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Diario de mi casa (parte IV)

Las palabras nunca escritas en el diario, ese que fue quemado. Las dudas que quedaron como tales. Las cenizas de los recuerdos que todavía flotan en el aire de aquella época…

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Letras & Poesía

Nunca hablo con papá de eso que me pasa. Con mamá, ni loco.

Es raro, porque me parece que con papá hablaría. Pero no sé por qué él no me habla. ¿Le tendrá miedo a mamá?

Yo ya estoy empezando a imaginar cosas. Pero no, mejor, no me las imagino. Porque si abro la boca, capaz que se arma lío.

Que no se enteren.

Además, ellos van a misa, los curas andan rezongando con el pecado y eso.

Me estaba acordando hoy de Paquito. ¿Y si lo llamo?

Capaz que viene hoy de noche. Dicen que él siempre cae a todos lados de sorpresa, se sube a fiestas, va a las casas, se hace amigo de los padres.

Capaz que Paquito viene y les habla. Nos habla.

Pero vamos de a poco. Primero voy a seguir estudiando, después voy a conseguirme un trabajo, entonces voy a ver qué hago con…

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Uno para dos y dos para uno

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—Fredo, ¿qué pensás hacer con todo esto?

—Está bravo, Gonza. No sé, macho, son muchas cosas todas juntas. Como que… qué se yo… Quiero saber ya mismo todo lo que preciso saber, para poder hacer todo lo que quiero hacer. Me muero de ganas… pero no quiero que me pase nada de todo eso horrible que me dijo el viejo, y quién sabe cuántas cosas más que te podrán pasar —la voz de Fredo no era de miedo, sino de decepción, aunque con un dejo de determinación.

—Vos hablá con los que saben. Seguí hablando con tu padre…

—Ya le volveré a hablar cuando se enfríe más esto. Anoche estaba muy caliente conmigo. Mal. Ah, atajate esto. Después que terminó de decirme de todo, me dejó solo, pensando. Me dijo que no tocara ni la tele, ni la play, ni el celular. Que tenía que pensar.

—Te bajó el acelere.

—Antes de cenar, fui a pedirle perdón, pero me frenó.

—¿Eh? Seguir leyendo “Uno para dos y dos para uno”