Siempre está bueno (con)celebrar.
Manolo Rodríguez, un colega fogueado si los hay, publicó esta entrada con motivo de sus ocho años como bloguero. Desenredando la red se llama su blog, por eso lo del título.

Baluarte literario y cultural
Categoría: Comunidad
Siempre está bueno (con)celebrar.
Manolo Rodríguez, un colega fogueado si los hay, publicó esta entrada con motivo de sus ocho años como bloguero. Desenredando la red se llama su blog, por eso lo del título.


Inflorescencias
de múltiples cálices,
rojos rubíes.
Ejemplar de camará (Lantana camara) en plena floración en Montevideo. Un ejemplo de flora autóctona uruguaya que puebla nuestros recuerdos y embellece nuestra jardinería.
Publicado el mes pasado en Salto al Reverso.
Visitas guiadas
Para agendar visitas guiadas para estudiantes escribir a educativa@mnav.gub.uy
Por otras consultas llamar al 27116054, 27116124 o 27116127 interno 109.
Visitas para público general
Ver agenda de Actividades.
Más información en el artículo: En la cuenta regresiva: todos los detalles de la muestra de Picasso en Uruguay

Es una verdadera fiesta cada vez que nuestra nutrida comunidad sale a sondear la opinión de nuestros lectores. Y más cuando vemos que quienes reciben reconocimientos lo tienen muy merecido. Vaya aquí un saludo a mis compañeros:
¡A seguir leyendo! ¡Gracias por pasar por aquí!
Hola, che, ¿qué hacés? ¿Tenés ganas de leer algo de lo nuestro? Siempre está bueno que una página te dé lugar para vos. Entonces, no te pierdas esto. Ya tenés disponible el sitio Masticadores de Letras Latinoamérica, gracias a la iniciativa de Juan Re Crivello. Tengo el honor de representar a mi rincón de Sudamérica. Quiero verte por acá. Seguilo, ¿dale?
Gracias al esfuerzo del equipo encabezado por Carla Paola Reyes se ha publicado la Antología II del portal Salto al Reverso, que yo también integro. Pueden adquirirla en varios formatos según se detalla más adelante.
En esta ocasión aparecen tres contribuciones mías:
– Macarena vegetante (foto con haiku, pág. 66)
– Jamsas (foto con haiku, pág. 160)
– #elreversodelavida (tuit en verso con foto, pág. 177)

Salto al reverso presenta su «Antología II», el segundo volumen de una recopilación anual de las obras destacadas de su blog (saltoalreverso.com) y de sus convocatorias abiertas en las redes sociales.
A través de esta publicación, buscamos reconocer la labor creativa de nuestros autores en los géneros de poesía, relato, fotografía e ilustración, y compartir estas piezas con los lectores interesados en el arte y la literatura.
Salto al reverso es un blog y una editorial. Somos poetas, cuentistas, fotógrafos e ilustradores. Somos una búsqueda, una exploración creativa.
En esta segunda antología participan 41 autores de Argentina, Chile, Ecuador, España, México, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela con obras inéditas, creadas para nuestras convocatorias.
Esta recopilación se ha reunido gracias a las votaciones quincenales de las obras publicadas en nuestro blog durante 2018. También realizamos dos convocatorias temáticas: «azul» y «vida». En las redes…
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Este 2018 concluye con una gran colección de artículos que hemos estado publicando al final de cada mes. El objetivo de esta iniciativa que empezó en 2015 ha sido el de acercar y descubrir temáticas nuevas, especialistas blogueros, traductores e intérpretes que quieren contarnos su historia a través de su experiencia y muchas más curiosidades del mundo profesional y académico. No podíamos faltar a la cita anual sin presentaros nuestra propuesta que pretende resumir este año con los 100 mejores artículos publicados a lo largo de estos últimos 12 meses de 2018. ¡Os deseamos una buena lectura y un 2019 espectacular y lleno de encargos de traducción/interpretación/corrección, éxitos profesionales, académicos y personales!
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Entrando en la plaza de comidas del centro comercial, Ismael lleva tomada de la mano a Alicia. Camina rápido, encuentra uno de los últimos lugares libres; ¡qué suerte a esta hora! Tiene la cabeza llena con otros asuntos que no se arreglan tan fácil.
—Isma, qué lindo que te queda ese equipo deportivo negro con las tres rayas blancas. ¡Parecés tan grande…!
—Dale, Ali, sentate ahí. Ya mismo.
Ismael agacha un poco la cabeza, que queda detrás de las hojas verdes artificiales. Alicia se acaricia los rulos, tranquila.
—Isma, ¿por qué nos sentamos así, como escondidos entre las plantas?
—Eeeh… nada, Ali. Nada. Cosas mías. Seguir leyendo «Fraterno amor»

Un solo tallo
de notables colores,
fugaz floración.
Ejemplar de jazmín del Paraguay (Brunfelsia uniflora) en un jardín de Montevideo, llama la atención por sus flores que van del blancuzco al violáceo.

Lo de lindo es pretencioso, porque de eso, no tengo nada. Lo de loco es un poco más coherente, porque la gente me escucha decir cualquiera. Pero cualquiera se puede dar cuenta de que estoy, digamos, extrovertiendo algo de lo mucho que tengo para dar. A veces, hasta parece poesía. Otras, música.
Ayer terminábamos de hacer las compras en el súper. Una linda salida familiar de las de siempre, sin sobresaltos, la cajera muy atenta, los pibes muy diligentes, había poca gente. Nada que exaltase, nada que desbordase. Pero mi cabeza sí que desbordaba. Se cocinaba a fuego rápido todo lo que había en el fondo. En la superficie, estaba repasando el plato que iba a cocinar al wok, como debe ser, a fuego lento.
Mi hija, de chiquita, adoraba una melodía, «El meneaííííto». Haciendo eco de eso, mi respuesta a su reclamo de ayuda para estudiar fue «esperá un poco, que estoy haciendo el salteaííííto». Ella se rio de mi ocurrencia. El salteado de verduras al wok lleva tiempo y no hay que distraerse, de lo contrario, se quema. Pero un poco de humor, música y poesía siempre condimenta una rutina familiar tan intensa como alocada por lo interminable.
Inacabable es lo que se me da por escribir. Y aquí viene el parteaguas. La bajada a tierra súbita, el cambio de tema que rompe los esquemas.
Ya hacen unos años de ese primer rapto inspirador para escribir una novela sobre adolescentes. El inicio de una carrera literaria. Esto, dicho sin ninguna petulancia; la importancia de esta afirmación no va tanto por lo de carrera profesional, sino más bien, por lo de escribir a la carrera. Me sale todo rápido, escribo todo de corrido, sin pensar, sin editar, así es mejor, sale desde bien adentro lo mejor (y lo peor). Lo que quiero sacar. Lo que necesito sacar. Después, si publico o no, es mi problema. Pero eso es un cuento aparte.
La mejor (o la peor) parte es: estoy entrando a separar al escritor que produce, del personaje real. Lo de escritor que produce, está claro, ¿no? Escribir cosas para que alguien lea, no importa si por obligación o por devoción, pero que lea. A veces, solo para leerlas yo, porque lo que contiene ese texto es un verdadero papelón. Otras, para que lo lea cualquiera, porque total, son de palo los de afuera. Pero no los de adentro. Los que sí leen. Los que sí escuchan. Los que sí observan. Y critican. Y demandan. Y cuestionan. Y condenan. Y…
Solo este personaje real sabrá cómo se escribe esta historia.
Porque la memoria no juega chicanas. Siempre quiere gloria.
Y si la memoria quiere gloria, más vale que evite la tragedia.
Al remendar una media me pincho un dedo,
mientras pienso en escribir lo que puedo.
Se me acaban las palabras.
¿Por qué escribir al personaje real,
si es, humildemente, real?
Me canso.
Se me corta la racha.
Ya está.
Basta.
Ta.
Les petits moulins à vent (Los pequeños molinos de viento), exquisita melodía barroca compuesta por el francés François Couperin en 1722, describe a la perfección cómo se movían mis dedos en medio de ese torrente…

Floripa en setiembre. Nunca pensé que iba a venir. Pero ahora, prefiero así. Porque después de las elecciones de octubre quién sabe cómo va a estar todo por acá, justo este año…
Conseguí que Noa y Facu me acompañen. Siempre se cuelgan cuando es Floripa. Nos vinimos con muy poca plata. Vamos a ver si nos da para alquilar la cabaña del otro año. Pero nos quedó lejos. El ómnibus que nos trajo hasta acá, el más barato que conseguimos, nos dejó en esta ruta, tenemos que caminar como cinco kilómetros. Allá vamos.
Uy, este arroyito no me lo esperaba así de crecido. Otros años lo caminamos de paseo, con los pantalones remangados, nomás. Ahora vamos a tener que cruzar a nado. Turnarnos con los bolsos, llevarlos bien alto para que no se empapen. Sobre todo, mi bolso. Seguir leyendo «Bolso a nado»

Árboles calvos,
ramas con savias al sol,
vida latente.
Ejemplares de plátano (Platanus acerifolia) ornamentan la Av. Burgues de Montevideo.
Ya publicado en Salto al Reverso el mes pasado.

Ella corre la cortina, que entre sol. Se agacha junto a él, le acaricia los pectorales bien trabajados, le habla al oído.
—¿Vas a quedarte a desayunar, mi negrito?
—Mmmh… ah, buen día. ¿Qué hora es?
—Mi negro, ¿modosito te pusiste hoy? Anoche estabas tan apasionado…
—¡Las diez! Se me hace tarde para empezar mi horario en el taxi. ¡Me voy ya mismo!
—Pero antes… —ella intenta arrancarle un beso de labios carnosos.
—Listo, bastó —él la aparta, aferrándole los hombros con sus manos fuertes.
—Pero… ¡no seas bruto! —ella se acaricia el hombro, no sin antes apretarle el bíceps con la otra mano.
—No seas larva. Dale que se me hace tarde —él manotea en el aire, evitándola al levantarse.
Se lava la cara, junta la ropa, se viste y se va. Lo que ella le lanza con la lengua le rebota en los oídos y en la piel.
—¡Qué poco lo tuyo! ¡Ojalá te atropellen! —se oye tras el portazo. Seguir leyendo «Treinta y poco»

Elemento decorativo en el muro del Hotel de Campo La Baguala en la zona rural de Montevideo, Uruguay.