Etiqueta: Sol

2018: nace un sol

Sol de Páez Vilaró

Ya faltan pocas horas para que fenezca el viejo año. En un rato nacerá el nuevo sol.

Fenecer, nacer… van de la mano. Esta pintura de Carlos Páez Vilaró ya no existe (al menos, eso dicen). Pero su genio creativo explota y vibra. Desborda como el radiante sol del Este oriental.

Estaré ausente las próximas semanas. Que el calor y las buenas ondas de este sol les lleguen a todos, en todos los rincones del orbe.

Nos leemos pronto. ¡Feliz y cálido 2018!

Anuncios

Diario de mi casa (parte III)

Dicen que después de la noche negra sale el sol. Pero cuando los sentimientos parecen acechar a cada paso, peligra otra borrasca…

Featured Image -- 4687

Guardar

Guardar

Letras & Poesía

Un día, la abuela Poupée se fue de visita a lo de Marcos, estuvo una semana allá, una tarde cruzó la calle para ir a jugar a la lotería, no vio a ese inconsciente que iba a más de cien por hora. Por eso yo les tengo miedo a los autos.

Qué horrible que fue el velorio de Poupée. Y el entierro, peor. Yo era chico. No me olvido más. Tantos llorando. No podía preguntarle nada a nadie. Y al final no sé si lloraban por la que se había muerto, o por lo que dejó, o por lo que hubiera sido si viviera Florentino, o porque en realidad querían parecer mejores personas. Es raro. Como que todos hablaban de ella, sin ganas, raro. Por hacer cumplido. Nada de hablar mal de un muerto, no. Está mal. Queda mal.

Desde que no está Poupée la casa es muy tranquila. No…

Ver la entrada original 360 palabras más

Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #03

red-violent-planet


Semana anterior: cómo llegaron hasta G851.5.32, ese lejano y hostil planeta rojo sangre.


Desearía tener una botella de vodka conmigo. El sol está bajo en el horizonte. Si entrecierro los ojos, casi puedo hacer de cuenta que es un brillante atardecer de Swansea, los rayos se reflejan en las nubes bajas y ponen todo el paisaje color rojo. Casi puedo hacer de cuenta que estoy en la rambla Oystermouth, parada junto a la extensa playa, Jacquelyn dándome manija para ponerme en cueros y correr hacia las olas.

Megan tenía la misma ávida curiosidad acerca del mundo como su papá, el científico. La cúpula era asfixiante para el espíritu curioso de una jovencita. Explorábamos los alrededores, pero no me atrevía a llegar muy lejos. Megan se quejaba terriblemente cuando era hora de volver. La cosa se pasó de castaño oscuro cuando la encontraron escapándose en medio de la noche, sin autorización, sin el equipo protector. Owen estaba furioso, pero yo no podía culparla por rebelarse contra las normas y reglamentos.

Ella se quejaba “¿Cómo vamos a aprender más si nos encerramos? Cuando sea grande, voy a vivir en el exterior y voy a recorrer el planeta entero. Voy a estudiar la Peste de los Retornantes hasta que encuentre la cura y podamos viajar de nuevo.” Seguir leyendo “Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #03”