Etiqueta: Knastkinder

Botijas en cana. Acto II, escena 3. Tramando planes

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Advertencia: no apto para menores de 12 años. Vocabulario incorrecto y escenas violentas.

(Semana anterior: Aclara).

La mañana después. Jonathan está acuclillado en el piso y se ve congelado. Tirita de frío y pone los brazos alrededor del cuerpo tratando de calentarse.

GUARDIA (gruñe): ¡DE PIE!

Diego, Ariel y Mariel se acercan a Jonathan y se acuclillan al lado de él en el piso.

ARIEL: ¿Dormiste bien?

JONATHAN: ¿Por qué no dijiste que hay un agujero así de grande en el techo? Me empapé cuando llovió de noche.

MARIEL: Se supone que no te tenía que decir lo que tenías que hacer. Seguir leyendo “Botijas en cana. Acto II, escena 3. Tramando planes”

Botijas en cana. Acto II, escena 2. Aclara

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Advertencia: no apto para menores de 12 años. Vocabulario incorrecto y escenas violentas.

(Semana anterior: Llegada).

Los botijas se sientan en el piso y comen. Jonathan prueba un bocado de su plato, pone cara de asco total y tira el plato lejos, que rueda por el escenario.

JONATHAN: ¡Paaaah! ¿Cómo pueden comerse esto? Es inmundo.

ARIEL: Con un sorbo de té está mejor, pero no se pudo.

MARIEL: Dejalo tranquilo.

DIEGO: Cuánto te apuesto que en el Victoria no es mucho mejor, solo más caro.

JONATHAN: Esto no lo como. Seguir leyendo “Botijas en cana. Acto II, escena 2. Aclara”

Botijas en cana. Acto II: en la cárcel de menores. Escena 1. Llegada

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Advertencia: no apto para menores de 12 años. Vocabulario incorrecto y escenas violentas.

(Semana anterior: Encuentro).

El área de la escena equivale a la superficie de la cárcel. Los muros que la rodean están insinuados en el borde de la escena. Detrás hay una pared de tablas que esconde el inodoro. En el medio hay un rancho precario. En todas partes de la escena se acuclillan botijas en grupitos. Se paran y sientan todo el tiempo y se vuelven a amontonar, de modo que siempre hay movimiento en el fondo de la escena. Todos parecen aturdidos, se mueven lentos, perezosos y vacilantes, como si estuviesen drogados, pero sin aparecer al frente. Solo están en el fondo de la escena.

Delante del rancho están sentados Diego, Mariel y Ariel. Jonathan está parado, nervioso, al lado de ellos, y camina de un lado para el otro como fiera enjaulada.

DIEGO: Por lo menos podrían haber pintado desde la última vez que estuve. Un naranja fuerte o algo así, y entonces estaría más bueno esto.

JONATHAN (se queda parado y sorprendido): ¿Ya estuvieron acá?

MARIEL: Cuando vivís en la calle, siempre vas a parar acá.

ARIEL: Pero igual de rápido volvés a salir.

DIEGO: Tarde o temprano. Más tarde que temprano.

JONATHAN: Pero hay abogados que los pueden sacar de acá. Hay leyes.

DIEGO: ¿No te parece que vivís en otro planeta, vos? Seguir leyendo “Botijas en cana. Acto II: en la cárcel de menores. Escena 1. Llegada”

Botijas en cana. Acto I, escena 2. Encuentro

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Advertencia: no apto para menores de 12 años. Vocabulario incorrecto y escenas violentas.

(Semana anterior: Perdido).

Del otro lado de la escena se acercan Ariel, Diego y Mariel. Al lado de Jonathan, que todavía está tirado en el piso, Sami dejó la bolsa con el pegamento.

ARIEL: ¿Cuánta plata te queda, Diego?

DIEGO: Mis bolsillos están tan vacíos como mi panza.

ARIEL: ¿Y vos, Mariel?

MARIEL: Mirá, ahí hay uno tirado.

DIEGO: Se la pegó feo. Mirá la bolsa.

Los tres se acercan. Diego levanta la bolsa con el pegamento.

ARIEL: Éste no se la pegó. Lo afanaron.

MARIEL: Lo tenemos que ayudar.

DIEGO: ¿Cómo? Nadie nos ayuda a nosotros.

Ariel y Mariel se arrodillan al lado de Jonathan, que vuelve en sí de a poco.
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Botijas en cana. Acto I, escena 1. Perdido

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Advertencia: no apto para menores de 12 años. Vocabulario incorrecto y escenas violentas.

Jonathan (de unos 13 años) tiene un plano de la ciudad en la mano. Lo mira inseguro, después da una vuelta en círculo. Es evidente que anda perdido. Jonathan viste vaquero, championes caros, remera de marca y un iPod. La escenografía muestra un callejón oscuro que se angosta hacia atrás. Jonathan mira inseguro a la derecha y a la izquierda, vuelve a mirar el plano y se aproxima a la escenografía, se entrevera con el impráctico mapa plegable y apenas puede volverlo a doblar.

De la izquierda vienen tres chicas a la escena: Pat, Sara y Sami. Sami tiene una bolsa con adhesivo en la mano, en la que aspira varias veces, y se la da a las otras. Las tres se empujan entre sí en broma y pasan al lado de Jonathan, quien les habla.

JONATHAN: Che, hola, perdoná, creo que me perdí. Me pueden decir cómo…

Las chicas quedan paradas. Pat, la más grandota, lo mira a Jonathan de arriba abajo.

PAT: ¿Así que te perdiste?

Mira riendo irónicamente a las otras dos, que devuelven una sonrisa sarcástica.

JONATHAN: Pah, creo que sí. Quiero volver al hotel. Es el Victoria. (SEÑALA EN EL PLANO.) Está como por acá. Pero no tengo ni la más pálida idea de dónde estoy. Seguir leyendo “Botijas en cana. Acto I, escena 1. Perdido”

Botijas en cana, también aquí

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Niños en la cárcel. Pibes presos. Gurises encarcelados. Botijas en cana. Así les decimos en mi país. Al respecto, la semana pasada escribí una breve reseña sobre la obra de teatro en alemán Knastkinder. También hice referencia a mi labor como traductor al castellano rioplatense en su variante uruguaya. ¿Se quedaron con las ganas de leerla? Seguir leyendo “Botijas en cana, también aquí”

Niños en la cárcel. Botijas en cana.

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Jonathan es un adolescente berlinés, hijo de un filipino y una alemana, de vacaciones en Manila. Se escapa del hotel y lo roban en un barrio peligroso de la ciudad. Un grupo de chicos de la calle lo ayuda, pero todos son apresados por la policía y van a dar a la cárcel. Como cientos de chicos más, quedan encerrados en condiciones infrahumanas. Jonathan no tiene manera de comunicarse con sus padres, no tiene documentos ni dinero. Una pesadilla se le hace realidad. Recién varias semanas después, con un truco logra ponerse en contacto con sus padres, que finalmente pueden rescatarlo de la cárcel. Pero sus nuevos amigos quedan adentro. Seguir leyendo “Niños en la cárcel. Botijas en cana.”