
Isadora Libros, con un cómodo local en el barrio de Pocitos, ofrece en su sitio web el libro Amigos orientales, en la sección «Lectores entrenados y adolescentes». ¿Querés ejercitar tu lectura? Adelante, hacé clic aquí.
Baluarte literario y cultural

Isadora Libros, con un cómodo local en el barrio de Pocitos, ofrece en su sitio web el libro Amigos orientales, en la sección «Lectores entrenados y adolescentes». ¿Querés ejercitar tu lectura? Adelante, hacé clic aquí.

Montevideo Portal, destacado sitio web de información y entretenimiento, publicó una nota sobre mi libro Amigos orientales, accedé haciendo clic aquí.
Si estás en Uruguay y querés el libro, lo podés comprar en el sitio web asociado Nos Gusta Leer. Se vende a $ 400, hay descuento del 20% pagando con tarjeta Visa. Aquí.

Esta semana se lanza Amigos orientales. Amir, Tóbal, Fredo, Moro, Jagu, Andy, Paco, Paisa, Tris, Pedri y Gonza pronto estarán desbordando las librerías, las estanterías, las bibliotecas, las mesas de luz. ¿Querés verlo todo?
Ya lo encontrás en las librerías de Uruguay.
O pedímelo que te lo envío por correo.
O si preferís Kindle, ya lo tenés en Amazon.
Amigos orientales, por Fabio Descalzi. Baluarte, 2017, 184 páginas. ISBN 978-9974-91-583-1.
Si querés descargarlo de Amazon, este es el enlace:

Un verano, apenas terminado quinto de escuela, Gonza fue con los padres a pasar las vacaciones en un pequeño balneario del este. Disfrutaron de tres semanas muy tranquilas. Lamentando mucho, eso sí, no haberle podido dar hermanitos a su único hijo. Pero Gonza, siempre activo, hacía cosas, paseaba, recorría, miraba, preguntaba. Sin pausa pero sin prisa, él es así.
En la casa de al lado había una vecinita muy amistosa. Usaba el pelo morocho atado en dos colitas. Gonza le hablaba de autos de carreras, de astronautas, de superhéroes y cracks del fútbol. Ella le seguía toda la charla y le comentaba lo que sabía. Los días pasaban sin apuro, Gonza estaba entretenido sanamente. No era muy de jugar con nenas, extrañaba el fútbol, pero con esa nena le gustó.
Sin saber cómo, una tarde Gonza le empezó a contar que él iba a ser un novio alto y rubio, que un día se iba a casar con una chica morocha. Ella se entusiasmó pensando que hablaba de ella, tan soñadora con príncipes azules y galanes de telenovelas. Porque claro, ella vivía prendida a la tele, no se perdía nada, la abuela ponía programas para ver con las tías, ella se veía todo. La gente se enamora. Y cuando se enamora, se abraza. Y se besa. Y están juntos.
Gonza descubrió, con once años, lo que era una novia. Darle besos. Hasta ensayaron, así como les salió, un beso de lengua. Pasó sin mayor trascendencia; Gonza pensaba que no los miraba nadie. El niño grandote se ponía grande, aunque todavía jugaba como niño. Le faltaba un tiempo para entender eso tan indefinido que se llama preadolescencia.
Extracto de Amigos orientales, disponible en Amazon y en librerías.

Un borrador, bosquejo, esbozo, como quieran llamarle. Cuando se te da por crear, siempre tenés cosas bosquejadas en los cajones, en la mesa, hasta en tu bolsillo.
Esta imagen es el borrador de una de las láminas para la serie ONCE relatos del juego de la vida. Un proyecto que me llena de ilusión.
Pero no podés vivir de ilusiones, tenés que hacerlas realidad. Por eso, cuando decidí publicar este proyecto (o su parte visible), resolví que era necesario tener un buen gancho visual. Con amigos que me asesoraron encontré un ilustrador excelente. Seguir leyendo «Once amigos. Aquellos primeros trazos.»

Es increíble cómo los juegos de palabras ayudan.
En el título, los orientales (uruguayos) integran a un oriental (sirio).
En los contenidos, Celeste (argentina) les da una mano a los personajes con alma futbolera celeste (de la vecina orilla). Seguir leyendo «Celeste. Orientales en sus manos.»

Porque el equipo de trabajo detrás de una obra es muy grande, te sigo trayendo sus integrantes a estas páginas. Días atrás me faltaban algunos, hoy aparecen dos más. Humberto (izq.) fue el encargado de subir el libro a Amazon en versión para Kindle. Nico (der.) domina las áreas de presupuestación y producción de impresos. Eso quiere decir que en esta foto aparecen los que tuvieron el libro en sus manos antes que vos (y que yo).
¡Gracias también a ellos y a todo el equipo de Mastergraf!

La maquetación a cargo de Karina (la chica a la izquierda en la foto) está impecable. Las páginas controladas, pruebas revisadas, los archivos aprobados. Que no falte ningún dato importante. Peor: que ningún dato sea erróneo (cosas del copyright, ¿viste?) para poder mandar el libro tranquilamente a imprimir. Las modernas máquinas de la imprenta de mi primo Mario (el de la derecha en la foto), operadas por eficientes obreros gráficos, hacen el resto del trabajo.
Y por fin llega el momento de tener Amigos orientales en versión impresa, como decís, «recién salido del horno». Una gran emoción me inunda. Entro a la oficina del departamento de arte, en donde trabaja Karina, y le exhibo lo que me acaban de entregar. Ya ni pienso, es todo alegría, tomo mi teléfono celular y empiezo a sacar fotos. La que subí a esta entrada es pasable, tengo otra mucho más borrosa en donde aparecen Nico y Humberto. A ellos les pido disculpas, juro que también quería que aparecieran acá, mismo lo tienen más que merecido. Si quieren verlos, en una próxima entrada están.
¿Sabés por qué me quedó borrosa la producción de fotos? Porque me tiembla la mano. Mis manos son mi vehículo expresivo por excelencia, comunican mi cerebro con el teclado, mi ser interior con lo que se muestra. Y en el momento en que se (de)muestra el sentimiento en el hacer (fotos), no me puedo controlar.
Me tiembla la mano. Así se expresa en gestos lo que siento al ver la criatura editorial recién nacida. Ahora es tiempo de que aprenda a caminar por el país y el mundo. A no quedarse en los estantes, a animarse a pasar de mano en mano.
¡Muchas gracias a todo el equipo de Mastergraf por hacerlo posible!
«Mundo aparte», poema de la uruguaya Mai Murialdo, ha sido elegido por el público de Letras & Poesía como escrito de la semana. ¡Felicitaciones, Mai!
Comparto esta entrevista a una bloguera amiga, no se la pierdan (hagan clic en «Ver la entrada original»).
El Noticiero de Alvarez Galloso
Ana Centellas es otra escritora y bloguera del mundo hispano en el Siglo XXI. Su blog en WordPress Ana Centellas – Iniciando Mi Aventura Literaria https://anacentellasg.wordpress.com/ ha sido popular en todos los rincones del mundo. Por eso y mucho más, la hemos invitado para ser entrevistada y comenzamos.
Ana es una persona humilde, llana, cariñosa y creo que buena persona. Casada y madre de dos hijos, mi sueño infantil era dedicarme a la escritura, pero al crecer descubrí mi pasión por los números. Buscando una ilusión, estudié Económicas, a lo que me he dedicado desde que comencé a trabajar.
El año pasado, tras ciertos problemas laborales que me llevaron a una situación bastante inestable, decidí buscar una vía de escape. La encontré en las letras. Retomé ese viejo sueño de la niñez y…
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Decime la verdad, ¿no está buenísima esta imagen? Parece un cuadro constructivista en versión curvilínea. Con la redondez que lima las rasposas asperezas puntiagudas.
Es habitual que en toda publicación haya una editorial que se dedique a muchas tareas. Pero cuando el que publica es el propio autor, corrés el riesgo de equivocarte feo en un montón de detalles que te terminan afeando tu libro. Sí, el texto al que tanto trabajo le dedicaste. Vas muerto si no tenés quién te lo redondee.
Mar Celeste es el taller de corrección y edición de textos al que recurrí en esa instancia crucial de mi recorrido por el mundo literario. Celeste Moreno es la maravillosa persona que está detrás de ese cartel con el pececito. No solo realiza la corrección ortotipográfica, también se dedica con mucho amor al relato, a buscar la coherencia de los hilos narrativos, a comprender el desarrollo de la obra (y si está bien expresado). Con mucho tacto te va haciendo sugerencias para que tu obra quede mucho mejor. Ni te imaginás cómo con tan poco podés conseguir algo tan distinto. Que al fin quede por escrito esa palabra que tenías en la punta de la lengua (o de los dedos).
Muchas gracias, Celeste, por ayudarme a navegar en el mar de mis letras.
Página de Mar Celeste: https://www.facebook.com/guiadescritura/

Gotas castañas,
cual perlas de madera,
invierno suave.
Racimos de frutos de paraíso (Melia azederach) en el ornato público de Bulevar Artigas, Montevideo. Una postal típica de nuestro invierno.

Caro y Fredo caminaron despacito hacia la rambla. Un viento fresco los acompañaba. El aburrimiento se fue volando. Había una química agradable en el aire que los dos respiraban y no la querían dejar ir. Fredo se dio cuenta de que Carolina era una mina con la que valía la pena encarar algo más en serio.
—Pronto cumplo los dieciocho, Caro. Ja, ja, si me hubieras llamado dentro de unos meses, hoy te hubiera pasado a buscar en auto.
—Pero, divino, ¿de qué auto me hablás? Acá en Pocitos no vale la pena traer auto. Mirá lo que es esto, imposible andar. Con la vereda de la Rambla para caminar, tenemos de sobra.
Caro lo miró con una carita para derretir una estatua. Fredo se sonrió, un poco confuso. Se sentaron en el murito. Ella le empezó a contar cosas de su vida, que era bastante sencilla, sin sobresaltos.
—Vos, Caro, tenés, ¿cómo le dicen? Mucho estilo para hablar.
—Y vos tenés muchas ganas de hablar, pero no te animás a hacerlo sin perder tu estilo.
Fredo se rio a carcajadas del juego de palabras de Caro, se soltó y empezó a charlar de cualquier cosa. Cuando se quiso acordar, en vez de contarle de sus andanzas veraniegas puntaesteñas, le estaba contando toda la historia de su familia. Empezó queriendo impresionarla y, casi sin darse cuenta, le “advertía” a Caro con quién se estaba metiendo. Un pibe mucho más complejo de lo que parecía. Ella, fascinada, escuchaba.
Su padre, Porfirio, había hecho una inversión muy audaz a principios de los ochenta y se llenó de plata con apenas veinte. Ese verano fue impresionante; primera vez en Punta del Este, tres meses gastándosela toda. Menos la droga, cometió todos los excesos. Cuando el verano se iba, la fiesta no paraba y el short con chancletas le daba paso al vaquero con championes, vino su redención: en Semana Santa conoció a Margarita Mitjans, una porteña que le robó el corazón. De inmediato empezó un trabajo fino con sus futuros suegros y se casó a fin de año. Todo muy rápido. En un año y medio, un cambio de vida vertiginoso. Después, bruta casa con piscina en Malvín, mellizos, colegio caro. Una vida de película que ninguno de sus antepasados gallegos se había permitido.
Caro le hizo un delicado gesto y comentó.
—¿No te digo que vos tenés un estilo también? Mucho estilo. Tenés de quiénes sacarlo.
—Ja, ja, no tanto como quisiera, Caro. De chico tuve muchas más cosas de las que tengo ahora. Estás hablando con el hijo de un exrico.
—A ver, ¿cómo fue eso?
Fredo paró de hablar. Caro se dio cuenta de que no le causaba gracia hablar de la ruina económica de su familia. Pero Fredo suspiró y dijo lo que sabía por cuentos. Otras cosas no las contó, pero eran evidentes, se sobrentendían.
Extracto de Amigos orientales, disponible en Amazon y en librerías.
Me puse este libro al hombro para sacarlo adelante, pero miento si digo que lo hice solo.
Diego Ipata (Montevideo, 1995) es corrector de estilo profesional, con experiencia de trabajo para editoriales locales. Hace un tiempo participó en la primera fase de edición del libro. Me ayudó a adaptar la forma escrita de varias expresiones inventadas (cuando te gusta inventar palabras, después es un dolor de cabeza para los correctores). Quedé muy conforme con el resultado.
Quedó un libro montevideano, de estirpe oriental, con garra charrúa. ¿Frases hechas o realidades? Ya vas a tener ocasión de comprobarlo vos por tu propia cuenta.

Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
De chico ayudé a papá a plantar más de un árbol frutal en el amplio jardín de casa.
Al cambiar el milenio Dios nos bendijo con la llegada de Natalia.
Hace algunos años se comenzó a gestar el manuscrito de un proyecto que sigue en marcha. Todo proyecto insume esfuerzo organizativo, recursos, colaboraciones. Ahora, acá está, en mis manos, una de las porciones más llamativas de la nueva criatura, mi libro Amigos orientales. Todo cuesta, todo lleva tiempo, todo merece su cuidado.
¡Me encanta ver y vivir cómo va naciendo el libro! Seguir leyendo «Las pruebas en mis manos»