Autor: Fabio Descalzi

La cabeza agarrada

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Gonza estaba muy enojado. Fredo lo miraba incrédulo.

—Fredo, quería que me ayudaras a pensar algo, si no te queda mal.

—Bueh. Dale. Tirá. ¿Quién fue…?

—Moro. Lo encontraron tirado en la calle, de madrugada. Drogado hasta las patas.

—Uuuuuh, ¡qué feo! ¡Noooo! —Fredo se agarró la cabeza, los ojos desencajados, como con ganas de caerse muerto—. ¡Justo Moro, que nunca mató una mosca!

—Paco lo tuvo que sacar de la comisaría. Ahora se debe de estar despertando, Andy le está haciendo el aguante. Cuánto te apuesto que Moro ni se acuerda de lo que pasó.

—Está bravo esto…

—Hacía días que nadie sabía nada de él.

—Pero, ¿alguien sabía que se fumaba…?

—Antes, aunque debe de haber probado muy poco, casual. Pero esto de ahora fue un reventón. Un bajón mal. Por la madre, ¿entendés? Enojado con la vida. Sin nadie que lo frene. Es horrible.

Gonza cerró los ojos, respiró, y siguió. Fredo quedó en blanco.

—Vamos a tener que hacer algo.

—Ah, sí, qué fácil.

—Fredo, vos sabés muy bien lo que vale un amigo, ¿no?

—Obvio, macho. ¿Qué haría yo sin vos? ¿Y vos sin mí?

—También sabés lo importante que es tener una familia atrás.

—Más bien. Te rebancan.

—Moro ahora no tiene a nadie. ¿Te pusiste a pensar? A nadie. Solo nosotros.

Fredo empezó a ponerse nervioso.

—Y yo, ¿qué querés que haga? Tenemos cero onda. Moro es como una piedra. Ni habla.

—Justo por eso. No lo podemos dejar solo. Nos vamos a tener que turnar.

—¿Eh?

—Entre todos, no nos va a costar tanto. Pero todos tenemos que ponernos.

—Pará, macho. Si Moro está sin guita y precisa morfar, le llevo milanesas al pan, lo que sea. Pero que se maneje.

Gonza lo miró muy duro. Tomó aire y empezó a hablarle de otra manera.

—Fredo, vos pensá. Sabés lo que es perder todo, lo material, esa historia te la contaron, ¿eh?

—Ni me lo repitas. Obvio que sé. Hasta me acuerdo yo de cosas que perdí. Paaaah, casi seis años tenía cuando tuvimos que dejar esa casa…

—Imaginate, además, perder a tu padre. Y a tu madre. Y a tu abuelo. Y también a tu tía.

—Noooooo, no podés…

—Y también imaginate que tus hermanos que viven allá lejos no te dan ni la hora. No tenés pasaporte para irte, no tenés plata para pagarte pasaje, nada. Vos solo, acá, en la calle.

Fredo escuchaba con los ojos mirando para abajo.

—Después de pasarte todo eso, ¿qué pasa si, además, yo, Pedri, y todos los demás del cuadro te damos la espalda? “Que se maneje”. ¿Eh?

—¡Me muero muerto!

—Bueno. Seguite imaginando, de ahí para abajo.

—No puedo…

—No necesitás seguirte imaginando nada más. Andá a verlo a Moro, y vas a ver lo que es todo eso junto, y peor.

Fredo se restregó las dos manos por los ojos, que le quedaron rojos. Levantó la mirada como un perro mojado.

—’Ta bien. Te prometo que voy a ayudar. No sé cómo, pero voy a hacerlo.

—Más te vale.

En eso, llega Amir, mientras Fredo y Gonza seguían de lo más enfrascados.

—Está complicado esto de Moro. Tenemos que pensar algo más.

—No se me ocurre nada que vos no hayas dicho ya.

—Paren. Tienen que ver a Moro. Ahora. Recién.

—¿Qué otra hizo ahora? —Gonza temía escuchar algo peor.

—Está con Malik.

—¿Cómo? —Fredo y Gonza comentaron al unísono.

—Yo le hablé a Malik. Le dije “andá a verlo”.

—¿Malik? ¿A qué?

Gonza se acordó de aquel viejo juego de manos.

—Entonces querés decir que…

—Hace rato. Cerca del mercado. Un baldío. Vengan.


Extracto de Amigos orientales, de próxima aparición.

Amigos orientales, a un año del blog.

Hoy hace ya un año que comencé a escribir en este blog. Te doy las gracias a vos por seguirme siempre. Por alentarme a seguir. Me acompañaste a lo largo de este apasionante año. Sumaste a mi experiencia, a mis expectativas, a mi sentir. Como decís por acá: gracias por hacerme el aguante. O, como se dice por todas partes: te agradezco por tu compañía, hermano.

Este blog, con el que tanto me acompañaste, es apenas la parte visible de lo que me pasó todo este tiempo. Una vidriera de ideas, inquietudes, aspiraciones y gustos culturales. Mientras tanto, yo seguí ocupado tras bambalinas en un trabajo que ya había comenzado hace casi tres años. El resultado de todo este tiempo de labor es mi primer libro, Amigos orientales. Acá te muestro (buena parte de) la portada:

Amigos orientales se abrazan

Se divide en cuatro capítulos, uno para cada protagonista. Ambientado en un tradicional barrio de Montevideo, Amigos orientales te cuenta las andanzas de los cuatro pibes que ves en la imagen: Moro, Fredo, Gonza, Amir. Los acompañan en todas sus amigos y compañeros de cuadro: Andy, Jagu, Tris, Tóbal, Paco, Pedri y el Paisa. Sí, los ONCE orientales (la mayoría, uruguayos) que juegan al fútbol. Pero el fútbol es apenas un pretexto para que se junten. No es (solo) una novela sobre fútbol, es sobre la vida misma.

Forma parte de ONCE relatos del juego de la vida, un proyecto más ambicioso que me ocupa desde aquel lejano octubre de 2014, con mucha ilusión. Está imaginado y escrito por un adulto con adolescentes en su familia. Un adulto que también supo ser adolescente. Ahora sale a la calle y a la cancha este equipo de personajes, listo para darse a conocer. Con todas las cosas que les pasan, se les ocurren, inventan, cómo se la juegan por lo(s) que quieren…

Ya sé que los adultos van a disfrutar de muchas de sus páginas. Porque es seguro que vos, que ya peinás canas, también te vas a acordar de aquella vez que…

No te lo pierdas. Ya está en imprenta. Muy pronto en librerías.


Ilustración de Juan Pablo Zorrilla.

Judeoárabe y bagdadí

Baghdad YesterdayEs difícil juzgar un libro por su cubierta, más o menos así dice el clásico dicho. Esta tapa amarillenta parece ser de un libro poco atractivo. Sin embargo, para el lector devoto en lengua inglesa es una verdadera maravilla. Porque además muestra hasta qué punto puede cambiar la historia en cuestión de décadas, y más en otro país.

La acción transcurre en una ciudad de Bagdad que ya no existe, la de las décadas de 1930 y 1940. Mientras el mundo occidental se debatía en terribles excesos de autoritarismo, guerra, destrucción y genocidio, en la capital del entonces Reino de Irak la colectividad judía iraquí convivía con musulmanes y cristianos. El autor del libro comenzó su vida allí, al igual que muchos de sus ancestros; frecuentaba los cafés literarios, las librerías, los cines.

Sasson Somekh es conocido hoy en día como un académico emérito israelí especializado en literatura árabe. Cuando ya tenía unos setenta años se animó a escribir esta obra de carácter autobiográfico, que destila interculturalidad en cada página. El libro, cuyo título se podría traducir como «El Bagdad de ayer: surge un judío árabe», resume una identidad, una cultura, una forma de sentir y vivir.

Para comprender mejor cómo era vivir en sociedad en esa época, se puede consultar la página 56, en donde se detallan las lenguas que hablaban. En su casa, un hogar judío secularizado, se recibían revistas en inglés; pero hablaban un dialecto de la lengua árabe, el judeoárabe iraquí (ver la ficha en Ethnologue), que era sensiblemente diferente del árabe hablado por la mayoría de la población musulmana, y apenas distinto del hablado por los iraquíes cristianos. Un habla claramente árabe con agregado de palabras hebreas y arameas de origen talmúdico.

El despertar del judío árabe al que alude en la tapa se puede apreciar en la página 59:

Yo adoraba la clase de literatura inglesa. El idioma inglés era mi puente hacia la cultura europea. Pero en algún momento, creo que habrá sido a los trece o catorce, empecé a rebelarme contra lo que me sorprendía como una “personalidad dividida”: ahí estaba yo, un judío árabe, pero en mi casa y en mi colegio se trataba con desprecio a la lengua árabe. Aunque en casa se hablara árabe, nadie leía el idioma y, aunque el árabe se enseñaba en el colegio, el inglés recibía un énfasis mucho mayor.

Con esto dan ganas de seguir leyendo a ver cómo sigue la historia. Muy intrincada, si se tiene en cuenta que, todavía adolescente, en un Irak ya más inseguro con los ánimos caldeados, Somekh emigró con su familia a Israel allá por la Pascua judía de 1951. Pero nunca perdió sus raíces, muy por el contrario, luchó toda una vida por preservarlas, al punto que, después de doctorarse en Oxford, creó el Departamento de Lengua y Cultura Árabe de la Universidad de Tel Aviv, y recibió el Premio Israel de Humanidades.

Una lectura en inglés que no se puede perder el interesado en los temas de Oriente Medio. También está disponible en hebreo (original), árabe y turco. ¿Pronto en español?


Baghdad, Yesterday: The Making of an Arab Jew por Sasson Somekh (traducción al inglés editada por el autor). Ibis Editions, 2007, 187 páginas. ISBN 978-9659012589.

(Reseña ya publicada en Portal Interactuar)

Remolinos de porcelana

Remolinos de porcelana

Una pareja se fascina en sus primeras semanas.
Ella es agradable y delicada como una porcelana.
Él parece que lucha contra los molinos de viento.
Flor de remolino se les arma en cualquier momento.

Les petits moulins à vent (Los pequeños molinos de viento), exquisita melodía barroca compuesta por el francés François Couperin en 1722, describe la cómica situación de Gonza, un adolescente muy tranquilo y ubicado que, de repente, tiene que rendirle cuentas a su nuevo cuñado. ¿Cómo? Con paciencia para no estropear algo que es muy delicado. Y también, con muchas ganas. Poniendo garra charrúa. Oriental.

Tambores árabes, flautas tristes, golpeteo electrónico, ahora un clavecín barroco…

Te di a entender que Gonza es centrado. Pone orden. Lo que falta acá…

Está bien, te prometo que para la próxima no te sigo recargando de expectativa.

Te la voy a decir de una. El próximo martes, sin falta.

De la traducción a la creación

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Palabras+ y la Asociación de Funcionarios Internacionales Españoles (AFIE), en colaboración con la Facultad de Traducción e Interpretación (FTI) de la Universidad de Ginebra, la Asociación Internacional de Traductores de Conferencias (AITC) y el Club del Libro en Español, convocan la cuarta edición del concurso literario para traductores e intérpretes «De la traducción a la creación».Porque en la interpretación del mundo cabe todo y su contrario, cada uno tiene su propia visión de la realidad y también está bueno saber la tuya, si sos traductor, intérprete, o estudiante de esas carreras.
El tema es «Todo y su contrario». La propuesta es que agregues a tu relato esta lista de palabras o sus derivados: raro, decencia, mulato, chismorrear. También enviá una foto, dibujo o cualquier otro elemento gráfico que dé color y fuerza a tu texto.
Tenés plazo hasta el 23 de junio. Las bases las podés descargar aquí.

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