Etiqueta: Adolescencia

Botijas en cana. Acto II, escena 8. La despedida

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Advertencia: no apto para menores de 12 años. Vocabulario incorrecto y escenas violentas.

(Semana anterior: Pelea).

Jonathan, Mariel y Ariel, que todavía está mal, están acuclillados a un lado de la escena, Pat, Sami y Sara en el otro. Pat mira fijo todo el tiempo a Jonathan, que está sentado cruzado de brazos al lado de Mariel. Se le ve cómo se la trabaja.

ARIEL: Ya no te vas a quedar solo. ¿Me entendiste?

JONATHAN: Ya no soy un pendejo.

ARIEL: Sí que lo sos. Le mostraste qué miserable es su vida. Eso no te lo va a perdonar.

MARIEL: ¿Cómo fue que el cuchillo no te lastimó?

Jonathan saca las piedritas de sus bolsillos.

JONATHAN: Ya son casi cuarenta.

MARIEL: Solo sobreviviste, porque hace tiempo que estás acá. Seguir leyendo “Botijas en cana. Acto II, escena 8. La despedida”

Te hiciste un meteoro

Comparto esta poesía dedicada a un hijo adolescente. Me fascina porque representa un montón de apreciaciones sobre una vida que despierta y bulle. Autor: Alejandro Cifuentes.

SALTO AL REVERSO

leshuga

A mi hijo Mauricio Antonio, en sus 13 años.

¿En qué momento
te hiciste meteoro, niño,
dejaste de lleno la arena
por el mar entero
y trepaste en la cima
espumosa y brava
de sueños impensados e imposibles?

¿En qué instante tu mirada
se hizo tan elegantemente alta
sobrepasando mis ojos,
mi propio horizonte?

¿Cómo fue que tu sonrisa
amplia y fresca
se instaló frente al mundo
cual imán arrebatador y prodigioso,
desfibrilador y hermoso,
encantador y animoso,
un torbellino de colores delirantes,
una centella enmascarada de vida?

¿En qué minuto el tiempo
te dibujó un rostro juvenil,
dorado y arrebatador,
tan ajeno y despreocupado
del adulto que quieres ser,
tan distante y apasionado
del niño que quieres dejar lejos,
atrapado en un millar
de travesuras que caminar?

¿En qué momento
te hiciste meteoro, hijo,
burlándote de un proyecto de mostacho
que crece invisible en tu rostro aguzado,
imitación perfecta…

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Mujer formidable

Dreadlocks back

Isaura está dando que hablar en este Día Internacional de la Mujer (sí, la misma Isaura que piensan los lectores, la novia de Crispín, el de rastas). Mientras en varios foros y redes sociales se discute la pertinencia de que sea un solo día o todos los días del año, voy a permitirme mostrar un homenaje que no es de hoy, viene de hace mucho tiempo atrás. Sí: algo sucedió de forma inesperada mientras nos comentábamos con una colega bloguera, Paloma Velilla. Elogié su artículo sobre escritores en construcción:

Qué linda serie, “escritores en construcción”. A ver si me retrocontagio, je (porque soy arquitecto y me puse a escribir…).

Me responde así:

¡Gracias, Fabio! ¡Claro! Nunca es tarde para retrocontagiarse y unirse al clan, jejeje.

Le propongo:

Te invito a darle una leída a mi creación favorita (vas a ver en negrita el enlace al texto completo de 8 páginas) – ya me dirás: https://blogdefabio.com/2016/09/03/la-peluca-de-rastas/

Hoy recibo esta sorpresa:

¡Me lo he leído! Fabio, está tremendo. He sentido en todos los niveles. Escribes muy bien, y tus letras están llenas de vida. Sospecho que hay por ahí guardados ciertos hechos reales, pero me quedo con la intriga, no hace falta que aclares. Me he reído mucho con esta parte: “¿Cuándo se habían escuchado reproches en casa? Nunca. Pero ahora era así. Habían faltado límites durante demasiado tiempo. Y ella iba a poner freno. Aunque para ello tuviera que darle órdenes al suegro. Papá siempre se anticipaba, evitaba negarle nada a la nuera. Isaura, a veces, parecía mi hermana mayor y, más que la nuera, la suegra de papá.” En unas cuantas líneas expones la personalidad de Isaura con tanta elocuencia, que me he imaginado a la perfección la escena y la chica me ha caído genial. ¡Buen trabajo!
Ya cerca del final en esta parte: “Hoy cumplo veinticinco años. Fue el día elegido para casarme. Así, de manera tan solemne, quisimos que el recordatorio del importante rito de pasaje fuese el mismo día que el de mi nacimiento. Para así marcar un definitivo renacer”. ¿Qué puedo decir? Es precioso. El simbolismo en sí me ha tocado mucho y me he sentido partícipe del momento. ¡Gracias por compartirlo! Tienes madera, compañero.

Le agradezco:

Muchas gracias, Paloma, por la detallada devolución, es muy amable de tu parte. Me alegro de que te haya llegado. Y bueno, el personaje de Isaura tiene unos elementos de mujeres muy, muy reales que han poblado (y pueblan) mi vida. Mujeres de mi sangre, que no se doblegan. Que llenan la vida y el espacio que habitan.
¡Feliz día!

Ella vuelve a comentar:

Ha sido un verdadero placer, Fabio. De esas mujeres también tengo alguna cercana 🙂 ¡Igualmente!

Pues, simplemente eso. Quería compartir esto con ustedes. A modo de homenaje a las formidables mujeres que llenan mi vida.

Hoy, y todos los días de la vida, ¡feliz día!

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Botijas en cana, también aquí

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Niños en la cárcel. Pibes presos. Gurises encarcelados. Botijas en cana. Así les decimos en mi país. Al respecto, la semana pasada escribí una breve reseña sobre la obra de teatro en alemán Knastkinder. También hice referencia a mi labor como traductor al castellano rioplatense en su variante uruguaya. ¿Se quedaron con las ganas de leerla? Seguir leyendo “Botijas en cana, también aquí”

Aquella juventud

Todos adoran lo que hacés,
cómo hablás, cómo te movés.
Todos te están mirando acá,
te sentís como en casa,
sos un sueño hecho real.

Pero por si estás a solas,
antes de irme, ¿me das un rato?
Estuve a solas toda la noche,
ojalá te hubiese encontrado.

Parecés de una película,
sonás como una canción.
Por Dios, cómo me acuerdo
de aquella juventud.

Quiero retratarte con esta luz
por si es la última vez
que nos vemos como éramos,
antes de darnos cuenta
que es feo ponerse viejos.
Nos alborotábamos.
Era una película,
era una canción.

Me daba tanto miedo mirar mis miedos,
nadie me dijo que ibas a estar aquí.
Yo juraba que te habías ido lejos,
eso me habías dicho al partir.

Seguís pareciendo de una película,
seguís sonando como canción.
Por Dios, cómo me acuerdo
de aquella juventud.

Quiero retratarte con esta luz
por si es la última vez
que nos vemos como éramos,
antes de darnos cuenta
que es feo ponerse viejos.
Nos alborotábamos.
Era una película,
era una canción.

Aquella juventud…

Es complicado admitir
que todo me devuelve
a cuando estabas allí.
Una parte de mí se sostiene
por si acaso no se fue.
Creo que aún me importa.
¿Todavía te importa a vos?

Era como una película,
sonaba como una canción.
Por Dios, cómo me acuerdo
de aquella juventud.

Aquella juventud…

Quiero retratarte con esta luz
por si es la última vez
que nos vemos como éramos,
antes de darnos cuenta
que es feo ponerse viejos.
Nos alborotábamos.
Era una película,
era una canción
de aquella juventud.


Versión libre inspirada en la letra original de la canción When We Were Young, por Adele. Fuente: http://www.azlyrics.com/lyrics/adele/whenwewereyoung.html

Niños en la cárcel. Botijas en cana.

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Jonathan es un adolescente berlinés, hijo de un filipino y una alemana, de vacaciones en Manila. Se escapa del hotel y lo roban en un barrio peligroso de la ciudad. Un grupo de chicos de la calle lo ayuda, pero todos son apresados por la policía y van a dar a la cárcel. Como cientos de chicos más, quedan encerrados en condiciones infrahumanas. Jonathan no tiene manera de comunicarse con sus padres, no tiene documentos ni dinero. Una pesadilla se le hace realidad. Recién varias semanas después, con un truco logra ponerse en contacto con sus padres, que finalmente pueden rescatarlo de la cárcel. Pero sus nuevos amigos quedan adentro. Seguir leyendo “Niños en la cárcel. Botijas en cana.”

Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #04

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Semana anterior: la hija se vuelve cada vez más curiosa, ansía una comida deliciosa.


Megan nunca había comido nada crudo, así que no entendía lo que significaba cocinar. Lo más cercano a los mariscos que había comido en su vida fue un salmón enlatado que comimos en Año Nuevo.

“Hay que cocinarlos al vapor para poder abrir las caparazones y llegar a la carne que tienen dentro”. Megan se veía decepcionada. Ella se regocijaba ante la idea de un festín vivo y coleando, comida lista para ser tomada. Nuestra dependencia con la colonia era tan constante que la idea de alimentarse por sus propios medios era una fuente inagotable de maravillas para ella.

Me gustaba consentirla. Seguir leyendo “Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #04”