a separar al escritor que produce, del personaje real. Lo de escritor que produce, está claro, ¿no? Escribir cosas para que alguien lea, no importa si por obligación o por devoción, pero que lea. A veces, solo para leerlas yo, porque lo que contiene ese texto es un verdadero papelón. Otras, para que lo lea cualquiera, porque total, son de palo los de afuera. Pero no los de adentro. Los que sí leen. Los que sí escuchan. Los que sí observan. Y critican. Y demandan. Y cuestionan. Y condenan. Y…

Solo este personaje real sabrá cómo se escribe esta historia.

Porque la memoria no juega chicanas. Siempre quiere gloria.

Y si la memoria quiere gloria, más vale que evite la tragedia.

Al remendar una media me pincho un dedo,

mientras pienso en escribir lo que puedo.

Se me acaban las palabras.

¿Por qué escribir al personaje real,

si es, humildemente, real?

Me canso.

Se me corta la racha.

Ya está.

Basta.

Ta.

Les petits moulins à vent (Los pequeños molinos de viento), exquisita melodía barroca compuesta por el francés François Couperin en 1722, describe a la perfección cómo se movían mis dedos en medio de ese torrente…

Premio Cervantes a Ida Vitale

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Un gran motivo de felicidad para las letras en lengua castellana, en especial para nosotros, los uruguayos. Por segunda vez en la historia, el Premio Miguel de Cervantes le es conferido a alguien de Uruguay; y por primera vez a una dama. Entre una multitud de caballeros premiados, ella es recién la quinta, habiendo sido las anteriores María Zambrano (España), Dulce Loynaz (Cuba), Ana María Matute (España) y Elena Poniatowska (México).

Ida Vitale nació en Montevideo en el lejano año 1923, en una familia muy culta. Se dedicó a la poesía, crítica literaria, ensayo. Integró la legendaria Generación del 45 (de la que es la única sobreviviente), colaboró en numerosas publicaciones periódicas como Marcha y Jaque. Sigue muy lúcida y activa, dedicada a las letras y a dictar charlas. Ya había obtenido varios premios, uno de los últimos fue el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Ahora, el máximo galardón de la lengua española recae en ella, lo que nos llena de orgullo. Hay que considerar que, en 44 ediciones del premio, Uruguay obtuvo 2 (el anterior al brillante Juan Carlos Onetti); somos apenas el 0,7% de los hablantes de castellano, pero ostentamos el 4,5% de los Premios Cervantes. Esto nos impone el gran desafío de no dejar decaer la cultura en sus máximas expresiones.

Felicitaciones a Ida; ahora, las poetisas tienen un ejemplo a seguir. Sí: me voy a permitir rescatar del casi olvido a la palabra poetisa, con la que conocí siempre a sus colegas Juana de Ibarbourou, María Eugenia Vaz Ferreira, Delmira Agustini y tantas otras.

Bolso a nado

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Floripa en setiembre. Nunca pensé que iba a venir. Pero ahora, prefiero así. Porque después de las elecciones de octubre quién sabe cómo va a estar todo por acá, justo este año…

Conseguí que Noa y Facu me acompañen. Siempre se cuelgan cuando es Floripa. Nos vinimos con muy poca plata. Vamos a ver si nos da para alquilar la cabaña del otro año. Pero nos quedó lejos. El ómnibus que nos trajo hasta acá, el más barato que conseguimos, nos dejó en esta ruta, tenemos que caminar como cinco kilómetros. Allá vamos.

Uy, este arroyito no me lo esperaba así de crecido. Otros años lo caminamos de paseo, con los pantalones remangados, nomás. Ahora vamos a tener que cruzar a nado. Turnarnos con los bolsos, llevarlos bien alto para que no se empapen. Sobre todo, mi bolso. Seguir leyendo “Bolso a nado”

Nosotros, los intrépidos indios que levantamos rascacielos

Catedrales del cieloCon las debidas licencias por utilizar la primera persona para entrar en la cabeza de un narrador perteneciente a la tribu mohawk de Quebec, comienzo a relatar esta fascinante historia que vale la pena leer en versión completa.

Todos tenemos en mente las terribles imágenes del atentado contra las Torres Gemelas. Pero pocos lectores se han puesto a pensar en quiénes cortamos en trozos el montón de restos para buscar sobrevivientes. Ni tampoco, en quiénes las construimos (estas torres, muchos otros rascacielos y demás estructuras metálicas gigantescas que todos aprovechan), cómo es desplazarnos allá arriba, al lado de las águilas del cielo. Y qué vidas llevamos cuando no estamos trabajando, nosotros, habitantes del hemisferio occidental desde mucho antes de la llegada de los europeos. Nosotros que, en vez de resignarnos a una triste suerte, decidimos aprender el oficio de herrero de obra (llamado también montador de acero) para así contribuir al desarrollo de lo que todos admiran.

Los antiguos egipcios tuvieron sus pirámides, los chinos la gran muralla… pues bien, nosotros hicimos “nuestros” rascacielos de acero. Así se lo narramos con orgullo a nuestros hijos y nietos. Porque además, como es de imaginar, también vivimos nuestras vidas, nos entusiasmamos, maduramos muy pronto, nos enamoramos, a veces nos decepcionamos, pero nunca bajamos los brazos.

Estimado lector, te invito a que leas más sobre nosotros y nuestras gigantescas artesanías que acarician el cielo. Dan ganas de avanzar para ver qué sorpresa aguarda en cada capítulo, si un puente, un rascacielos o un nuevo amor inesperado. Seguro que te apasionará.

Las catedrales del cielo, por Michel Moutot. Grijalbo, 2018, 656 páginas. ISBN 9788425356018. Disponible en librerías. Reseña online en este enlace.

Exclusividad de los textos del libro:  “El mundo en tus manos”.

Exclusividad de los textos del libro: “El mundo en tus manos”.

El Llamado

¡Hola a todos! Esperamos que hayáis disfrutado de un estupendo descanso y que esta semana sea una muy provechosa.

El motivo de la entrada es el de resolver una duda que se nos ha planteado acerca de la exclusividad de los escritos cedidos al proyecto de Cien textos solidarios.

Después de haber hablado con CJ-editorial (empresa que está donando todos sus servicios al proyecto. Para más información podéis hacer clic aquí), necesitamos plantear lo siguiente:

Si bien es cierto que en una relación normal editorial-escritor la exclusividad de los textos está implícita en el contrato, en el caso concreto de la obra “El mundo en tus manos”, no es así. Sin embargo, tenemos que ser sensatos y pensar en que si utilizamos nuestros textos publicados en dicho libro, en nuestras redes sociales, ¿no estaríamos afectando directa y negativamente a la venta de ejemplares? Es decir, si nuestra contribución…

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Treinta y poco

Smoke and head
Ella corre la cortina, que entre sol. Se agacha junto a él, le acaricia los pectorales bien trabajados, le habla al oído.

—¿Vas a quedarte a desayunar, mi negrito?

—Mmmh… ah, buen día. ¿Qué hora es?

—Mi negro, ¿modosito te pusiste hoy? Anoche estabas tan apasionado…

—¡Las diez! Se me hace tarde para empezar mi horario en el taxi. ¡Me voy ya mismo!

—Pero antes… —ella intenta arrancarle un beso de labios carnosos.

—Listo, bastó —él la aparta, aferrándole los hombros con sus manos fuertes.

—Pero… ¡no seas bruto! —ella se acaricia el hombro, no sin antes apretarle el bíceps con la otra mano.

—No seas larva. Dale que se me hace tarde —él manotea en el aire, evitándola al levantarse.

Se lava la cara, junta la ropa, se viste y se va. Lo que ella le lanza con la lengua le rebota en los oídos y en la piel.

—¡Qué poco lo tuyo! ¡Ojalá te atropellen! —se oye tras el portazo. Seguir leyendo “Treinta y poco”