Etiqueta: Amor

Los tigres en Puro Verso

Siguen correteando por las librerías de Uruguay.

Ahora están en Puro Verso, a pasitos del punto más céntrico de Montevideo. En la esquina de 18 de Julio y Cuareim, enfrente a la Cancillería, esta librería es un espacio alucinante, en una edificación antigua reciclada, con elevadas escaleras que permiten recorrer las enormes estanterías.

Por ahí andan a los saltos los Tres Terribles Tigres, ¿ya los conocés?

¡No te los pierdas! Visitá el sitio de Librería Puro Verso. Si querés, te envían el libro a tu casa, sin cargo adicional, en cualquier punto de Uruguay.

¡Ya andan sueltos!

Rápidos como rugidos.

Fatales como fieras.

Impremeditados, inconscientes, inconfesables.

Pecadores imperfectos. Humanos al límite.

Esto y mucho más es lo que hay para decir del Turco, el Tano y el Tibu, los personajes de los Tres terribles tigres.

¡No te los pierdas!


En redes sociales, seguilos con el hashtag #tresterriblestigres

El más grande

Es el más grande. Sobresale de sobra.

La inspiración le abunda.

Puede (casi) todo lo que quiere.

Encuentra un tesoro en sus amigos.

Muchas lo mueven a mucho.

Bastante puede.

De pronto, todo le pasará de repente. A su corta edad. Seguir leyendo “El más grande”

El más chico

Es el más chico. Mimado y consentido.

Inspira buena onda.

Puede ser el mejor.

Busca amigos y amor.

Más de una lo mueve.

Algo puede.

De pronto, todo le pasará de repente. A su corta edad. Seguir leyendo “El más chico”

El del medio

Es el del medio. Bien del montón.

Aspira pero no inspira.

Quiere pero no puede.

Busca pero no encuentra.

Igual, todas lo mueven.

Total, todas lo pueden.

De pronto, todo le pasará de repente. A su corta edad. Seguir leyendo “El del medio”

Revolea

Que se vaya a la mismísima…
No la voy a soportar ni un minuto más a esa. Ya no existe para mí. Voy a hacer la mía. A salir, a conocer, a aprovechar. Tener novia, yo. ¡Ja, ja, ja! Después de todo el tiempo que estuve con esa. Después de todas las noches que pasé con esa. Después de todo lo que dejé por esa. Después de todo lo que trabajé en la pizzería para hacerle regalos, ¡a esa! Después, después… ¡después, lo que venga! Seguir leyendo “Revolea”

¡Volver a vivir!

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El resplandor del amanecer me desvela como una caricia. No quiero despertarla, prefiero que descanse tranquila después de esta semana agotadora.

Hace apenas diez días que estamos juntos. No ha dejado de correr de arriba para abajo, de ir y venir haciendo cosas, de arreglar cada rincón para que parezca como nuevo. Y es que nuestra vida es nueva. Para mí, sin duda.

Apenas puedo creerlo. Ya ni me animo a calificar lo nuestro como normal o anormal, porque parece que en este mundo ya nada lo es, tanto da. Pero… Ya estoy cansado de trotar por la vida, cayéndome siempre de la montura. Ahora, voy a andar lento pero seguro.

Mejor me levanto ya mismo y voy aprontando el desayuno. El que a ella le gusta. Apenas le conozco los gustos desde que me mudé con ella, pero esto sé que le va a encantar. Y esto otro también. Ah, por supuesto, y una flor de estas que crecen en la ventana.

Esta vez no puedo fallar. No voy a fallar.

Hoy me levanté bien. Inspirado. Elijo seguir con ella. Y la voy a seguir eligiendo todos los días. Lo sé.

Canon y giga en re mayor, por Johann Pachelbel (1680). Un plácido despertar de los sentidos.


Publicado en Letras & Poesía hace pocos días.

El manojo

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Supongo que siempre lo supe; un día iba a terminar llamando a esa puerta.

Una casa de balneario en Floresta, con un jardín al frente, si es que se le puede llamar jardín a un pequeño rectángulo enrejado en el que apenas caben una rosa china y dos o tres ridículos enanitos cubiertos ahora de maleza. El propio marido de Carolina me contó que los había comprado ella misma, un año atrás. Carolina había llegado en taxi, una noche de lluvia; dejó el automóvil esperando en la calle y entró en la casa como una tromba. Tomó el manojo de llaves, volvió al taxi y se fue.

Sí, ese manojo de llaves al que yo tantas ganas le tenía y nunca me decidía a ir a buscar. Carolina me ganó de mano. Tengo que admitirlo, me siento frustrado; yo podría haber llegado antes. Seguir leyendo “El manojo”

Ducha de pena

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Cae y se desliza.

Se siente, pero escurridiza.

Parece firme, pero pide paso.

Intento abrazarla, pero no hay caso.

Es como la esperanza que se me escapa entre los dedos.

Esperanza, ¿adónde te fuiste?

Desespero esperando que me mires. Seguir leyendo “Ducha de pena”

La verdadera historia de Yesi

Llamame YesiEn un mundo que parece que ya no le encuentra el sentido a la vida bien vivida, ni tampoco a una muerte dignamente muerta, este libro arroja un rayo de esperanza.

Seamos claros: no es un cuento de hadas. Su final tal vez no es todo lo feliz que uno desearía. Pero vale la pena la lectura, el recorrido por el sórdido mundo de la prostitución VIP y sus entretelones, la visita al ser humano que hay detrás de una de esas chicas (la mejor de todas) y el acompañamiento penoso a un protagonista que podría haber tenido una vida tan feliz si tan solo hubiese sabido a tiempo que…

No les voy a revelar la trama. Atrévanse a leerlo. Atrapa.

Óscar, te felicito. Lo lograste.


Llámame Yesi por Óscar Gavilán. OskarTel, 2018, 200 páginas. ISBN 978-1980864097. Disponible en Amazon (hacer clic aquí).

Primeros tantos

Primeros-tantos

Mauro se instaló en la puerta y la esperó a que llegara. Ahora, solo ella le importaba.

No le interesaba haber sido el goleador campeón de la cancha. Ahora buscaba otra cosa.

Ya no soportaba más así, sin poner en práctica de una vez lo que él sentía como su hombría. Era apenas un cachorro de dieciséis, pero ya nadie lo iba a frenar. Seguir leyendo “Primeros tantos”

Seísmo de sábado

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Amanece por la celosía.
Tahir entreabre los ojos, todavía rojizos.
Se los frota con fruición.
Sabe que dentro de un rato le traen a Tomás.
Precisa ese rato para volver en sí. De la resaca de sexo soez. Del grosero galope goloso.
Pero ese rato no es otra cosa que… la mañana después.
Impío vacío.
Se arrastra hasta la heladera.
Un cubo de hielo en la frente.
El agua helada chorreando en los ojos.
Listo. Me visto. Me alisto.
Justo a tiempo que toca a la puerta.
Abre.

—¡Papá! —se le abraza a la rodilla Tomás.
—Mañana a mediodía en la casa de mamá —dispone la voz de ella, sin mirar.

La puerta se cierra. La casa se llena.
Hasta mañana se sabe quién es el dueño de casa.
Llena, por fin.
La voz de Tomás le ocupa los pensamientos.
Mientras un cruel eco le retumba en el vacío del corazón.
Impío vacío.
El que queda tras la imperdonable traición al único amor que supo tener.
Pensar que fue hace tan poco…
¿Cuánto duró? Mejor ni pensarlo.

Tomás se arrodilla a jugar.
Tahir se arrodilla al lado.
No se puede decir, o el machismo que lo domina se va a enterar: Tahir juega a rezar.
Tahir quiere rezar en serio. No es juego. Pero no le sale.
Sabe que tiene que aprender a pedir perdón. No es juego. Pero no le nace.
Sufre.
Lo quisiera decir. Pero él es macho….
¿Aguanta?

Les Pleurs por el maestro violagambista francés Monsieur de Sainte-Colombe (siglo XVII). Esta melodía forma parte de la banda sonora de la película Tous les matins du monde (1991, dirección de Alain Corneau). El personaje de mi texto… ¿qué querés que te diga? «Tropezó de nuevo y con la misma piedra».


Ya publicado en Letras&Poesía el mes pasado.