Etiqueta: Literatura rioplatense

El ómnibus de juguete del banco

Banco Transatlantico omnibusMiro el ómnibus de juguete, ese que dice «BTU», y me llena de ternura. Me acuerdo cuando era un chiquilín, ¡cómo me gustaban esos chiches! En casa había de todo: camioncitos, autitos, un robot astronauta, un trencito a pila y los ladrillitos del Lego. Y, por si fuera poco, a la hora de la siesta me iba a la cocina, agarraba ollas y tapas, y me ponía a hacer ruido, copiando a un baterista. Digan que mi abuela dormía como un tronco, que si no, me hubiera dicho de todo… ¡el nene embromando a la hora de la siesta! Seguir leyendo “El ómnibus de juguete del banco”

Navidad en verano

Navidad en verano

Letras & Poesía

Cada Navidad trae recuerdos, más cuando se entra en años.

Al ir hacia atrás, se recuerda lo que falta.

O mejor, se comienza por lo que no se recuerda.

Hay recuerdos de lo que no tuve nunca.

Nunca vi caer nieve en Navidad.

Nunca vi pasar un trineo.

Nunca pasé frío en Navidad.

Nunca se encendió el fuego en la estufa.

Nunca me sirvieron chocolate caliente en esas fechas.

Nunca me llevaban de compras navideñas, porque venía Papá Noel.

Nunca bajó Papá Noel por la chimenea.

Pero, frente a la chimenea, igual aparecían los regalos al otro día.

Porque había quienes pensaban en mí, y me los dejaban como al descuido.

Porque cuidaban mi ilusión.

Porque después venían las preguntas.

¿Quién le pidió esto a Papá Noel para mí?

Y corría a darle un beso por haber pensado así.

Mientras, desde la chimenea, el Niñito Jesús me miraba plácido, en…

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¡Qué regalo de Navidad!

¡Muchas gracias al público lector por la votación recibida! ¡¡Y además, por partida doble! Lo más gracioso es que me enteré por WhatsApp y chat de Facebook, dos amigos que se apuraron a ver este video antes que yo.

  1. Acaban de ungirme “Mejor escritor de Latinoamérica” en el blog Letras & Poesía, en el que participo desde hace meses. Estoy emocionado, más si se tiene en cuenta que los demás  candidatos tienen más veteranía que yo en estas lides: Jorge Romero (Colombia), Arianna Frencia (eritrea residente en República Dominicana), Thais Aliss (Bolivia), Gabriela Urbina (México), Araceli Sánchez (México), Ana María González (México); tuve el honor de representar a Uruguay. Ha sido un verdadero gusto formar parte de este grupo de nominados. Queda hecha la invitación a visitar sus escritos, se van a deleitar.
  2. Entre las múltiples categorías técnicas de blogs presentes en la plataforma WordPress, estuve nominado como “Mejor blog de traducción“. No dejen de visitar el blog de Olga, 20.000 lenguas… la verdad, ella tenía más mérito que yo, porque su blog tiene dedicación exclusiva al tema.

¡Gracias, L&P, por esta distinción!

¡Mil gracias, lectores, por la ovación! (Sí, esta votación se siente así, como un aplauso silencioso pero estupendo).

¿Era amor?

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Letras & Poesía

Se pasaba pensando en lo que fue.
Frecuentaba a quienes no se ven.
Se traía de los pelos con lo que no fue.
Se volvía sin remedio del no poder ser.

¿Cuánto tiempo perdí así,
devanándome el cerebro?
¿Cuántas noches en vela por ti,
sin sosiego ni requiebro?

Era un fuerte sentimiento.
Fuerte, por árido y violento.
Pero no aportaba nada bueno.
Excedido en volumen como trueno.

Su sonrisa está hoy tan fresca
como fue aquel primer día.
Ya no importan otros restos.

Sus manos dibujan los gestos
que cautivaran mi alegría.
La actual dicha es gigantesca.

Por: Fabio Descalzi (Uruguay)

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Las rastas de peluca

Una contribución al proyecto #TextosSolidarios; reaparece el personaje de Crispín, el de La peluca de rastas, pero ahora más crecido:


dreadlocks_493px-living_statue_miami_beach_flSe miró en el espejo rajado. Se pintó un lagrimón en el cachete rosado. Se mesó con los dedos una rasta rubia. Tanteó en la mesa, qué raro: una gubia.

Crispín estaba a punto de debutar como actor en ese escenario popular. Le habían pedido, por favor, que no rechazara esa ocasión para ayudar. Iba a hacer de él mismo, como había sido antes. Pero ahora, recordando; tenía ayudantes. Los muchachos del barrio carenciado, ellos sí que estaban marginados.

¡Qué asco! Las rastas. Crispín se arrancó la peluca y la tiró al piso. Tiene piojos.

Un par de ojos lo miraron desde atrás de la cortina de arpillera. Un chico al que le habían pedido que leyera. Lo observaba de arriba abajo, entre divertido y resignado. Crispín se sintió extraño, como juzgado.

Ese galponcito con techo de chapa era un teatro improvisado. Y él, si vamos al caso, un actor impensado. Inimaginable el camino que había recorrido desde que era padre. Estimulado por la suave y remota voz de su finada madre.

—Vamos, hora de entrar a escena.

—Pero prolijo, bien plantado, elegante, aliñado.

—No, Crispín. Sé fiel al personaje que fuiste.

—¿Fiel? Si no era fiel a…

—No cambies de tema. El personaje del pasado por un rato estará resucitado. ¿O te olvidaste cómo te encontraron más de una vez…?

Crispín apretó los puños. Pero no quiso seguir insistiendo.

Levantó la peluca de rastas. Con piojos. Se la enfundó en la calva y salió a escena. Dispuesto a declamar monólogos de su imberbe andar desastrado. Con piojos para rascarse en serio. En el escenario de ese barrio carenciado. Cerca de ellos.

Llegarles a ellos. Sentirse como ellos.


Algunos me han preguntado por los antecedentes de Crispín. Hagan clic aquí para verlo.

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Cincuenta momentos

Cincuenta momentos

Letras & Poesía

Cincuenta segundos de placer.
Cincuenta minutos para nacer.
Cincuenta horas para el gozo.
Cincuenta días de alborozo.

Cincuenta semanas de candor.
Cincuenta meses de fragor.
Cincuenta estaciones de evidencia.
Cincuenta años de vivencia.

Por: Fabio Descalzi (Uruguay)

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Enreda

Enreda

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Letras & Poesía

La hiedra cubre la pared de más de diez metros de alto; los bichitos se arrastran por entre las hojas amarronadas, algunos ciempiés se confunden con los tallos llenos de raicitas. También las arañitas se animan a anidar entre el follaje, seguro que ahí siempre llegan otros bichos para alimentarles la cría. Hasta un camino de hormigas se abre paso, como en busca de un tesoro perdido. En realidad, como nos dijeron en el vivero, son cuatro especies de planta trepadora: la hedera verde y blanca, la hiedra alemana de adusto verde petróleo, la ampelopsis de noble color rojizo, y la ficus con sus hojitas redondas; entre las cuatro forman una masa tupida y multicolor, llena de vida; todo un mundo en una pared alta.

Pero Lucas no está para disfrutar con eso hoy; mañana tiene que hablar con el jefe, y ¡cómo lo pone de mal humor bancarse a…

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