Traductores calladitos

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Calladito y tranquilo. Así estaba el traductor de la foto, sentado en el estar del hotel, rato después de salir de un congreso hace casi un año. Libros para leer o mirar, una lámpara con luz cálida, un trago para beber despacito, tablas de madera rústica en un piso que invita a estirar las piernas… y solo, sin hablar. Parecería que los traductores tenemos muy poco para decir cuando no estamos en un congreso, ¿verdad?

Se equivocan. Contraviniendo la imagen generalizada de que la profesión de los traductores es invisible e inaudible, cuando tenemos dónde y cómo nos sacamos las ganas de decir todo lo que queremos. Gracias a colegas como Erik Hansson existen páginas y foros en donde podemos descargar todo eso que nunca decimos.

No se queden con las ganas de saber más. Visiten esta página de Facebook:

Things Translators Never Say

o, en Twitter, busquen la etiqueta #thingstranslatorsneversay o, más fácil, #ttns.

También hay otros artículos sobre esta red social para profesionales:

Dentro de quince días voy a tener el gusto de conocer a Erik en persona, en la Cuarta Conferencia Internacional de AIPTI, Hotel Claridge, Buenos Aires.

Ah, claro, y yo también voy a tener cosas para abrir la boca por mi cuenta. ¿De qué? De un autor llamado Antoine Berman y proyectos de traducción.

Otra cosa más. El estar de la foto es el lobby del Hotel Costa Rica, en Palermo. Me encanta.

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4 comentarios sobre “Traductores calladitos

  1. Los congresos son algo fabuloso. Aquí no me voy a referir al estímulo intelectual de poder ir a diferentes presentaciones, escuchar, pensar y debatir. Me refiero al otro aspecto, al del intercambio intepersonal.

    Recuerdo todavía las épocas cuando uno era básicamente un traductor, sentado en la computadora, encerrado en tu propia cueva, cuando podían pasar semanas tener que interactuar con otro ser humano… (Y no fue hace tanto)

    Recuerdo cuando empecé a conocer gente en Proz, y distraerme en los “descansitos” investigando terminología y platicando en los distintos foros. Leías a colegas con los que ibas coincidiendo, que te caían bien y a quienes empezabas a respetar. Empezabas a crear amistades. Me refiero a la era pre-Facebook y anexas.
    Esto no fue hace más de 12 años, que repito, no es tanto tiempo.

    Luego alguos nos fuimos a NdeT. Ahí las amistades, los contactos, las discusiones, se continuaron desarrollando…

    ¡Y la emoción era cuando por fin, en algún congreso, alguna reunión, algún curso o algún viaje, empezabas a conocer a estas amistades en vivo!
    (De hecho, conocí a una de mis mejores amigas en Puerto Rico a través de una colega venezolana NdeTiana que vivía en Monterrey, y a quien por fin conocí en persona un año después en la FIL en Guadalajara. Y uno de mis mejores clientes me llegó a través de una recomendación en un foro, y fue apenas un par de años después que coincidimos y conocí y trabajé con el colega que me conenctó)

    Recuerdo cuando conocí por fin a Au en la ATA en NY. Cuando conocí a Miguel y a otros colegas de México en una visita coincidida.

    Luego llegó Facebook, donde todos somos “amigos”. Y donde también van destacándose algunos individuos con quienes coincides, que consideras amigos en alguna forma, y quieres poder conocer algún día en persona.

    Y luego, en el primer congreso de IAPTI en Londres, hubo tanta gente a quien respetaba, quienes por fin dejaron de ser conocidos virtuales.

    Los siguientes dos congresos, la emoción de ir a por fin conocer a otros colegas más, para por fin verse. (Yo sé que convencí a dos que tres personas, tanto a ir a IAPTI como a otros congresos como NAJIT, con el pretexto de -al menos- simplemente vernos por fin.)

    Ahora será en Buenos Aires, además de que siempre he querido ir y siempre algo a sucedido para impedirlo, y donde conozco a tanta gente (incluyéndote, Fabio), que voy a conocer por fin a la primera persona que me dije en Proz que me encantaría conocer… Creo que es mi “amiga virtual” más antigua…

    Sí debo agregar algo más es que a veces hay la decepción de conocer al amigo en persona. Debo discrepar un poco contigo aquí, porque en ocasiones algunos acabamos siendo traductores y nos encerramos en nuestra cueva porque somos mucho mejor expresándonos por escrito que verbalmente, o porque no tenemos demasiado desarrolladas nuestras destrezas sociales. Confiezo que hubo un colega que conocí en Burdeos que es totalmente diferente en vivo que mediando a través de una red social. ¡Pero lo bueno es que puedes recuperar luego esa amitad virtual de nuevo!

    De verdad me inspiraste Fabio con tu escrito… ¡Tal vez publique lo mío también en mi muro!

    Le gusta a 1 persona

    1. Qué lindo ver que esta foto y el textito que la acompaña fueron disparadores tan eficaces. Mi historial como traductor “actual” arranca allá por abril de 2004. También un estrechísimo vínculo con ProZ. Al igual que Au (a quien conocí en persona en su conferencia proziana de 2006), yo organicé una conferencia en Montevideo en 2008 (¡¡exactamente dos años después!!). Las redes sociales y sus efectos colaterales se fueron ramificando como árboles mágicos. Ahora tengo amigos y conocidos por todo el planeta, casi sin moverme de casa. Pero siempre me encanta buscar motivos (o pretextos) para viajar y vernos en persona. Ya nos estaremos viendo, Heidi, con mucho gusto (y te confieso, para ser “original”, que tu nombre me trae entrañables recuerdos de la infancia). Un saludo montevideano y hasta pronto.

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