Categoría: Letras & Poesía

Vejez a los veintiuno

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No puede ser. Siempre tropezando con la misma piedra. No cambia más. Seguir leyendo “Vejez a los veintiuno”

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Tren sin parada, el libro

Días atrás, te anuncié una sorpresa:

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¿Te gustaría tenerlo ya mismo? Seguir leyendo “Tren sin parada, el libro”

Primeros tantos

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Mauro se instaló en la puerta y la esperó a que llegara. Ahora, solo ella le importaba.

No le interesaba haber sido el goleador campeón de la cancha. Ahora buscaba otra cosa.

Ya no soportaba más así, sin poner en práctica de una vez lo que él sentía como su hombría. Era apenas un cachorro de dieciséis, pero ya nadie lo iba a frenar. Seguir leyendo “Primeros tantos”

Seísmo de sábado

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Amanece por la celosía.
Tahir entreabre los ojos, todavía rojizos.
Se los frota con fruición.
Sabe que dentro de un rato le traen a Tomás.
Precisa ese rato para volver en sí. De la resaca de sexo soez. Del grosero galope goloso.
Pero ese rato no es otra cosa que… la mañana después.
Impío vacío.
Se arrastra hasta la heladera.
Un cubo de hielo en la frente.
El agua helada chorreando en los ojos.
Listo. Me visto. Me alisto.
Justo a tiempo que toca a la puerta.
Abre.

—¡Papá! —se le abraza a la rodilla Tomás.
—Mañana a mediodía en la casa de mamá —dispone la voz de ella, sin mirar.

La puerta se cierra. La casa se llena.
Hasta mañana se sabe quién es el dueño de casa.
Llena, por fin.
La voz de Tomás le ocupa los pensamientos.
Mientras un cruel eco le retumba en el vacío del corazón.
Impío vacío.
El que queda tras la imperdonable traición al único amor que supo tener.
Pensar que fue hace tan poco…
¿Cuánto duró? Mejor ni pensarlo.

Tomás se arrodilla a jugar.
Tahir se arrodilla al lado.
No se puede decir, o el machismo que lo domina se va a enterar: Tahir juega a rezar.
Tahir quiere rezar en serio. No es juego. Pero no le sale.
Sabe que tiene que aprender a pedir perdón. No es juego. Pero no le nace.
Sufre.
Lo quisiera decir. Pero él es macho….
¿Aguanta?

Les Pleurs por el maestro violagambista francés Monsieur de Sainte-Colombe (siglo XVII). Esta melodía forma parte de la banda sonora de la película Tous les matins du monde (1991, dirección de Alain Corneau). El personaje de mi texto… ¿qué querés que te diga? «Tropezó de nuevo y con la misma piedra».


Ya publicado en Letras&Poesía el mes pasado.

Eppur si muove

Farnese Atlante

Estoy huyendo y no puedo.
Estoy desesperado y no sé de qué.
El aire me falta, la garganta se me ahoga.
Siento que me fallan las fuerzas.

… eppur si muove

Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Mis afectos se fueron casi todos.
Solo me queda la esperanza de no fallarles a los que me quedan.
Me faltan las fuerzas, me falla el pulso.

… eppur si muove

La seda sigue siendo sedosa.
El color púrpura, como la sangre que me fluye.
La tersura de su piel, como un terciopelo delicado.
La fragancia natural, siempre atrayente.
Como el encanto de su don de gentes.
Me rechaza… me desespera…

… eppur si muove

Segundo movimiento (Andante) del Concierto de Brandenburgo nº 4 en si mayor, BWV 1049, por el insigne compositor barroco alemán Johann Sebastian Bach (1712). Si el mensaje llegara…


Publicado en abril de este año en Letras & Poesía.

(Re)escribiendo al macho

Ominosa ave negra

Un ave negra sobrevuela la plaza, como un ominoso presentimiento. Las nubes oscuras velan un interrogatorio inquisidor.

Allá abajo está el macho del barrio. Tirado en un rincón de la plaza, borracho de vino. Lo bastante como para no tenerse en pie, aunque no demasiado. Está justo a punto para taladrarle la cabeza a preguntas insidiosas, para tirarle de la lengua y, si tiene que sufrir para responder, que sufra. Para algo es macho y aguanta. Como él se jacta, el más macho de todo el barrio.

¿Qué tan feliz se siente serlo? ¿Existe esa palabra: feliz? ¿Se usa?

¿A qué precio?

¿A cuántas hembras usaste y lastimaste? ¿Lo pensaste? ¿Te cuidaste?

¿Qué hay de aquella a la que le hiciste una criatura? Después desapareciste. ¿Te hiciste cargo? Seguir leyendo “(Re)escribiendo al macho”

El nudo

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—¡Ay, Floriana, me quiero morir, ese nudo…!

—Pero, Celina, te lo até como me pediste, bien alto a la cintura, con…

—No seas boba, vos sabés que te estoy hablando del otro nudo.

—No es nada, apenas…

—Dejate de inventos, ¿querés? Te hablo del nudo que me quedó en el pelo, abajo del tocado. ¡Justo hoy se me viene a anudar ahí el pelo! ¡Y con lo cara que me costó la peluquería! ¡Como si no hubiéramos hecho la prueba antes!

—Tranquila, Celina. Todo va a salir bien. Vos sabés que yo hago magia para maquillar errores ajenos.

—¡Y no me hables de errores el día de mi casamiento, que es desgracia! Seguir leyendo “El nudo”

Premios Letras & Poesía: resultados

Es una verdadera fiesta cada vez que nuestra nutrida comunidad sale a sondear la opinión de nuestros lectores. Y más cuando vemos que quienes reciben reconocimientos lo tienen muy merecido. Vaya aquí un saludo a mis compañeros:

¡A seguir leyendo! ¡Gracias por pasar por aquí!

Convocatoria abierta para escritores

Convocatoria abierta para escritores

Letras & Poesía: Literatura Independiente

Somos un colectivo cultural conformado por casi un centenar de autores y recitadores de más de diez países. Apostamos por la pluralidad y por ello damos cabida a todos los estilos y puntos de vista. Nuestro objetivo es seguir siendo una ventana para nuevos talentos, así como una alternativa excepcional para los amantes de la literatura. Además, queremos seguir posicionándonos como una de las comunidades literarias más destacadas de habla hispana, en la que, sin duda, eres bienvenido(a).


Sermiembro escritorde nuestro colectivo implica más que escribir para la web:

  • La única obligación que tendrás será publicarun escrito mensual(puede ser o no inédito).
  • Podrás escribirpoesía en versooen prosa,cuentos/relatos, artículos deopinióny/oreflexiones.
  • Tendrás derecho a participar en loslibrosque hagamos como Colectivo.
  • Tendrás derecho a participar en losrecitalesque organicemos cerca de ti. De hecho los protagonistas…

Ver la entrada original 129 palabras más

Fraterno amor

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Entrando en la plaza de comidas del centro comercial, Ismael lleva tomada de la mano a Alicia. Camina rápido, encuentra uno de los últimos lugares libres; ¡qué suerte a esta hora! Tiene la cabeza llena con otros asuntos que no se arreglan tan fácil.

—Isma, qué lindo que te queda ese equipo deportivo negro con las tres rayas blancas. ¡Parecés tan grande…!

—Dale, Ali, sentate ahí. Ya mismo.

Ismael agacha un poco la cabeza, que queda detrás de las hojas verdes artificiales. Alicia se acaricia los rulos, tranquila.

—Isma, ¿por qué nos sentamos así, como escondidos entre las plantas?

—Eeeh… nada, Ali. Nada. Cosas mías. Seguir leyendo “Fraterno amor”

Testimonio de un loco lindo con pretensiones de poeta

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Lo de lindo es pretencioso, porque de eso, no tengo nada. Lo de loco es un poco más coherente, porque la gente me escucha decir cualquiera. Pero cualquiera se puede dar cuenta de que estoy, digamos, extrovertiendo algo de lo mucho que tengo para dar. A veces, hasta parece poesía. Otras, música.

Ayer terminábamos de hacer las compras en el súper. Una linda salida familiar de las de siempre, sin sobresaltos, la cajera muy atenta, los pibes muy diligentes, había poca gente. Nada que exaltase, nada que desbordase. Pero mi cabeza sí que desbordaba. Se cocinaba a fuego rápido todo lo que había en el fondo. En la superficie, estaba repasando el plato que iba a cocinar al wok, como debe ser, a fuego lento.

Mi hija, de chiquita, adoraba una melodía, «El meneaííííto». Haciendo eco de eso, mi respuesta a su reclamo de ayuda para estudiar fue «esperá un poco, que estoy haciendo el salteaííííto». Ella se rio de mi ocurrencia. El salteado de verduras al wok lleva tiempo y no hay que distraerse, de lo contrario, se quema. Pero un poco de humor, música y poesía siempre condimenta una rutina familiar tan intensa como alocada por lo interminable.

Inacabable es lo que se me da por escribir. Y aquí viene el parteaguas. La bajada a tierra súbita, el cambio de tema que rompe los esquemas.

Ya hacen unos años de ese primer rapto inspirador para escribir una novela sobre adolescentes. El inicio de una carrera literaria. Esto, dicho sin ninguna petulancia; la importancia de esta afirmación no va tanto por lo de carrera profesional, sino más bien, por lo de escribir a la carrera. Me sale todo rápido, escribo todo de corrido, sin pensar, sin editar, así es mejor, sale desde bien adentro lo mejor (y lo peor). Lo que quiero sacar. Lo que necesito sacar. Después, si publico o no, es mi problema. Pero eso es un cuento aparte.

La mejor (o la peor) parte es: estoy entrando a separar al escritor que produce, del personaje real. Lo de escritor que produce, está claro, ¿no? Escribir cosas para que alguien lea, no importa si por obligación o por devoción, pero que lea. A veces, solo para leerlas yo, porque lo que contiene ese texto es un verdadero papelón. Otras, para que lo lea cualquiera, porque total, son de palo los de afuera. Pero no los de adentro. Los que sí leen. Los que sí escuchan. Los que sí observan. Y critican. Y demandan. Y cuestionan. Y condenan. Y…

Solo este personaje real sabrá cómo se escribe esta historia.

Porque la memoria no juega chicanas. Siempre quiere gloria.

Y si la memoria quiere gloria, más vale que evite la tragedia.

Al remendar una media me pincho un dedo,

mientras pienso en escribir lo que puedo.

Se me acaban las palabras.

¿Por qué escribir al personaje real,

si es, humildemente, real?

Me canso.

Se me corta la racha.

Ya está.

Basta.

Ta.

Les petits moulins à vent (Los pequeños molinos de viento), exquisita melodía barroca compuesta por el francés François Couperin en 1722, describe a la perfección cómo se movían mis dedos en medio de ese torrente…

Bolso a nado

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Floripa en setiembre. Nunca pensé que iba a venir. Pero ahora, prefiero así. Porque después de las elecciones de octubre quién sabe cómo va a estar todo por acá, justo este año…

Conseguí que Noa y Facu me acompañen. Siempre se cuelgan cuando es Floripa. Nos vinimos con muy poca plata. Vamos a ver si nos da para alquilar la cabaña del otro año. Pero nos quedó lejos. El ómnibus que nos trajo hasta acá, el más barato que conseguimos, nos dejó en esta ruta, tenemos que caminar como cinco kilómetros. Allá vamos.

Uy, este arroyito no me lo esperaba así de crecido. Otros años lo caminamos de paseo, con los pantalones remangados, nomás. Ahora vamos a tener que cruzar a nado. Turnarnos con los bolsos, llevarlos bien alto para que no se empapen. Sobre todo, mi bolso. Seguir leyendo “Bolso a nado”

Treinta y poco

Smoke and head
Ella corre la cortina, que entre sol. Se agacha junto a él, le acaricia los pectorales bien trabajados, le habla al oído.

—¿Vas a quedarte a desayunar, mi negrito?

—Mmmh… ah, buen día. ¿Qué hora es?

—Mi negro, ¿modosito te pusiste hoy? Anoche estabas tan apasionado…

—¡Las diez! Se me hace tarde para empezar mi horario en el taxi. ¡Me voy ya mismo!

—Pero antes… —ella intenta arrancarle un beso de labios carnosos.

—Listo, bastó —él la aparta, aferrándole los hombros con sus manos fuertes.

—Pero… ¡no seas bruto! —ella se acaricia el hombro, no sin antes apretarle el bíceps con la otra mano.

—No seas larva. Dale que se me hace tarde —él manotea en el aire, evitándola al levantarse.

Se lava la cara, junta la ropa, se viste y se va. Lo que ella le lanza con la lengua le rebota en los oídos y en la piel.

—¡Qué poco lo tuyo! ¡Ojalá te atropellen! —se oye tras el portazo. Seguir leyendo “Treinta y poco”

Qué tímida manito

reaching out - two hands

No me animo a mirarla. Ni menos, a nombrarla. Pero allí está, la mano de ella extendida hacia el costado.

¡Dios mío, qué momento! Estamos ella y yo acá, sentados en el mismo asiento del tren, y no me animo. ¡Pensar… la de veces que pasé a propósito frente a la puerta de su casa! Como tratando de encontrar el momento justo para verla salir y hablarle… ¿De qué, si ella ni siquiera me conoce?

O eso creía yo hasta hoy. Porque ahora estamos acá, ella y yo. Fue un poco por casualidad, claro. Pero enfrente se sentó esa afortunada desconocida. Esa buena señora, tan charladora, que llenó el tiempo de este largo viaje por más de tres horas. Como si intuyera una historia entre ella y yo, fue tejiendo frases al vuelo. Esa buena señora nos fue haciendo completar un fichero en el aire. Dónde vivimos (en el mismo barrio). Qué hacemos (estudiamos en facultades no muy lejos una de otra). Cómo se integran nuestras familias (nada raro ni sorprendente). Hasta qué películas nos gustan (solo le faltó ir y comprarnos entradas para el cine). Por no mencionar algunos gestos tan pícaros como sugerentes que hizo con sus ojitos. Como un hada madrina, casi se apuró a tendernos con una varita mágica una mesa en la que (espero) alguna noche cenaremos ella y yo. ¡Si hasta nos reímos mirándonos, como imaginando la efervescencia de las copas al chocarlas!

Ahora, la buena señora se bajó en ese pueblito. Nos queda más de una hora para llegar a la estación terminal. No sé cómo hacer para seguir con esto. Para rellenar este tiempo. Mi tímida mano quiere extenderse para el costado también… Ella no me rechaza…

¿Le hablo del próximo estreno…?

¿Viste esa escena del trailer? Qué fenomenal, ¿eh?

¿Te gustó el beso del final?

Un roman d’amitié (Friend You Give Me a Reason), canción bilingüe interpretada por el hawaiano-portugués Glenn Medeiros y la francesita Elsa (1988). Para los que creen que ya no existen los adolescentes inocentes de corazón. Para los que creen que la inocencia es sinónimo de estupidez. Para los que no creen…


Entrada ya publicada en Letras&Poesía el mes pasado.