—Pero, Celina, te lo até como me pediste, bien alto a la cintura, con…
—No seas boba, vos sabés que te estoy hablando del otro nudo.
—No es nada, apenas…
—Dejate de inventos, ¿querés? Te hablo del nudo que me quedó en el pelo, abajo del tocado. ¡Justo hoy se me viene a anudar ahí el pelo! ¡Y con lo cara que me costó la peluquería! ¡Como si no hubiéramos hecho la prueba antes!
—Tranquila, Celina. Todo va a salir bien. Vos sabés que yo hago magia para maquillar errores ajenos.
Verde rareza
de muy blanca floración
brilla en lo alto.
Ejemplar en flor de boca de sapo (Antirrhynum majus) que brota en un tronco de árbol, arropado por un frondoso helecho, en una vereda de Montevideo. ¿Un salto al reverso de la vegetación, y en color blanco?
Manolo Rodríguez, un colega fogueado si los hay, publicó esta entrada con motivo de sus ocho años como bloguero. Desenredando la red se llama su blog, por eso lo del título.
Inflorescencias
de múltiples cálices,
rojos rubíes.
Ejemplar de camará (Lantana camara) en plena floración en Montevideo. Un ejemplo de flora autóctona uruguaya que puebla nuestros recuerdos y embellece nuestra jardinería.
Es una verdadera fiesta cada vez que nuestra nutrida comunidad sale a sondear la opinión de nuestros lectores. Y más cuando vemos que quienes reciben reconocimientos lo tienen muy merecido. Vaya aquí un saludo a mis compañeros:
Hola, che, ¿qué hacés? ¿Tenés ganas de leer algo de lo nuestro? Siempre está bueno que una página te dé lugar para vos. Entonces, no te pierdas esto. Ya tenés disponible el sitio Masticadores de Letras Latinoamérica, gracias a la iniciativa de Juan Re Crivello. Tengo el honor de representar a mi rincón de Sudamérica. Quiero verte por acá. Seguilo, ¿dale?
Gracias al esfuerzo del equipo encabezado por Carla Paola Reyes se ha publicado la Antología II del portal Salto al Reverso, que yo también integro. Pueden adquirirla en varios formatos según se detalla más adelante.
En esta ocasión aparecen tres contribuciones mías:
– Macarena vegetante (foto con haiku, pág. 66)
– Jamsas (foto con haiku, pág. 160)
– #elreversodelavida (tuit en verso con foto, pág. 177)
Salto al reverso presenta su «Antología II», el segundo volumen de una recopilación anual de las obras destacadas de su blog (saltoalreverso.com) y de sus convocatorias abiertas en las redes sociales.
A través de esta publicación, buscamos reconocer la labor creativa de nuestros autores en los géneros de poesía, relato, fotografía e ilustración, y compartir estas piezas con los lectores interesados en el arte y la literatura.
Salto al reverso es un blog y una editorial. Somos poetas, cuentistas, fotógrafos e ilustradores. Somos una búsqueda, una exploración creativa.
En esta segunda antología participan 41 autores de Argentina, Chile, Ecuador, España, México, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela con obras inéditas, creadas para nuestras convocatorias.
Esta recopilación se ha reunido gracias a las votaciones quincenales de las obras publicadas en nuestro blog durante 2018. También realizamos dos convocatorias temáticas: «azul» y «vida». En las redes…
Entrando en la plaza de comidas del centro comercial, Ismael lleva tomada de la mano a Alicia. Camina rápido, encuentra uno de los últimos lugares libres; ¡qué suerte a esta hora! Tiene la cabeza llena con otros asuntos que no se arreglan tan fácil.
—Isma, qué lindo que te queda ese equipo deportivo negro con las tres rayas blancas. ¡Parecés tan grande…!
—Dale, Ali, sentate ahí. Ya mismo.
Ismael agacha un poco la cabeza, que queda detrás de las hojas verdes artificiales. Alicia se acaricia los rulos, tranquila.
—Isma, ¿por qué nos sentamos así, como escondidos entre las plantas?
Lo de lindo es pretencioso, porque de eso, no tengo nada. Lo de loco es un poco más coherente, porque la gente me escucha decir cualquiera. Pero cualquiera se puede dar cuenta de que estoy, digamos, extrovertiendo algo de lo mucho que tengo para dar. A veces, hasta parece poesía. Otras, música.
Ayer terminábamos de hacer las compras en el súper. Una linda salida familiar de las de siempre, sin sobresaltos, la cajera muy atenta, los pibes muy diligentes, había poca gente. Nada que exaltase, nada que desbordase. Pero mi cabeza sí que desbordaba. Se cocinaba a fuego rápido todo lo que había en el fondo. En la superficie, estaba repasando el plato que iba a cocinar al wok, como debe ser, a fuego lento.
Mi hija, de chiquita, adoraba una melodía, «El meneaííííto». Haciendo eco de eso, mi respuesta a su reclamo de ayuda para estudiar fue «esperá un poco, que estoy haciendo el salteaííííto». Ella se rio de mi ocurrencia. El salteado de verduras al wok lleva tiempo y no hay que distraerse, de lo contrario, se quema. Pero un poco de humor, música y poesía siempre condimenta una rutina familiar tan intensa como alocada por lo interminable.
Inacabable es lo que se me da por escribir. Y aquí viene el parteaguas. La bajada a tierra súbita, el cambio de tema que rompe los esquemas.
Ya hacen unos años de ese primer rapto inspirador para escribir una novela sobre adolescentes. El inicio de una carrera literaria. Esto, dicho sin ninguna petulancia; la importancia de esta afirmación no va tanto por lo de carrera profesional, sino más bien, por lo de escribir a la carrera. Me sale todo rápido, escribo todo de corrido, sin pensar, sin editar, así es mejor, sale desde bien adentro lo mejor (y lo peor). Lo que quiero sacar. Lo que necesito sacar. Después, si publico o no, es mi problema. Pero eso es un cuento aparte.
La mejor (o la peor) parte es: estoy entrando a separar al escritor que produce, del personaje real. Lo de escritor que produce, está claro, ¿no? Escribir cosas para que alguien lea, no importa si por obligación o por devoción, pero que lea. A veces, solo para leerlas yo, porque lo que contiene ese texto es un verdadero papelón. Otras, para que lo lea cualquiera, porque total, son de palo los de afuera. Pero no los de adentro. Los que sí leen. Los que sí escuchan. Los que sí observan. Y critican. Y demandan. Y cuestionan. Y condenan. Y…
Solo este personaje real sabrá cómo se escribe esta historia.
Porque la memoria no juega chicanas. Siempre quiere gloria.
Y si la memoria quiere gloria, más vale que evite la tragedia.
Al remendar una media me pincho un dedo,
mientras pienso en escribir lo que puedo.
Se me acaban las palabras.
¿Por qué escribir al personaje real,
si es, humildemente, real?
Me canso.
Se me corta la racha.
Ya está.
Basta.
Ta.
Les petits moulins à vent (Los pequeños molinos de viento), exquisita melodía barroca compuesta por el francés François Couperin en 1722, describe a la perfección cómo se movían mis dedos en medio de ese torrente…
Floripa en setiembre. Nunca pensé que iba a venir. Pero ahora, prefiero así. Porque después de las elecciones de octubre quién sabe cómo va a estar todo por acá, justo este año…
Conseguí que Noa y Facu me acompañen. Siempre se cuelgan cuando es Floripa. Nos vinimos con muy poca plata. Vamos a ver si nos da para alquilar la cabaña del otro año. Pero nos quedó lejos. El ómnibus que nos trajo hasta acá, el más barato que conseguimos, nos dejó en esta ruta, tenemos que caminar como cinco kilómetros. Allá vamos.
Uy, este arroyito no me lo esperaba así de crecido. Otros años lo caminamos de paseo, con los pantalones remangados, nomás. Ahora vamos a tener que cruzar a nado. Turnarnos con los bolsos, llevarlos bien alto para que no se empapen. Sobre todo, mi bolso. Seguir leyendo «Bolso a nado»→