Etiqueta: Escribir

Nace la primera dupla de “Amigos orientales”

Te contaba en mi anterior entrada de un proceso creativo en una madrugada solitaria. Una reflexión fue tomando forma sola, fue adoptando un inesperado espesor, el de un personaje. Un “raro” que profería juicios de valor muy duros contra una sociedad. Un par de ojos ajenos que nos miraban a “nosotros” desde afuera. Ahora es el turno de mirar desde adentro. Bien adentro. Atención porque lo que vas a leer ahora fue saliendo todo así, casi sin reflexionar, tal cual.

gonza+fredoSiguen brotando las palabras de la lapicera. Siguen apareciendo rasgos faciales difusos. Todavía sin tener nombre ni rostros definidos aparece como insinuado un dúo de amigos muy jovencitos. Trece años, la edad en la que los cambios hormonales aparecen sin vuelta atrás. Como no tienen nombre (y no quiero apurar esa definición), voy a llamarlos “el ligero” (por apurado) y “el tranqui” (por tranquilo). Esos juegos de opuestos que tanto gustan, que tantas veces suceden en la vida. Que tantas veces me pasaron también a mí.

El ligero está muy apurado con las cosas que le pasan. Hace sin preguntar, lo tienen que frenar. Creció muy de golpe, ya mide un metro ochenta (estatura exagerada para ser latino), se da cuenta de que su estatura le permite pasar por grande si se hace el serio, aprovecha, es muy vivo, se hace el vivo. Muy diferente del tranqui, más sobrio, lento, viene despacito, todavía medio niño (aunque la procesión va por dentro). Este juego de contrastes me lleva a expresar las diferencias en un diálogo muy animado.

El propio juego de contrastes me dicta que el tranqui tiene ancestros nórdicos, tal vez un estereotipo de cabeza fría y racionalidad. Listo, la dupla está hecha, funciona, me sirve, es eficiente. Y pide más. Mucho más.

¿Qué pide? ¿Cómo les doy satisfacción al pedido? En la próxima te cuento.

Nace Amir, de “Amigos orientales”

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La semana pasada te traje el recuerdo de un personaje que nació de una madrugada de insomnio. Ahora lo vas a ver más en detalle.

En tu país estás acostumbrado a vivir de determinada manera. También es cierto que existen muchas personas que piensan distinto a vos. Y a la vez, ese «nosotros» colectivo tiende a ver a los de afuera como «otros» muy raros, que no pertenecen a «este» lugar, mío y tuyo. ¿Por qué me estoy poniendo así de reflexivo?

Sucede que en octubre de 2014, además de las noticias del ámbito político (se acercaban las elecciones presidenciales y parlamentarias, lo habitual cada cinco años), una novedad ocupaba un espacio importante en los medios: la llegada de familias sirias en calidad de refugiados de guerra. Toda una novedad para muchos. Porque es raro en Uruguay encontrarse con gente que hable árabe. Seguir leyendo “Nace Amir, de “Amigos orientales””

Nace “Amigos orientales”: la previa

Libros Fabio

Como todo en esta vida, la creación literaria tiene un escenario en el que se desenvuelve. Amigos orientales, ese libro que ahora circula impreso, fue el resultado de un largo proceso que también tuvo su propia escena, su propio trasfondo. Intentaré describirlo de la manera más ilustrativa.

Dicen que detrás de un escritor hay un lector. Respaldo esa afirmación, porque mis letras abrevan en todas esas interminables horas de lectura a lo largo de más de cuatro décadas. Una absorción literaria que, ya antes de leer, comenzó con mis oídos, cuando me narraban cuentos infantiles con gran lujo de detalles. Ese mismo detallismo fue siempre parte inseparable de mi manera de apropiarme de los textos que pasaron por mis ojos. En español y también en otros idiomas que aprendí. En mi vida familiar y social, estudios, trabajo, viajes, sueños. Detalles, muchos detalles.

hotel-carsson-general-2fd80fcCorría octubre de 2014. Terminaba un intenso fin de semana en la hermana ciudad de Buenos Aires. Reencuentro con muchos amigos, adquisición de conocimientos profesionales, comidas elaboradas, compras apuradas, y dos noches de alojamiento en el Hotel Carsson de la calle Viamonte. Esa edificación también significó un reencuentro muy fuerte, porque allá por febrero de 1976 había estado alojado una semana con mis padres y hermana, en nuestro primer viaje fuera de Uruguay. Tenía a flor de piel muchos puntos de comparación, muchos recuerdos remotos que resaltaban con el recorrido por la vida. Todos esos contrastes también invitaban a proyectar escenas de futuro.

Y la soledad de la habitación. Comparando con los amplios espacios en los que alternaba con mis amigos y colegas traductores, de pronto esas paredes parecían muy estrechas. No faltaba confort moderno, tenía conexión a internet y televisión por cable, el contacto con mi familia al alcance de los dedos. Pero esos ratos de soledad en medio del trajín también pedían algo más. Mucho más. No me alcanzaba.

Todo ese cúmulo de detalles, más mi propio recorrido por la vida, deben de haber hecho erupción allá en el fondo de mi ser. De hecho, en el curso de marketing para traductores al que recién había asistido, una voz interior me taladraba la cabeza diciéndome «dale, es ahora, no esperes más». Así, en la madrugada del domingo 19 de octubre de 2014, me desperté sobresaltado con cualquier ruido y ya no pude dormir más. Pendiente de ese «algo más» que estaba esperando que sucediera.

Sucedía que mi cabeza estaba poblada de cosas que hacían fuerza por salir. Al tanteo encendí la luz, busqué en la mesa de luz lapicera y papel, escribí lo que sentía. No fue suficiente, seguí escribiendo. Al rato me di cuenta de que estaba naciendo un personaje, un jovencito que profería críticas contra una sociedad que consideraba perdida.

No es exageración decir que mi primera mesa para escribir literatura fue la almohada. Pero empecé a sentirme incómodo, por eso me senté frente al escritorio y seguí escribiendo. Más molesto todavía. La mesa no parecía la mejor solución, algo me quedaba lejos, necesitaba proximidad. Agarré un cuaderno grande que tenía en mi bolso, lo puse sobre el muslo y seguí escribiendo. Casi con los ojos cerrados. Una conexión de la mente creativa directamente con la mano que arroja tinta al papel.

Así, casi al impulso, salió otra cosa distinta a lo que estaba escribiendo sobre la almohada: el borrador de un diálogo entre dos personajes adolescentes. Muy impetuosas las palabras, sin filtro, se mezclaban el entusiasmo y la improvisación. Un desborde, un descontrol me brotaba, apenas se podía retener en el papel.

¿Quieren saber más de esos primeros personajes? Lo vemos el próximo martes.

Escribe. Viaja. Vuela.

Viajar-y-Escribir
Todos los jueves tengo el gusto de leer sus columnas en Galería. Hace varios años que publica sin fatiga, sin cesar. Sin pausa, pero sin prisa, como las estrellas (dijera Goethe). Y también viaja mucho. Y sigue escribiendo. Y vuelve a casa. Y publica. Y la leo.

El jueves de la semana pasada pude presenciar la presentación de su último libro. Viajar y escribir es el último título de Claudia Amengual. Se trata de literatura de viajes en una versión lo bastante abreviada como para leer de apuro, lo bastante elaborada como para disfrutar con reposo. Equilibrada.


Viajar y escribir: 9 destinos que inspiran, por Claudia Amengual. PalabraSanta, 2017, 94 páginas. ISBN 9789974861404.

¡Feliz día! ¡Qué alegría!

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Feliz día, mami. ¿Que por qué te escribo hoy? Qué pregunta. Porque nunca me pediste que te escribiera una composición. Menos, un poema. Pero igual, cada día, cuando me levantaba, me regalabas un poema de vida cotidiana, una composición de comida rica, un manual de consejos prácticos, una revista de moda (sí, sabías mucho de ropa y estilo), un libro de relatos. Cuando estabas con tiempo, me regalabas un anecdotario completo (inagotable) de tu larguísimo viaje por Europa. A veces, incluso, con fotos de ilustración. Entonces, la verdad, ¡dan ganas de escribirte! Si alguien pregunta por qué escribo, la respuesta es bastante evidente. Aprendí a escribir antes de saber empuñar un lápiz. Porque aprendí a ver la vida con tus ojos.

Siempre le quitaba los lentes de sol a mamá, así que ese día de 1970 accedió de buena gana a prestármelos para esta foto, que todavía guardo con cariño.

A mamá y a todas las mamis uruguayas, un muy feliz día. Seguir leyendo “¡Feliz día! ¡Qué alegría!”

Cómo escribir un primer capítulo

gif para blog.gifVienen las ganas de comenzar por fin. Porque todo tiene su principio. Gracias al escritor Peter Vergara, que le dio difusión en su blog literario a un artículo de Sinjania, aquí van algunos consejos para escribir un primer capítulo genial (pueden leer el original completo haciendo clic aquí):

  • Mostrar el estilo del autor
  • Estructura equilibrada
  • Conexión con los personajes
  • Despertar el interés del lector
  • Plantear la situación pero sin excesos de información
  • El inicio del capítulo no es necesariamente el principio cronológico de la historia
  • Evitar demasiado trasfondo, demasiada exposición o descripción, no incorporar flashback, no presentar a demasiados personajes.

Para ser escritor

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Comparto con los queridos lectores estas líneas de mi colega Jimmy García Ferrer.
Las comparto al cien por cien. Porque todos quienes blogueamos escribimos, aspiramos a ser leídos, pero… cuando comenzamos a leer, ¿alguna vez pensamos que nos íbamos a dedicar a escribir? ¿O en realidad estábamos entusiasmadísimos con esas fascinantes líneas que retenían al libro en nuestras manos? La respuesta es evidente. Admirábamos lo que leíamos. No nos poníamos a pensar cómo lo pudo escribir. Simplemente leíamos.

Letras & Poesía: Literatura Independiente

Desde que comencé a escribir una pregunta me ha rondado la cabeza asiduamente, forzando mi materia gris y llenando folios enteros. Es imposible no preguntarse qué se necesita para ser escritor. Estoy seguro de que es una pregunta recurrente en aquellos escritores y lectores voraces que encuentran en las palabras el cobijo que siempre buscaron o la bravura que siempre tuvieron.

Simone de Beauvoir, en pleno siglo XX afirmaba que “escribir es un oficio que se aprende escribiendo”.  Y esto contraste con lo que el gran Borges defendía: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. A mi parecer, ambas son completamente válidas. Para ser escritor hay que amar la lectura y la escritura a partes iguales, hay que saber que se está leyendo para poder tomar referencias en una próxima sesión de escritura.  Algunos también hablan de que la…

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Sin flotador y sin saber nadar.

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El Llamado

Últimos pasos.

IMG_3482Me encuentro en la recta final de la revisión de mi primer manuscrito. Para ser precisos, me quedan cuatro capítulos y después a tirarme al agua (pero sin flotador y sin saber nadar bien).

Una vez en el agua cuento con el rumbo hacia mi destino. Ya sé a qué editorial mandarlo, cuáles son los requisitos y cuál es el tiempo estimado de espera. Sé bien que todo va a depender de los benditos ojos que lean mis capítulos y he de aceptar que, al final, todo esto es cuestión de suerte. Puedo clamar al cielo y pedir que mi tesoro (aquí me identifico con el Gollum), caiga en buenas manos. En las de alguien que tenga una línea de pensamiento parecida a la mía, o en las de alguien que, simplemente, se encuentre en un punto de su vida en el que mis palabras adquieran un significado…

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Traductores calladitos

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Calladito y tranquilo. Así estaba el traductor de la foto, sentado en el estar del hotel, rato después de salir de un congreso hace casi un año. Libros para leer o mirar, una lámpara con luz cálida, un trago para beber despacito, tablas de madera rústica en un piso que invita a estirar las piernas… y solo, sin hablar. Parecería que los traductores tenemos muy poco para decir cuando no estamos en un congreso, ¿verdad?

Se equivocan. Contraviniendo la imagen generalizada de que la profesión de los traductores es invisible e inaudible, cuando tenemos dónde y cómo nos sacamos las ganas de decir todo lo que queremos. Gracias a colegas como Erik Hansson existen páginas y foros en donde podemos descargar todo eso que nunca decimos.

No se queden con las ganas de saber más. Visiten esta página de Facebook:

Things Translators Never Say

o, en Twitter, busquen la etiqueta #thingstranslatorsneversay o, más fácil, #ttns.

También hay otros artículos sobre esta red social para profesionales:

Dentro de quince días voy a tener el gusto de conocer a Erik en persona, en la Cuarta Conferencia Internacional de AIPTI, Hotel Claridge, Buenos Aires.

Ah, claro, y yo también voy a tener cosas para abrir la boca por mi cuenta. ¿De qué? De un autor llamado Antoine Berman y proyectos de traducción.

Otra cosa más. El estar de la foto es el lobby del Hotel Costa Rica, en Palermo. Me encanta.

Errores típicos al escribir un libro

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Español al Día

Por:    Carmen Guillén

Si el otro día pensaba en esos lectores que también son escritores, hoy lo vuelvo a hacer. Os traigo una serie de errores típicos al escribir un libro que quien más y quien menos ha cometido alguna vez. ¿Estáis de acuerdo con ellos? ¿Pondríais algunos más?

Vamos a enumerarlos:

  1. Los detalles y la excesiva adjetivación es lo que más abunda en muchos textos literarios. ¡Error! Para hacer una lectura agradable, sencilla y amena, debes poner los detalles precisos y no cargar el texto en exceso de ellos. Estos sólo consiguen aburrir al lector y que cada vez se sienta más perdido en tu lectura.
  2. No te pones en la piel del lector. Cuando escribimos, debemos hacerlo pensando además de que nos guste a nosotros mismos, que le guste a nuestros lectores. Por ello, antes de empezar, te recomendamos que selecciones el público al que quieres dirigir…

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Películas que reflexionan sobre el arte de escribir

Fuentegrís Escritor

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La metaliteratura es muy útil y conveniente. No sólo podemos aprender a partir de la propia experiencia, sino a partir de la experiencia de otros gracias a sus escritos (como sería el caso de este modesto bloguero). No menos interesante es acceder a obras cinematográficas que reflexionan de una u otra manera sobre el oficio del escritor. Yo, desde luego, recomiendo a todo escritor (amateur, profesional, famoso, desconocido, etc.) a que visione alguna o todas estas obras. De una u otra manera siempre recogen (más allá de la calidad de la cinta) enseñanzas válidas y además nos proporcionan disfrute por tratar un asunto con el que sin duda nos veremos identificados de alguna manera.

Me resulta curioso cómo, de entre las películas en torno a escritores o escritoras que me atraen, figuran varias cintas de terror. Tal vez se deba a que el escritor y su mundo imaginario que lo…

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¿Qué genero literario elijo?

ladoncelladelaola

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Ante todas las ramas creativas tenemos esa tremenda duda…

De la misma manera que un pintor se debatirá entre hacer posados o paisajes, desnudos o naturaleza, el escritor se pregunta cuál es el género que mejor se le dará.

Una vez más, sigue tu intuición.

¿Te gustaron toda la vida las historias de amor? ¿Lees cualquier temática relacionada con ese tema e incluso tienes preferencias históricas o documentadas sobre la forma de tratar el amor? Entonces, lo natural y lógico sería que siguieras ese camino. Cuidado porque a priori, puede parecer muy fácil escribir una historia de amor, pero si alguna vez lo intestaste ya te habrás dado cuenta que no basta con que chico y chica se conozcan, sino que hay que tener (como en todos los casos) una buena historia, y sobre todo, el motivo por el que no pueden estar juntos debe ser contundente, no…

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Wattpad: mis días en JdL

comunidadjdl.128.536130La vida va presentando ocasiones de probar cosas novedosas. Maneras de ponerse a prueba uno mismo. Un día me crucé con Wattpad. ¿Qué es esto? Intentaré suerte. Siempre se dice que no hay peor gestión que la que no se intenta. Pues bien, con ese pensamiento en mente, no me puedo quejar, porque sí hice mi experiencia en Wattpad. Y puedo sacar en limpio cosas importantes y útiles.

Un día de 2015 completé un perfil y comencé a subir material de mi autoría. También entré a algún foro semivacío (en donde tuve la fortuna de conocer a Israel Aguiar, posterior creador de Scripto.es y líder del proyecto Textos Solidarios). Poco después, me integré en una pequeña pero linda comunidad de escritores, Jardín de Letras (abreviatura JdL). Es a ellos a quienes recuerdo especialmente hoy, y les dedico unas líneas.

Organizado como club de lectura, en JdL se comentaban las obras publicadas. También tenía una página en Facebook. Cada tanto se organizaban concursos de relatos sobre un tema dado. Un día participé con una narración sobre un ómnibus de juguete (totalmente autobiográfica) y, para mi sorpresa, fui ungido ganador. Con tal motivo, me hicieron una entrevista, que todavía exhibo con orgullo. Pronto verán el relato y la entrevista publicados también aquí.

JdL tuvo una vida breve. Y no tuve más instancias gratificantes en Wattpad, por fuera de JdL me resultó un sitio inmenso en donde nadie me visitaba (nada que ver con la rica dinámica que se vive en WordPress). Tal vez no esté lo suficientemente desarrollado entre hispanohablantes, o acaso tenga más andamiento entre determinadas edades (mis nietos, je). Pero de todos modos, hice mis primeras armas publicando obras. Y fui juntando todas las ganas de convertirme en bloguero, que me encanta.

Nobleza obliga: vaya mi reconocimiento para la comunidad de Jardín de Letras, que me trajo tan gratos momentos. Sonia, Natsuki, Ma.José, Alejandro y tantos otros. Confieso que guardo un poco de nostalgia de aquellos días del año 2015. A todos los miembros de JdL les deseo lo mejor en sus vidas. Espero volver a vernos/leernos pronto en la vuelta.