Etiqueta: Mina

Revolea

Que se vaya a la mismísima…
No la voy a soportar ni un minuto más a esa. Ya no existe para mí. Voy a hacer la mía. A salir, a conocer, a aprovechar. Tener novia, yo. ¡Ja, ja, ja! Después de todo el tiempo que estuve con esa. Después de todas las noches que pasé con esa. Después de todo lo que dejé por esa. Después de todo lo que trabajé en la pizzería para hacerle regalos, ¡a esa! Después, después… ¡después, lo que venga! Seguir leyendo “Revolea”

Cosa de (b)ella, ¿y qué?

Se acabó. Ahora sí que se terminó.

Que se vaya al diablo ese imbécil. Voy a empezar a vivir mi vida.

Tenía razón mamá. Un mentiroso. Un sátrapa. ¡Un vividor! Porque otra cosa no se puede decir. Seguir leyendo “Cosa de (b)ella, ¿y qué?”

Treinta y poco

Smoke and head
Ella corre la cortina, que entre sol. Se agacha junto a él, le acaricia los pectorales bien trabajados, le habla al oído.

—¿Vas a quedarte a desayunar, mi negrito?

—Mmmh… ah, buen día. ¿Qué hora es?

—Mi negro, ¿modosito te pusiste hoy? Anoche estabas tan apasionado…

—¡Las diez! Se me hace tarde para empezar mi horario en el taxi. ¡Me voy ya mismo!

—Pero antes… —ella intenta arrancarle un beso de labios carnosos.

—Listo, bastó —él la aparta, aferrándole los hombros con sus manos fuertes.

—Pero… ¡no seas bruto! —ella se acaricia el hombro, no sin antes apretarle el bíceps con la otra mano.

—No seas larva. Dale que se me hace tarde —él manotea en el aire, evitándola al levantarse.

Se lava la cara, junta la ropa, se viste y se va. Lo que ella le lanza con la lengua le rebota en los oídos y en la piel.

—¡Qué poco lo tuyo! ¡Ojalá te atropellen! —se oye tras el portazo. Seguir leyendo “Treinta y poco”