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Cosas de barrio (el Quedado y el Toronja)

Cosas de barrio (el Quedado y el Toronja)

Letras & Poesía: Literatura Independiente

En el almacén y bar de don Medina, aquel de la esquina, se reunían casi todas las tardes el Quedado y el Toronja. Los vecinos siempre comentaban que no podían creer cómo dos botijas tan distintos podían ser amigos. Parecían el agua y el aceite, pero eran uña y carne. Vivían discutiendo por bobadas, pero se entendían.

El Toronja era ágil e inquieto, el pelo bien negro, los ojos de lince, con toda la pinta de un guapo de arrabal como los de los tangos. El Quedado era gordito, medio rubión, como un querubín de púlpito, parecía recortado de un fascículo de historia de arte. El Toronja comía poco, no probaba ni gota de alcohol, pero se pasaba fumando como un murciélago, y tosía entrecortado. Pero al Quedado le gustaban la comida y la cerveza; cuando iba al bar, siempre después del almuerzo, don Medina ya sabía que tenía que…

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Treinta y poco

Smoke and head
Ella corre la cortina, que entre sol. Se agacha junto a él, le acaricia los pectorales bien trabajados, le habla al oído.

—¿Vas a quedarte a desayunar, mi negrito?

—Mmmh… ah, buen día. ¿Qué hora es?

—Mi negro, ¿modosito te pusiste hoy? Anoche estabas tan apasionado…

—¡Las diez! Se me hace tarde para empezar mi horario en el taxi. ¡Me voy ya mismo!

—Pero antes… —ella intenta arrancarle un beso de labios carnosos.

—Listo, bastó —él la aparta, aferrándole los hombros con sus manos fuertes.

—Pero… ¡no seas bruto! —ella se acaricia el hombro, no sin antes apretarle el bíceps con la otra mano.

—No seas larva. Dale que se me hace tarde —él manotea en el aire, evitándola al levantarse.

Se lava la cara, junta la ropa, se viste y se va. Lo que ella le lanza con la lengua le rebota en los oídos y en la piel.

—¡Qué poco lo tuyo! ¡Ojalá te atropellen! —se oye tras el portazo. Seguir leyendo “Treinta y poco”