Si te callaras, se oiría tu sutil silencio.
Si te apagaras, alumbraría tu luz interior.
Si te esfumaras, se condensaría tu sentido.
Si te durmieras, despertaría tu mirada de siempre.
Si te fueras, seguiría tu permanente presencia.
Sí. Te callaste. Te apagaste. Te esfumaste. Te dormiste.
No te fuiste. No, mamá. Te quedaste. Por siempre.
Imposible callarte. Una luz deslumbrante.
Impensable esfumarte. Un sueño fascinante.
Te sigo encontrando, mirando, escuchando.
Sí, mamá, sí.
Publicado en Letras & Poesía.


Qué precioso homenaje a tu Madre. Un fuerte abrazo.
Me gustaMe gusta
¡Que bonito! Gracias. Saludos.
Me gustaLe gusta a 1 persona
En octubre se cumplieron ya 27 años de su partida, y tenía la edad que tengo ahora. Pero siempre está ahí. Mi hija no la conoció, pero le hablo de ella como si la hubiésemos visto hace apenas minutos. Así de presente está todos los días.
Me gustaLe gusta a 1 persona