Uno para dos y dos para uno

—Fredo, ¿qué pensás hacer con todo esto?

—Está bravo, Gonza. No sé, macho, son muchas cosas todas juntas. Como que… qué se yo… Quiero saber ya mismo todo lo que preciso saber, para poder hacer todo lo que quiero hacer. Me muero de ganas… pero no quiero que me pase nada de todo eso horrible que me dijo el viejo, y quién sabe cuántas cosas más que te podrán pasar —la voz de Fredo no era de miedo, sino de decepción, aunque con un dejo de determinación.

—Vos hablá con los que saben. Seguí hablando con tu padre…

—Ya le volveré a hablar cuando se enfríe más esto. Anoche estaba muy caliente conmigo. Mal. Ah, atajate esto. Después que terminó de decirme de todo, me dejó solo, pensando. Me dijo que no tocara ni la tele, ni la play, ni el celular. Que tenía que pensar.

—Te bajó el acelere.

—Antes de cenar, fui a pedirle perdón, pero me frenó.

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La peluca de rastas

Dreadlocks back

Isaura me acarició las rastas, mientras me dormía despacio sobre las sábanas verdosas. El humo de marihuana apenas brotaba de los restos del cenicero de madera. Se acarició la barriga de seis meses donde Roni disfrutaba de su confort amniótico. Se recostó boca arriba y poco a poco fue conciliando el sueño.

***

—Crispín, no te me quedes. Te tengo que hablar.
Abrí los ojos medio despistado. Hacía tiempo que no escuchaba esa voz.
—Crispín, mi hijo querido. Te estás quedando. Ya no te queda tiempo.
Era mamá. Se me apareció en una visión radiante. Su figura esbelta flotaba encima de la perfecta redondez de la barriga de Isaura. Mis rastas adornaban el conjunto.

***

Las rastas. Esa moda rara que a papá no le gustaba nada, ahora era un furor. Mucha gente quería lucirlas. Pocos tenían paciencia para hacérselas. Fue otro de mis caprichos. Papá no supo detenerme. Como tampoco pudo frenarme otras cosas.

***

A los quince traje a la casa una novia de rastas que fumaba marihuana. Papá fumaba en pipa mientras me veía envuelto en humo verde, yo parecía tan feliz con esa chica de ideas raras. Yo aprendía como podía lo que era el amor. Había tenido durante doce años el feliz ejemplo de mis padres. Yo también quería hacer mi vida, reinventarme, lo hacía como me salía. Papá no rehizo su vida, siguió muy solo. Nadie iba a poder ocupar el lugar de mamá, y no tenía forma de darme una nueva madre. Le remordía la conciencia por no haberme hablado nunca con claridad sobre la muerte. Yo no sufría con la palabra muerte, no me dolía; la desconocía. Y corría peligro de terminar desconociendo también la palabra vida.

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Cultura contada clara

periodismo-cultural-jaime-clara-amengual

La laureada novelista Claudia Amengual también se dedica a la investigación y a la docencia; fue en esta faceta que la conocí. Investiga mucho, también cuando escribe novelas. Pero esta vez asume la tarea de mostrarnos el universo cultural uruguayo en el ámbito periodístico. Un poco a modo de ayudamemoria y otro poco como caso de estudio, recurre a un programa radial de larga trayectoria. Entrevista a su conductor, que asume así protagonismo.

En el ensayo Una mirada al periodismo cultural: Jaime Clara y “Sábado Sarandí” se realiza un recorrido por los últimos quince años de la actividad radial del destacado comunicador. Su biografía es apenas un pretexto para acercarnos las vivencias que son el pan de cada día de cualquier informador decente en esa cosa tan vasta como inasible que es la cultura. Seguir leyendo “Cultura contada clara”

Blogueros, a probar

bloguers_sello2_medianoPor intermedio del amigo del blog El Destrio llegué a un sitio interesante, Bloguers.net. Promete ayudar a aumentar la visibilidad de las publicaciones de sus blogueros y contribuir a que los lectores concentren muchos artículos, ordenados por categorías, en un solo sitio.

No suelo hacer propaganda de otros sitios en mi blog, pero bueno, ya que estamos, probemos este, a ver qué tal nos va. Todos quienes pasamos por esta comunidad queremos que nos lean. Y a todos nos gusta leer. El Destrio lo usa, Web Services Pro nos explica detalles, yo me animo a probar. ¿Alguien más lo ha usado?

Ocho mil gracias

8001-vistas

Un gratísimo momento.

Tras una semana de ausencia, estuve un rato dedicado a elaborar mi anterior entrada, la primera tras siete días de silencio. Un rato después, mientras iban apareciendo los “me gusta” de muchos amables lectores, me picó la curiosidad de ver el tanteador de vistas.

Me devolvió la lectura de un agradable número. Ocho mil.

Son miles de momentos compartidos. Solo un medio multitudinario como este lo hace posible. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Hong Kong, Italia, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Reino Unido, Uruguay, Venezuela… Distribuidos, sí. Miles de momentos repartidos. En apenas tres meses y medio. ¡Cuánto!

Gracias. Ocho mil gracias a todos quienes pueblan estas páginas y comparten esos momentos. Me llenan de dicha y me alientan a seguir.

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Acotaciones sobre mi pais(ito?)

para despuntar el vicio

computer-947815_640Una periodista mexicana que vivió seis meses en Montevideo publicó en su blog algunas apreciaciones sobre la ciudad y su gente. El artículo, además, fue difundido en En Perspectiva. Desde que lo leí —hace unas semanas— pienso en las conclusiones que esboza desde su mirada de extranjera y, a modo de respuesta, dejo consignadas algunas cuestiones que percibo como habitante de la ciudad.

Andrea Arzaba, así se llama la periodista y bloguera, comienza diciendo “no tenía expectativa alguna al venir al paisito sureño, y sin embargo debo confesar que me sorprendió mucho”. Desde el inicio la autora plantea un cuestión que, a mi modo de ver, es muy importante: “Uruguay como paisito”. Así lo definen muchos uruguayos, aunque mi opinión es totalmente diferente. Uruguay es un país chico, pero no es un “paisito”. ¿Son Suiza y Finlandia “paisitos”? El diminutivo lo empequeñece y, además, genera el marco ideal para…

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Leer con empatía.

Leer con empatía.

El Destrio

Hace unos días el amigo Fabio Descalzi me abrió las puertas a un nuevo mundo, este que ahora comparto con vosotros. De repente aparecen personas que se interesan por el blog, y yo a mi vez empiezo a pasearme por los suyos. Me sigues – te sigo, como escribía hace poco, y así nos hacemos mutua compañía.

Empiezo por tanto a leer textos distintos a los que leo habitualmente. Me explico, cuando uno quiere aprender busca modelos y referencias de calidad contrastada. Tira de clásicos, de autores consagrados y de grandes obras. Eso se lee con admiración pero también con una visión analítica que te permite extraer poco a poco el jugo de este oficio.

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Redenautas

La hormega 2.0

El estado alpha perpetuo

Alain A. Yllescas

Escribir para uno mismo es una actividad relajante que nos permite desahogar nuestros sentimientos en papel, expresar aquello que no podemos en el mundo cotidiano, adornando las letras con fantasía, experimentando con los límites de la moralidad y realidad sin temor de ser objetos de juicio social. Esta clase de textos contienen de manera natural una carga personal, y dependiendo de la situación, hasta un nivel de proyección superior a comparación de otros pensamientos.

Pero sería algo ingenuo creer que dichas creaciones son aptas para mostrarlas al público de esa manera. Una gema en bruto sin pulir y llena de escoria que se hace pasar por un diamante. A pesar que para el autor se trate de un pensamiento profundo que debería ser compartido en todas las redes sociales se necesita de un proceso de edición para adaptar las ideas abstractas de un…

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