¿Alguna vez les pasó que están armando un rompecabezas y se entreveran con la posición que debería ocupar cada una? Y, si igual encajan de algún modo, ¿el efecto no es sorprendente? Bueno… a veces, la vida es así. Las piezas encajadas en donde no se suponía que iban, pero… ¡qué sorpresas que depara el largo camino de ir encontrándoles su lugar!
Have you ever had a puzzle that you didn’t know how to do just because of the messed up pieces everywhere and yet you still try and slowly that deformed puzzle start to take shape and after a while that shape turns into a beautiful picture
Same is life in the beginning it seems hard to us as we don’t know what we are gonna do with ourselves yet we keep on moving getting old and slowly our life starts to take shape and we end up in a path we never would have thought at the beginning
So even if you think that life is hard don’t stress it’s the most difficult puzzles that have the greatest treasure in the end
La revista literaria Luz de Candil publica relatos y poemas de autores varios. Le agradezco esta valiosa iniciativa a Belén, responsable de su edición, y a la bloguera Belita, que ha contribuido a darle difusión. Y tengo el gusto de anunciar que en las páginas 37 a 45 está publicado un relato de mi autoría, La peluca de rastas. Que disfruten de la lectura.
Ya está aquí el número 3 de la revista, realizado con dedicación y cariño. Quiero agradecerle a todos los escritores que han participado en ella su inestimable colaboración, y recordarles que siempre son bienvenidos al proyecto. A los nuevos visitantes, decirles que se animen a enviar sus historias hasta el 30 de septiembre.
Para acceder al archivo, solo tienen que ir al apartado «números publicados«, donde lo encontrarán tanto para ver en línea como para descargar.
(Nota: para descargar el archivo, hagan clic en la imagen del lateral izquierdo . Si necesitan un lector de PDF pueden descargarlo gratuitamente desde la web oficial).
Esperando sus sugerencias o notificaciones, me despido con un fuerte abrazo hasta la próxima entrada: ¡feliz lectura!
Isaura me acarició las rastas, mientras me dormía despacio sobre las sábanas verdosas. El humo de marihuana apenas brotaba de los restos del cenicero de madera. Se acarició la barriga de seis meses donde Roni disfrutaba de su confort amniótico. Se recostó boca arriba y poco a poco fue conciliando el sueño.
***
—Crispín, no te me quedes. Te tengo que hablar.
Abrí los ojos medio despistado. Hacía tiempo que no escuchaba esa voz.
—Crispín, mi hijo querido. Te estás quedando. Ya no te queda tiempo.
Era mamá. Se me apareció en una visión radiante. Su figura esbelta flotaba encima de la perfecta redondez de la barriga de Isaura. Mis rastas adornaban el conjunto.
***
Las rastas. Esa moda rara que a papá no le gustaba nada, ahora era un furor. Mucha gente quería lucirlas. Pocos tenían paciencia para hacérselas. Fue otro de mis caprichos. Papá no supo detenerme. Como tampoco pudo frenarme otras cosas.
***
A los quince traje a la casa una novia de rastas que fumaba marihuana. Papá fumaba en pipa mientras me veía envuelto en humo verde, yo parecía tan feliz con esa chica de ideas raras. Yo aprendía como podía lo que era el amor. Había tenido durante doce años el feliz ejemplo de mis padres. Yo también quería hacer mi vida, reinventarme, lo hacía como me salía. Papá no rehizo su vida, siguió muy solo. Nadie iba a poder ocupar el lugar de mamá, y no tenía forma de darme una nueva madre. Le remordía la conciencia por no haberme hablado nunca con claridad sobre la muerte. Yo no sufría con la palabra muerte, no me dolía; la desconocía. Y corría peligro de terminar desconociendo también la palabra vida.
Mientras las palabras y frases se siguen tejiendo como finas hebras, también la tecnología del lenguaje progresa. Muchos idiomas se han ido enhebrando en la red de redes. Algunos presentan grandes desafíos por su complejidad y variedad. La hermosa lengua guaraní, hablada por varios millones de personas en el corazón de Sudamérica, no podía ser excepción. A continuación se presenta una lista con algunos recursos informáticos para facilitar su aprendizaje, difusión, uso y traducción. Seguir leyendo «Recursos informáticos para el guaraní»→
Los días viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de agosto del corriente año, la Fundación Yvy Marãe’ỹ realiará el “Seminario Internacional sobre Traducción, Terminología y Lenguas Minorizadas. Jaguerojera Ñane Ñe’ẽ Guarani”. El evento tendrá lugar en su local de la ciudad de San Lorenzo, Paraguay. Están todos invitados.
Hay gente que ya nace adulta, como si no hubiera tenido infancia. El Viejo es una de esas personas. Un tipo que, aunque Alceo (Thrasyvoulou) y Matías Bergara nos revelan que sí fue chico, jamás transitó realmente la niñez. El Viejo es la quintaesencia de la amargura y, naturalmente, allí reside su gracia. La historieta apareció originalmente en Freeway (una publicación uruguaya) y fue recopilada por Dragon Comics y LocoRabia ahora en un tomo que se presentó en Montevideo Comics. Más allá de la calidad del material (que es bueno y tiene momentos altos), es llamativo que el sello argentino haya estampado su firma aquí, pues se trata de una historieta inequívocamente uruguaya.
Todo el libro se compone por historietas cortas, de dos páginas, que narran alguna anécdota en la vida del Viejo. En general tiene que ver con mujeres…
Un mercado no es otra cosa que un montón de necesidades y oportunidades de satisfacerlas. Con esta definición, parecería que todo es mercado. Bueno, no todo; pero casi. Si pensamos que en una lengua se usan miles de palabras viejas, nuevas, anticuadas, recuperadas, resignificadas, cambiadas, bastardeadas, prestadas… sí, es un mercado. Listo. ¿Y entonces?
Una lengua también tiene su propio mercado entre la gente. Se la vende bien y le damos valor, o se la esconde y la asfixiamos. Aquí no queremos ningunear ninguna lengua, queremos que valgan, que se aprecien, que la gente las compre. Que las oiga con gusto. Que aprecie y use su rico vocabulario.
Si se trata de una lengua hablada en un ambiente cultural en inferioridad de condiciones frente a otra cultura con un rol más destacado, inevitablemente se sufren procesos de erosión lingüística, se adoptan préstamos y calcos, se extranjeriza parte de la lengua propia. Un proceso no exento de conflictividad, pero muchas veces llevado por la necesidad.
Y al hablar de necesidades, volvemos a lo que es un mercado: un cúmulo de necesidades que se busca satisfacer. Si la terminología no satisface las nuevas necesidades, es porque la solución pasa por crear neologismos. Y ahí es donde llegamos a los temas de traducción, cultura, identidad. Y ética.
Un autor que menciono con mucho gusto en el ámbito traductoril es Antoine Berman. A partir de su obra se fue planteando un giro ético en traducción. Sería muy largo adentrarnos en eso; pero, para resumir algo que sirva en estos apuntes sobre terminología y neologismos, quiero hacer hincapié en un concepto: experiencia. La necesidad de reflexionar sobre la experiencia acumulada en la generación de textos traducidos, y en la producción de terminología que acarrea inevitablemente. Una tensión muy grande aparece cuando se entiende a la traducción como una reescritura, como una creación de algo que se sabe incompleto, tan incompleto como el propio escritor y como el sujeto traductor. La ética hace posible la traducción, consiste en aceptar la traducción como texto otro, como escritura, como experiencia que el traductor desarrolla durante su tarea.
Frente a tantos planteamientos centrados en lo lingüístico, Berman propone un enfoque diferente, centrado en la crítica. Se puede criticar mejor lo que se experimenta. La experiencia nos termina remitiendo, a su vez, a otro concepto relacionado con el ámbito cultural: descolonización. Pero eso ya merecería otro espacio. Es una ardua tarea para el día a día.
Sea como fuere, se tropieza con un montón de obstáculos al salir a ese mercado de palabras. Existe una obsesión por distinguir entre usos correctos y usos incorrectos, el purismo, el misoneísmo (rechazo cerrado de «lo nuevo»), la descalificación de usos (lo que «me suena mal», las palabras «feas», etc.) y una nostalgia por un pasado (a veces inexistente) en el que supuestamente se hablaba mejor.
También se perfilan inesperadas tendencias a futuro. Si nos fijamos en el caso de África Subsahariana, se está dando un intenso intercambio económico y cultural con China, incluso a nivel literario. Esto plantea nuevas influencias entre culturas y, por qué no, nuevos retos terminológicos.
Un gran desafío espera. Llenar un nicho de mercado con neologismos que, en la medida de lo posible, representen lo propio (o la apropiación), pero sin perder de vista la permanente e inevitable existencia de lo Otro.
En mayo de este año se publicó la relación de finalistas del concurso de poesía convocado por Identidad Latina. Cuál no sería mi sorpresa al saber que una de mis obras fue seleccionada para su publicación en la antología del certamen. Desde hace un tiempo está disponible en Amazon: Sentir latino transformado en mujer: poemas con identidad latina.
Así se explica en el anuncio de venta del libro electrónico: «Memoria colectiva con la principal finalidad de mostrar la diversidad literaria que puede tejerse desde una misma identidad, la identidad latina, que este año ha decidido convertirse en mujer. Desde el participante más joven con apenas 15 años, y hasta la más longeva con 84, disfrutamos de poemas creados por personas de más de diecisiete países. Un viaje impregnado de colores, sabores, olores, frutas, músicas y paisajes, pieles, texturas, temperaturas, casas y familias.»
Once días atrás encontraba y reblogueaba un artículo con un escrito de Cortázar sobre el valor del punto y la coma. Cómo cambian el significado de las frases si se ubican distinto de lo previsto.
¿Y qué sucede si los puntos son intercambiables o eliminables? Está lindo ponerse a pensarlo, ¿verdad? El título tiene tres palabras, cada una terminada en un punto. Quiten puntos a capricho, o intercambien el orden de las palabras, y verán que son combinaciones sobre el mismo tema.
Esta madrugada encontré un aviso, de esos automáticos que suelen llegar. Esta vez, el clic mágico lo hizo un nuevo seguidor, El Desgranante, a quien agradezco por haberse aparecido. Como también les agradezco a tantos otros que me siguen desde la primera semana de actividad, o desde hace poco, o desde siempre. Que van sumando visitas, en estos momentos se contabilizan nada menos que cinco mil de ellas, una cifra muy importante. Que no es broma. Porque cuesta.
Da trabajo, insume tiempo, llevar un blog. Lleva tiempo, insume energías, leer los blogs.
Leer. Escribir. Seguir.
Disfrutar. Aprender.
Gracias. Doscientas. Personas.
O cambien los puntos por comas, si prefieren.
¡Gracias por haber leído! ¡Gracias por tomarse el tiempo!
Terminando mi labor muy tarde en la noche, mientras voy revisando terminología y aprovecho a darle una última mirada al blog, no puede ser mayor mi sorpresa al descubrir que en la cantidad total de «me gusta» se agregó un nuevo dígito (gracias a mi colega B. Gradenko que hizo el clic decisivo). Lo más sorprendente es que hace apenas 12 días que estaba agradeciendo los quinientos…
Me quedo sin palabras. Me voy a disfrutar de un descanso reparador, con esta breve pero gozosa entrada. Gracias a los mil clics y a los varios miles de visitas que he recibido en este tiempo. Muchas, muchas gracias.
En la fecha se publicó este poema de mi autoría en el blog «La poesía no muerde». Se inspira en un evento llevado a cabo en Deshoras Café Cultural, a cargo de los escritores Lorena Giménez y Felipe Palomeque. Un lugar muy agradable con atmósfera bohemia e inspiración literaria, en donde se distribuyen publicaciones de Estela Editora. De ahí el título del poema.