Hoy regreso a casa.
Hoy vuelvo a pasar por la puerta
que siempre me vio en las mañanas.
Hoy me reintegro a mi vida pasada
sin pesos ni penas que doblen mi espalda.
Me gusta sentir el tufillo atunado
de tantos cajones que llenan el sótano.
Me encanta palpar el mantel satinado
que cubre el trinchante de roble muy sólido.
Todo retorna tan fácil y pronto,
todo se vuelve tan cálido y suave;
mi vida pasada transcurre en segundos,
recuerdos tornando en intrépida nave.
Presente y pasado, mi vida confronto,
buscando explorar sentimientos profundos.
Retorno.
Sigo escribiendo.
Sigo (re)creando el recuerdo.
Continuará…

Fabio Descalzi
blogdefabio.com
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Miro el ómnibus de juguete, ese que dice «BTU», y me llena de ternura. Me acuerdo cuando era un chiquilín, ¡cómo me gustaban esos chiches! En casa había de todo: camioncitos, autitos, un robot astronauta, un trencito a pila y los ladrillitos del Lego. Y, por si fuera poco, a la hora de la siesta me iba a la cocina, agarraba ollas y tapas, y me ponía a hacer ruido, copiando a un baterista. Digan que mi abuela dormía como un tronco, que si no, me hubiera dicho de todo… ¡el nene embromando a la hora de la siesta! 