Etiqueta: Jardín de letras

El ómnibus de juguete del banco

Banco Transatlantico omnibusMiro el ómnibus de juguete, ese que dice «BTU», y me llena de ternura. Me acuerdo cuando era un chiquilín, ¡cómo me gustaban esos chiches! En casa había de todo: camioncitos, autitos, un robot astronauta, un trencito a pila y los ladrillitos del Lego. Y, por si fuera poco, a la hora de la siesta me iba a la cocina, agarraba ollas y tapas, y me ponía a hacer ruido, copiando a un baterista. Digan que mi abuela dormía como un tronco, que si no, me hubiera dicho de todo… ¡el nene embromando a la hora de la siesta! Seguir leyendo “El ómnibus de juguete del banco”

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Wattpad: mis días en JdL

comunidadjdl.128.536130La vida va presentando ocasiones de probar cosas novedosas. Maneras de ponerse a prueba uno mismo. Un día me crucé con Wattpad. ¿Qué es esto? Intentaré suerte. Siempre se dice que no hay peor gestión que la que no se intenta. Pues bien, con ese pensamiento en mente, no me puedo quejar, porque sí hice mi experiencia en Wattpad. Y puedo sacar en limpio cosas importantes y útiles.

Un día de 2015 completé un perfil y comencé a subir material de mi autoría. También entré a algún foro semivacío (en donde tuve la fortuna de conocer a Israel Aguiar, posterior creador de Scripto.es y líder del proyecto Textos Solidarios). Poco después, me integré en una pequeña pero linda comunidad de escritores, Jardín de Letras (abreviatura JdL). Es a ellos a quienes recuerdo especialmente hoy, y les dedico unas líneas.

Organizado como club de lectura, en JdL se comentaban las obras publicadas. También tenía una página en Facebook. Cada tanto se organizaban concursos de relatos sobre un tema dado. Un día participé con una narración sobre un ómnibus de juguete (totalmente autobiográfica) y, para mi sorpresa, fui ungido ganador. Con tal motivo, me hicieron una entrevista, que todavía exhibo con orgullo. Pronto verán el relato y la entrevista publicados también aquí.

JdL tuvo una vida breve. Y no tuve más instancias gratificantes en Wattpad, por fuera de JdL me resultó un sitio inmenso en donde nadie me visitaba (nada que ver con la rica dinámica que se vive en WordPress). Tal vez no esté lo suficientemente desarrollado entre hispanohablantes, o acaso tenga más andamiento entre determinadas edades (mis nietos, je). Pero de todos modos, hice mis primeras armas publicando obras. Y fui juntando todas las ganas de convertirme en bloguero, que me encanta.

Nobleza obliga: vaya mi reconocimiento para la comunidad de Jardín de Letras, que me trajo tan gratos momentos. Sonia, Natsuki, Ma.José, Alejandro y tantos otros. Confieso que guardo un poco de nostalgia de aquellos días del año 2015. A todos los miembros de JdL les deseo lo mejor en sus vidas. Espero volver a vernos/leernos pronto en la vuelta.

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