Sutiles colores
que pintan la noche
del gran bulevar
de las penas perdidas.
Humildes las flores,
sin tanto reproche
observan pasar
esas piernas curtidas.
Muy mal van de amores,
se suben al coche,
etéreo pesar
de palmeras dormidas.
·
·
·
·
·
Ejemplar de cola de zorro (Pennisetum sp.) que crece como yuyo en el jardín de una casa abandonada sobre Bulevar Artigas, una arteria montevideana donde tradicionalmente paraban las mujeres del triste oficio, cada una junto a su palmera.
Vienen las ganas de comenzar por fin. Porque todo tiene su principio. Gracias al escritor Peter Vergara, que le dio difusión en su blog literario a un artículo de Sinjania, aquí van algunos consejos para escribir un primer capítulo genial (pueden leer el original completo haciendo clic aquí):
Mostrar el estilo del autor
Estructura equilibrada
Conexión con los personajes
Despertar el interés del lector
Plantear la situación pero sin excesos de información
El inicio del capítulo no es necesariamente el principio cronológico de la historia
Evitar demasiado trasfondo, demasiada exposición o descripción, no incorporar flashback, no presentar a demasiados personajes.
Comparto con los queridos lectores estas líneas de mi colega Jimmy García Ferrer.
Las comparto al cien por cien. Porque todos quienes blogueamos escribimos, aspiramos a ser leídos, pero… cuando comenzamos a leer, ¿alguna vez pensamos que nos íbamos a dedicar a escribir? ¿O en realidad estábamos entusiasmadísimos con esas fascinantes líneas que retenían al libro en nuestras manos? La respuesta es evidente. Admirábamos lo que leíamos. No nos poníamos a pensar cómo lo pudo escribir. Simplemente leíamos.
Desde que comencé a escribir una pregunta me ha rondado la cabeza asiduamente, forzando mi materia gris y llenando folios enteros. Es imposible no preguntarse qué se necesita para ser escritor. Estoy seguro de que es una pregunta recurrente en aquellos escritores y lectores voraces que encuentran en las palabras el cobijo que siempre buscaron o la bravura que siempre tuvieron.
Simone de Beauvoir, en pleno siglo XX afirmaba que “escribir es un oficio que se aprende escribiendo”. Y esto contraste con lo que el gran Borges defendía: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. A mi parecer, ambas son completamente válidas. Para ser escritor hay que amar la lectura y la escritura a partes iguales, hay que saber que se está leyendo para poder tomar referencias en una próxima sesión de escritura. Algunos también hablan de que la…
Catalogar la ciencia ficción en diferentes subgéneros puede ser tan complejo como definir qué es la ciencia ficción como tal. Las características que definen cada una las divisiones pueden compartir rasgos con otra rama, cosa capaz de confundir cuando queremos referirnos a un subgénero en concreto. Las fronteras cambian con el paso del tiempo, por ello, lo mejor es ser flexible con las categorías.
La clasificación presentada a continuación no es una simple lista, sino más bien una serie de temas en los que se puede agrupar la ciencia ficción alrededor de una regla central. Cada novela pertenece a varios subgéneros. Pienso que estas divisiones pueden aumentar al infinito, aunque los grupos que propongo me parecen suficientes.
La ciencia empleada en la narración
Ciencia ficción dura: la ciencia que encontramos se puede explicar, la tecnología se utiliza con un absoluto rigor. No existen…
En este video de la década de 1980, el Toto Paniagua (Ricardo Espalter) se comporta con torpeza ante una dama (Gabriela Acher) mientras desde otra mesa lo aconseja con gestos su profesor de modales Claudio (Enrique Almada), en tanto el mozo (Andrés Redondo) desaprueba con modales amanerados y desde la barra otros dos (Julio Frade, Berugo Carámbula) miran con caras raras. Las palabras parecen sobrar, predomina un lenguaje visual propio del cine mudo, que casi parece pantomima. Universal es el lenguaje del humor, ¿eh?
Pero no siempre es así. La mayoría de las veces, es imprescindible la palabra para hacer reír. Estos uruguayos que hacían humor en Argentina eran unos genios, sabían cómo cruzar varios límites, no solo geográficos. Pero muchas veces, al cruzar una frontera, un chiste que nos haría rodar por el piso no tiene ninguna gracia para los otros. Sostenía el semiólogo Umberto Eco que lo trágico y lo dramático son universales, pero lo cómico no. Y no es fácil encarar el reto de trasladar el mecanismo que sirve para romper esquemas preestablecidos: el ridículo de otros, los tabúes sexuales y escatológicos, los insultos, la violencia, la burla, la payasada o imitaciones satíricas. Muy difícil si es en una película o programa de televisión.
No tanto en la literatura, un producto cultural que se consume de modo más reposado. Los lectores están dispuestos a invertir tiempo en el disfrute. Además, quien lee un libro busca también ampliar su conocimiento; entender el humor de otro país puede ser placentero para un lector con ánimo de mejorar su acervo cultural. Muchas veces, la traducción del humor pasa por explicar en una nota a pie de página qué es lo cómico; así, no se elimina la esencia del original. Es común que la traducción del humor sea literal o incluso inexistente, manteniendo la expresión en el idioma original como táctica para generar conocimiento a partir de la explicación que se nos ofrece en las notas al pie.
La traducción del humor supone un proceso de adaptación cultural que no resulta sencillo en ningún caso. Se trata de un trabajo que solo pueden realizar con garantía los profesionales más creativos y con más conocimiento de las culturas origen y meta.
Abriendo la puerta con cuidado entró Amir; volvía tarde de la práctica de fútbol. Sus hermanos menores ya dormían. Bueno, no todos; la cama de Malik estaba vacía. ¡Ese sabandija! ¡Otra vez saliendo de noche! Después de tantos rezongos no aprende a comportarse. Siente y hace lo que le parece. Y no está bueno. No para esta familia.
El problema es que Malik se hizo adolescente acá, en este país adonde llegaron hace un año. Siempre se junta con todos esos revoltosos maleducados. Y es obvio que les falta la madre que tanto adoraban. Pobre mamá, falleció cuando Amir, el mayor, apenas tenía trece. Y Malik, siempre la oveja negra, la necesita más que nadie. Es tan inmaduro…
Amir tampoco es tan maduro. Pero al menos es lo bastante consciente. Y eso le duele mucho. Porque él sí sabe cómo…
Bienvenidos al grupo de Facebook BlogoLetras, dedicado a blogueros enamorados de la literatura. Un lugar para comentar inquietudes entre pares. Para calmar ansiedades editoriales. Para ensayar caminos. Para aprender y compartir.