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Reseña de Amigos Orientales por Luna Paniagua

TAPA AMIGOS ORIENTALES
Qué hermoso regalo para la Navidad. Ayer se me apareció en redes sociales una amiga bloguera, Luna Paniagua, para decirme que había leído mi libro, hacerme un par de preguntas (claro indicio de que le interesaba mucho comprender a fondo el texto) y contarme que hoy salía publicada en su blog una reseña.

Muy agradecido y contento, esta entrada es un broche de oro para un año que me trajo algo magnífico. Porque el esfuerzo que significó escribir Amigos orientales, estudiarme el mercado editorial, conseguir ilustrador, mandarlo imprimir, presentarlo, distribuirlo… me ha significado una cosecha riquísima de lectores y amigos que me han venido acompañando de las más diversas formas.


Esta novela nos da a conocer a un grupo de amigos residente en un barrio de Montevideo, Uruguay. Son once adolescentes muy próximos a la mayoría de edad y de distintos orígenes. Todos ellos son integrantes de un mismo equipo de fútbol.

Escrito en español rioplatense y lenguaje coloquial. Oriental, en este caso, es sinónimo de uruguayo y de ahí su título: Amigos orientales.

Está dividido en cuatro partes, centradas en cuatro de los jóvenes: Amir, Moro, Fredo y Gonza. A través de ellos y de su relación con el resto del grupo el autor aborda temas propios de la adolescencia como la amistad, la incertidumbre hacia el futuro, la relación con los padres y, muy en particular, la revolución hormonal y el despertar de la sexualidad. Seguir leyendo “Reseña de Amigos Orientales por Luna Paniagua”

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Historia de muchachos. Juan de Marsilio reseña a los amigos.

Hombre hecho de libros

El pasado viernes 29 realicé una presentación de mi libro Amigos orientales ante un nutrido auditorio de adolescentes de 15 a 17 años en el Colegio y Liceo Clara Jackson de Heber, debían de ser más de ciento cincuenta. Fue fabuloso poder interactuar con ellos, intercambiar impresiones, recibir preguntas inesperadas e inventarme para responderlas en el momento. Una instancia que mucho le agradezco a la institución y a sus autoridades.

En el plantel docente del colegio se destaca el profesor Juan de Marsilio (Montevideo, 1963), que también escribe y bloguea. Estuvo en la presentación y realizó un resumen muy lúcido; poco antes me enteré de que escribió un largo artículo en el que reseña mi obra.

Aquí se los muestro.


Historia de muchachos

Me resultaría del todo imposible escribir narrativa para adolescentes. Trabajo con ellos y para ellos cinco días a la semana. Tengo que tratar de entenderlos cada día más (a ellos, que cambian de semana en semana, en su desarrollo personal; a ellos, que camada a camada, de año en año, son cada vez más lejanos y distintos de aquellos primeros estudiantes míos, en el Liceo de Aiguá (al norte de Maldonado). Tengo que asumir que cada día los entiendo menos. Tengo el deber de moralizarlos de a ratos, aunque sin dejar de enseñarles Literatura priorizando lo estético, que al cabo se trata de un arte. Pero eso es mucho más fácil que escribir ficción para muchachos. Soy uno más del bando adulto que los incordia, más o menos por su bien y con menor o mayor torpeza. Para ellos soy un “profe” más. No soy uno que tenga que entretenerlos hoy. Ni conmoverlos en su presente de transición, que es cosa más difícil. Alcanza con que dentro de quince o veinte años algunos de ellos exhume alguna cosa que yo le haya dicho en el aula, sin siquiera acordarse de quién la dijo, y la use para vivir un poco más felices. Sí, enseñarles a los muchachos es más fácil que escribir para ellos.

Casi tan difícil me resulta reseñar narrativa para muchachos. Era yo “maduro para mi edad”, cuando tenía la edad de mis estudiantes. Lo que es decir: me moría de miedo ante el mundo –yo, gordito, yo, tristón, yo torpe, yo, que intuía la parte jodida de la existencia– y era más bien amargadito y pretencioso. Pocos libros leí sobre muchachos y para muchachos. Uno solo recuerdo, breve y entrañable, por su excelencia literaria y humana: un cuento largo de Morosoli, “Tres niños, dos hombres y un perro”, que leí en edición bellamente ilustrada. Reseñar narrativa juvenil me da miedo, porque temo que aflore mi cinismo, mis ganas de aprovechar cualquier defecto, cualquier facilismo doctrinal del texto para destriparlo, acaso por envidia. Sé que soy malo, Dios me perdone, pero no me gusta serlo y trato de no empeorar.

Así que algo debe tener de bueno esta novelita* de la que voy a ocuparme con brevedad. Lo primero a decir es que puede leerse de un tirón. Teniendo que presentarla en un colegio en el que enseño, el 29 de setiembre, me puse a leerla hoy, 5 de setiembre, con mucho tiempo para hacerlo, y en menos de cuatro horas la había liquidado.

En segundo lugar, señalo que usa el tema del fútbol con acierto y sin exagerar: los protagonistas, todos varones, juegan en el mismo cuadro, pero el fútbol es una excusa – para juntar a los personajes y para algunas metáforas que usa el autor– y no una trampa para ocultar la falta de qué decir o la inhabilidad para narrar.

Es una novela que aborda muy bien el tema de la diversidad y la convivencia: en el cuadrito hay gurises de todas las procedencias, incluido un sirio, Amir, el golero del cuadro, llegado a Uruguay con su padre y hermanos, huyendo de la guerra. En un país acomplejado por la falta de una identidad étnica monolítica y añeja, Descalzi se atreve a reivindicar como valor identitario de la uruguayez la capacidad de amalgamarnos entre diferentes. Se atreve a hacerlo cuando estamos perdiendo ese valor: muchos de los peruanos y bolivianos que viven en Ciudad Vieja reciben desprecio, muchos dominicanos y sobre todo dominicanas reciben nuestra desconfianza primero que ninguna otra cosa. ¿Ingenuidad del autor? ¿Nostalgioso planteo trasnochado? Prefiero leerlo cono lúcida defensa de un valor en el que el autor cree.

Al ser un libro sobre adolescentes, es un libro sobre el despertar a la sexualidad. Acierta el autor al plantear que, con distintas opciones morales, lo central es educar, y educar para que la sexualidad se vincule al afecto y al respeto por el otro. Sin receta única –en estos tiempos de recetas únicas contrapuestas y vociferantes sobre el tema– pero dejando clara la responsabilidad adulta, y argumentando de modo persuasivo para que los muchachos busquen apoyo adulto. Hay varios modos de abordaje, según los padres de los distintos personajes jóvenes, y esto puede ser interesante para el lector adulto, pues lo puede llevar a que repiense su postura en el tema. Está muy bien contada la historia de Gofi e Inés, los padres de Gonza, uno de los protagonistas adolescentes.

Es un libro que en nuestro Uruguay laico se atreve a plantear el problema de la religiosidad humana, de nuestra necesidad de trascendencia. Y lo hace de modo amplio, fraterno y respetuoso, sin imponer las posturas dogmáticas del autor. Y sin hacérnoslo fácil a los que practicamos y predicamos alguna fe en concreto. Como reza Moro, un gurisito que lleva sangre guaraní y las ha pasado mal: “Que los que hablan de Dios, hablen bien claro, que se les entienda”.

Tiene incluso el libro algunas pinceladas de humor certero. Recomiendo, en este sentido, atender a Malik, uno de los hermanos menores de Amir, un rostro de piedra, atrevido y enamoradizo, con un español apurado y entreverado desopilante.

No es que el libro no tenga defectos. Descalzi, a mi juicio, es un narrador que promete —no es un jovencito y la novela vale, pero el autor tiene aún aspectos por pulir en su oficio narrativo, por eso escribo lo de que promete, y qué bueno es que un escritor siga siendo de algún modo una promesa, alguien de quien lectores puedan todavía esperar algo nuevo— venía escribiendo que Descalzi es un narrador que promete, pero que en el apuro por cumplir, hace que en esta novela a los jugadores de su cuadro, al que ubica en la Aguada, les ocurra todo lo que les podría pasar a unos adolescentes, por lo que recurre un poquito demasiado a la casualidad. En segundo lugar, hay algunos intermedios líricos no del todo logrados. Pero el saldo me resulta más que positivo. Recomiendo.

*AMIGOS ORIENTALES, de Fabio Desclazi. Baluarte, Montevideo, 2017. 184 págs.

Fuente: elMontevideano – Laboratorio de Artes

Judeoárabe y bagdadí

Baghdad YesterdayEs difícil juzgar un libro por su cubierta, más o menos así dice el clásico dicho. Esta tapa amarillenta parece ser de un libro poco atractivo. Sin embargo, para el lector devoto en lengua inglesa es una verdadera maravilla. Porque además muestra hasta qué punto puede cambiar la historia en cuestión de décadas, y más en otro país.

La acción transcurre en una ciudad de Bagdad que ya no existe, la de las décadas de 1930 y 1940. Mientras el mundo occidental se debatía en terribles excesos de autoritarismo, guerra, destrucción y genocidio, en la capital del entonces Reino de Irak la colectividad judía iraquí convivía con musulmanes y cristianos. El autor del libro comenzó su vida allí, al igual que muchos de sus ancestros; frecuentaba los cafés literarios, las librerías, los cines.

Sasson Somekh es conocido hoy en día como un académico emérito israelí especializado en literatura árabe. Cuando ya tenía unos setenta años se animó a escribir esta obra de carácter autobiográfico, que destila interculturalidad en cada página. El libro, cuyo título se podría traducir como «El Bagdad de ayer: surge un judío árabe», resume una identidad, una cultura, una forma de sentir y vivir.

Para comprender mejor cómo era vivir en sociedad en esa época, se puede consultar la página 56, en donde se detallan las lenguas que hablaban. En su casa, un hogar judío secularizado, se recibían revistas en inglés; pero hablaban un dialecto de la lengua árabe, el judeoárabe iraquí (ver la ficha en Ethnologue), que era sensiblemente diferente del árabe hablado por la mayoría de la población musulmana, y apenas distinto del hablado por los iraquíes cristianos. Un habla claramente árabe con agregado de palabras hebreas y arameas de origen talmúdico.

El despertar del judío árabe al que alude en la tapa se puede apreciar en la página 59:

Yo adoraba la clase de literatura inglesa. El idioma inglés era mi puente hacia la cultura europea. Pero en algún momento, creo que habrá sido a los trece o catorce, empecé a rebelarme contra lo que me sorprendía como una “personalidad dividida”: ahí estaba yo, un judío árabe, pero en mi casa y en mi colegio se trataba con desprecio a la lengua árabe. Aunque en casa se hablara árabe, nadie leía el idioma y, aunque el árabe se enseñaba en el colegio, el inglés recibía un énfasis mucho mayor.

Con esto dan ganas de seguir leyendo a ver cómo sigue la historia. Muy intrincada, si se tiene en cuenta que, todavía adolescente, en un Irak ya más inseguro con los ánimos caldeados, Somekh emigró con su familia a Israel allá por la Pascua judía de 1951. Pero nunca perdió sus raíces, muy por el contrario, luchó toda una vida por preservarlas, al punto que, después de doctorarse en Oxford, creó el Departamento de Lengua y Cultura Árabe de la Universidad de Tel Aviv, y recibió el Premio Israel de Humanidades.

Una lectura en inglés que no se puede perder el interesado en los temas de Oriente Medio. También está disponible en hebreo (original), árabe y turco. ¿Pronto en español?


Baghdad, Yesterday: The Making of an Arab Jew por Sasson Somekh (traducción al inglés editada por el autor). Ibis Editions, 2007, 187 páginas. ISBN 978-9659012589.

(Reseña ya publicada en Portal Interactuar)

Libros a todo trapo

Libros a todo trapo

Hace poco se celebró el Día del Libro. Mis actividades no me permitieron elaborar un texto con tal motivo, pero sí cumplí con la red social Instagram, en donde subí una foto similar a la que se destaca en esta entrada. Que ahora también encabeza la página de mis obras publicadas. Que muestra una porción de mis libros.

Sin ánimo de ser exhaustivo, voy a mencionar algunos que me han deparado muy gratas horas de lectura:

  • El hombre que calculaba, por Malba Tahan (traducido al español por Basilio Losada). Infaltable lectura en la infancia, un mágico viaje por las tierras de Oriente de la mano de un matemático que invita a pensar mucho más que números.
  • Ellis Island, por Fred Mustard Stewart (traducido al español por Rosa Mª Bassols). Cinco inmigrantes europeos llegan a la tierra de promisión y luchan a brazo partido por cumplir sus sueños, en un camino lleno de sinsabores.
  • La rosa de Jericó, por Claudia Amengual. Una mujer de mediana edad con sus hijos en plena adolescencia encara su porvenir pidiendo ser más ella misma.
  • Hacedores, por Juan Antonio Ackermann. Biografías paralelas: Piria y Flagler, fundadores de Piriápolis y Miami. ¿Coincidencia?
  • Asesinato en el hotel de baños, por Juan Grompone. La ciudad creada por Francisco Piria sirve de escenario para un misterioso crimen que intentarán desentrañar dos intépidos jóvenes, varias décadas después.
  • El caso Bonapelch, por Hugo Burel. Una novela detectivesca basada en una escandalosa historia de la sociedad montevideana de antaño.
  • El Aleph, por Jorge Luis Borges. Un complejo universo fantástico lleno de lugares impensables que se recorre con gran disfrute.
  • A todo trapo. A propósito de Villanueva Saravia, por Antonio “Taco” Larreta. Investigación exhaustiva sobre la convulsionada vida y muerte de un joven político uruguayo de célebre apellido, a cargo del magistral dramaturgo y director teatral. Este último libro lo llevé en mi valija cuando partía para Alemania, a vivir y trabajar, a principios del milenio, como quien se lleva un trozo de terruño profundo.

Piedras en el camino

portada Piedras en el camino Plana copiaYa llega el libro de José Carlos Mena Sánchez Piedras en el camino. Camina sonriendo, sonríe caminando. Esta obra de autoayuda es muy amena, contiene cuentos, fábulas, historias y reflexiones. Prologado por Pilar Jericó, procura enseñar a recorrer un sendero de esperanza, a dar pasos firmes hacia la consecución de la felicidad que cada cual anhela, sin perderse en ilusiones inútiles ni borrar los fracasos que guarda la memoria. Instila entusiasmo en las venas, inspira esfuerzo y entrega titánica, sacrificio y perseverancia, promueve la proactividad intensa y una vitalidad sin duda. Porque la vida es así y las elecciones existen; es cosa de cada uno elegir cómo va a vivirla.

Vean más detalles en el blog del autor, haciendo clic aquí. El autor también tiene su cuenta de Twitter y varios textos publicados en Letras & Poesía, ámbito literario en el que nos conocimos.

Piedras en el camino. Camina sonriendo, sonríe caminando, por José Carlos Mena Sánchez. Vital Editores, 264 páginas. ISBN 978-84-946070-6-6. Disponible en Amazon.

Escribe. Viaja. Vuela.

Viajar-y-Escribir
Todos los jueves tengo el gusto de leer sus columnas en Galería. Hace varios años que publica sin fatiga, sin cesar. Sin pausa, pero sin prisa, como las estrellas (dijera Goethe). Y también viaja mucho. Y sigue escribiendo. Y vuelve a casa. Y publica. Y la leo.

El jueves de la semana pasada pude presenciar la presentación de su último libro. Viajar y escribir es el último título de Claudia Amengual. Se trata de literatura de viajes en una versión lo bastante abreviada como para leer de apuro, lo bastante elaborada como para disfrutar con reposo. Equilibrada.


Viajar y escribir: 9 destinos que inspiran, por Claudia Amengual. PalabraSanta, 2017, 94 páginas. ISBN 9789974861404.

Crítica negativa de El Principito

El Principito
Cuando recién comenzaba a bloguear, escribí una breve entrada sobre la musa inspiradora de El principito. Aquí nos llega un comentario diferente sobre esta obra, no se asusten con lo que van a leer. Cortesía de Casiopea.

Buscando a Casiopea

En la corta historia de El Principito desde que se publicara en 1943, el icónico libro francés se ha convertido en el onceavo libro más leído de la historia y uno de los más vendidos. La novela corta de Antoine de Saint-Exupéry fue publicada en francés e inglés, sin embargo, no pudo ser leída en Francia hasta que esta fue liberada en 1946, una vez que su autor ya había fallecido.

Ver la entrada original 752 palabras más

Niños en la cárcel. Botijas en cana.

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Jonathan es un adolescente berlinés, hijo de un filipino y una alemana, de vacaciones en Manila. Se escapa del hotel y lo roban en un barrio peligroso de la ciudad. Un grupo de chicos de la calle lo ayuda, pero todos son apresados por la policía y van a dar a la cárcel. Como cientos de chicos más, quedan encerrados en condiciones infrahumanas. Jonathan no tiene manera de comunicarse con sus padres, no tiene documentos ni dinero. Una pesadilla se le hace realidad. Recién varias semanas después, con un truco logra ponerse en contacto con sus padres, que finalmente pueden rescatarlo de la cárcel. Pero sus nuevos amigos quedan adentro.

Hace varios años, un amigo me pidió que le hiciese un favor: traducir al español esta obra de teatro juvenil, cuyo original en alemán Knastkinder fue escrito por Rüdiger Bertram en 2007. La labor de traducción representó un gran desafío. El texto, si bien es muy simple y lineal, fácil de entender, también está lleno de horrores. No solo miserias humanas, también muchas palabrotas. Como no es posible traducir las malas palabras de manera genérica, opté por el español rioplatense en su variante montevideana, y el título elegido fue Botijas en cana. Fue mi involuntario inicio en la traducción literaria. ¿Una primera influencia para escribir ficción sobre problemáticas de adolescentes…? Si quieren, pueden leer la obra completa haciendo clic aquí.


Knastkinder, obra de teatro de Rüdiger Bertram, 2007. Disponible también como libro (en alemán). Rowolt, 2009, 128 páginas. ISBN 9783499214974.

Edad recomendada: a partir de 12 años.

Cultura contada clara

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La laureada novelista Claudia Amengual también se dedica a la investigación y a la docencia; fue en esta faceta que la conocí. Investiga mucho, también cuando escribe novelas. Pero esta vez asume la tarea de mostrarnos el universo cultural uruguayo en el ámbito periodístico. Un poco a modo de ayudamemoria y otro poco como caso de estudio, recurre a un programa radial de larga trayectoria. Entrevista a su conductor, que asume así protagonismo.

En el ensayo Una mirada al periodismo cultural: Jaime Clara y “Sábado Sarandí” se realiza un recorrido por los últimos quince años de la actividad radial del destacado comunicador. Su biografía es apenas un pretexto para acercarnos las vivencias que son el pan de cada día de cualquier informador decente en esa cosa tan vasta como inasible: la cultura. Seguir leyendo “Cultura contada clara”

Estaciones cambiadas

Otoño un lunes portada
En Otoño un lunes, la autora Lorena Giménez nos lleva de viaje por las almas de dos personas que no encuentran su lugar en un mundo ancho y ajeno. Tal vez sea por sus orígenes familiares deslocalizados, o por sus disímiles ansias de vivir a pleno. La narradora sufre con su dificultoso amor por Dino, ese chiquilín grande que se encierra tras un infranqueable muro, pero igual la retruca en un onírico personaje literario. Seguir leyendo “Estaciones cambiadas”

Cuando un grande es personaje

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Desde hace algunos años sigo la obra novelística de Claudia Amengual, caracterizada por su delicadeza para tratar temas actuales de la sociedad. El año pasado le llegó el turno a Cartagena, una novela ambientada en la homónima ciudad colombiana, se adentra en un drama de la crisis de la mediana edad vivido por un periodista montevideano. Seguir leyendo “Cuando un grande es personaje”