Etiqueta: Mamá

Me(n)sura

guy feet solesAyer cumplí catorce.
Estoy muy alto, crecí mucho hace poco.
Y estoy tranquilo, solo, en el jardín de atrás de casa, cómodo y fresco. Nadie me molesta. Camino tranquilo. Descalzo sobre el pasto. La gramilla me cosquillea. Me mido tranquilo. Me tanteo tranquilo. Más cosquillas.
Desde los doce tengo la costumbre de medirme con los pies.
A la hora que el sol les hace arrojar una sombra perfecta a las macetas del jardín, me paro descalzo en el mosaico del patio, lleno de dibujos, observo el punto en donde recae mi sombra, una flor, una hoja, un firulete, y después mido mi sombra, caminando desde donde estaba parado hasta ese punto donde vi recaer mi sombra.
Hoy me sorprendí, mido seis pies y medio. Seguir leyendo “Me(n)sura”

Diario de mi casa

Diario de mi casa

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El cenicero está vacío en el medio de la mesa ratona. Papá dejó de fumar hace años. Mamá siempre se quejaba del olor a toscano. Ahora la alfombra está divina, bien tersa y con olorcito a lana. Da gusto tirarse y revolcarse. Uno de los gustos que me doy en casa.

Todavía no llegan papá y mamá. A veces se demoran, cuando hay tráfico para volver del Centro. O cuando tienen que pasar a hacer algún mandado por Dieciocho.

Hoy cumplo veinte. Tal vez fueron a comprar algún regalo, o alguna otra cosa.

No festejamos mucho. Yo nunca fui muy de las fiestas.

Pero ahora estoy empezando a pensar en otras cosas. Conseguirme un trabajo, a ver si hago experiencia y empiezo a tener mi plata.

La plata. Esa cosa por la que tanta gente discute. Que hace tanta falta para vivir y darse gustos. Pero que algunos amontonan sin saber para qué. Seguir leyendo “Diario de mi casa”

¡Feliz día! ¡Qué alegría!

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Feliz día, mami. ¿Que por qué te escribo hoy? Qué pregunta. Porque nunca me pediste que te escribiera una composición. Menos, un poema. Pero igual, cada día, cuando me levantaba, me regalabas un poema de vida cotidiana, una composición de comida rica, un manual de consejos prácticos, una revista de moda (sí, sabías mucho de ropa y estilo), un libro de relatos. Cuando estabas con tiempo, me regalabas un anecdotario completo (inagotable) de tu larguísimo viaje por Europa. A veces, incluso, con fotos de ilustración. Entonces, la verdad, ¡dan ganas de escribirte! Si alguien pregunta por qué escribo, la respuesta es bastante evidente. Aprendí a escribir antes de saber empuñar un lápiz. Porque aprendí a ver la vida con tus ojos.

Siempre le quitaba los lentes de sol a mamá, así que ese día de 1970 accedió de buena gana a prestármelos para esta foto, que todavía guardo con cariño.

A mamá y a todas las mamis uruguayas, un muy feliz día. Seguir leyendo “¡Feliz día! ¡Qué alegría!”