Linterna de piedra,
sumiso sosiego,
susurran las aguas
lejanos requiebros.
Las gotas del lago
con notas de Oriente
procuran serenas
palpar a la gente.
Princesa Sayako,
sin par fundadora,
tu verba florece
cimbrando en las rocas.
Imagen del Jardín Japonés Heisei de Montevideo (モンテビデオの日本庭園), inaugurado por la princesa Sayako en 2001 al cumplirse 80 años de las relaciones entre la República Oriental del Uruguay y Japón (el imperio del sol naciente).
La vida va presentando ocasiones de probar cosas novedosas. Maneras de ponerse a prueba uno mismo. Un día me crucé con Wattpad. ¿Qué es esto? Intentaré suerte. Siempre se dice que no hay peor gestión que la que no se intenta. Pues bien, con ese pensamiento en mente, no me puedo quejar, porque sí hice mi experiencia en Wattpad. Y puedo sacar en limpio cosas importantes y útiles.
Un día de 2015 completé un perfil y comencé a subir material de mi autoría. También entré a algún foro semivacío (en donde tuve la fortuna de conocer a Israel Aguiar, posterior creador de Scripto.es y líder del proyecto Textos Solidarios). Poco después, me integré en una pequeña pero linda comunidad de escritores, Jardín de Letras (abreviatura JdL). Es a ellos a quienes recuerdo especialmente hoy, y les dedico unas líneas.
Organizado como club de lectura, en JdL se comentaban las obras publicadas. También tenía una página en Facebook. Cada tanto se organizaban concursos de relatos sobre un tema dado. Un día participé con una narración sobre un ómnibus de juguete (totalmente autobiográfica) y, para mi sorpresa, fui ungido ganador. Con tal motivo, me hicieron una entrevista, que todavía exhibo con orgullo. Pronto verán el relato y la entrevista publicados también aquí.
JdL tuvo una vida breve. Y no tuve más instancias gratificantes en Wattpad, por fuera de JdL me resultó un sitio inmenso en donde nadie me visitaba (nada que ver con la rica dinámica que se vive en WordPress). Tal vez no esté lo suficientemente desarrollado entre hispanohablantes, o acaso tenga más andamiento entre determinadas edades (mis nietos, je). Pero de todos modos, hice mis primeras armas publicando obras. Y fui juntando todas las ganas de convertirme en bloguero, que me encanta.
Nobleza obliga: vaya mi reconocimiento para la comunidad de Jardín de Letras, que me trajo tan gratos momentos. Sonia, Natsuki, Ma.José, Alejandro y tantos otros. Confieso que guardo un poco de nostalgia de aquellos días del año 2015. A todos los miembros de JdL les deseo lo mejor en sus vidas. Espero volver a vernos/leernos pronto en la vuelta.
Siguen llegando abreviaturas a estas páginas. Porque se ruega ser breve. Los lectores prefieren las entradas cortas.
DC = después de Cristo (clarísimo, no necesita especificar).
DC = Distrito de Columbia (en donde se alza la ciudad de Washington, muy bonita, pero no, no se trata de eso).
DC = abreviatura inglesa de «corriente directa» o «corriente continua». Bueno, hay algo de eso, una corriente continua, bastante directa, pero no precisamente de electricidad.
DC = algún canal de televisión por cable, pero no, tampoco. Aunque sí se trata de algo muy entretenido.
DC = da capo, término musical muy inspirador. Cuando algo va otra vez, se repite, de vuelta, más. Bueno, ahí nos vamos acercando al motivo de esta entrada.
Seiscientos. Sí, ya son seiscientos los seguidores de WordPress que se han ido acercando a estas páginas. Esta vez, quien completó una nueva centena de seguidores fue Ernesto, un joven ecuatoriano, compañero escritor de L&P.
¡Qué mes de marzo tan celebrado! Gracias a todos ustedes, y a muchos otros que también se acercan día a día.
Nueve meses hace que comenzó este transitar por la blogósfera. Nueve veces dudé para comenzar, hasta que me animé. Nueve maneras y muchas más intenté para dar a conocer lo que escribo. Nueve meses demora, es usual, un parto humano.
Este blog es, en efecto, una criatura que nació hace nueve meses. En realidad, yo venía escribiendo desde mucho antes, en una usanza convencional. Sí, también escribo con lápiz, lapicera, birome. O digitando en un teclado. Y tengo mucho material guardado sin publicar. El que escribe, quiere ver un libro publicado, ¿verdad? Pero la búsqueda de editorial en un mercado pequeño y sobresaturado se puede convertir en una tarea muy infructuosa, frustrante, desanima a cualquier novato. Así que, recordando la sabia recomendación de escritores fogueados (y con muchas publicaciones), un día pensé: ¿por qué no, publicar algo en un blog?
Así fue que comencé aquí, un poco al tanteo. Llevado por el afán de, algún día, publicar algo más ambicioso. Y, como se hace camino al andar, las buenas cosas van pasando. Se acercan muchas personas, nacen hermosas amistades. Ocasiones de aprender y crecer, de vivir y soñar despiertos. Tuve la oportunidad de publicar mi relato La peluca de rastas en una hermosa revista digital, y todavía me siguen llegando comentarios muy personales de las reacciones de los lectores. Mucha intimidad compartida. Muchas historias en común.
Varios proyectos multitudinarios me han recibido y multiplican mis satisfacciones: #TextosSolidarios, Letras & Poesía, Salto al Reverso, ahora también me llaman de Letters & Poetry… y la verdad, no creo que hubiese ingresado en ninguno de ellos, si primero no comenzaba por darle vida a este espacio, en el que me doy a conocer y ustedes también.
Ustedes me han dado este honor. El de estar con ustedes aquí, semana a semana, compartiendo e interactuando. Ustedes me han votado en más de un certamen en el que participé (incluso, nominado por ustedes). Ustedes me sorprenden con sus comentarios y sugerencias. También, con sus confesiones y confidencias.
La imagen que adorna estas letras muestra a la cigüeña con un libro, promete el nacimiento de una obra publicada. Sucede que hace tiempo que tengo once personajes adolescentes correteando por mi escritorio. Que le dieron vida al proyecto ONCE relatos del juego de la vida. Ellos me piden cosas, yo los hago crecer de a poco. Con la etiqueta ONCE hay algunos adelantos. Ya les traeré más novedades al respecto. Pero mientras tanto, sigo disfrutando de estar aquí. Este espacio es imperdible. ¡Cuántas alegrías y sentimientos se conservan en estos nueve meses!
Isaura está dando que hablar en este Día Internacional de la Mujer (sí, la misma Isaura que piensan los lectores, la novia de Crispín, el de rastas). Mientras en varios foros y redes sociales se discute la pertinencia de que sea un solo día o todos los días del año, voy a permitirme mostrar un homenaje que no es de hoy, viene de hace mucho tiempo atrás. Sí: algo sucedió de forma inesperada mientras nos comentábamos con una colega bloguera, Paloma Velilla. Elogié su artículo sobre escritores en construcción:
Qué linda serie, “escritores en construcción”. A ver si me retrocontagio, je (porque soy arquitecto y me puse a escribir…).
Me responde así:
¡Gracias, Fabio! ¡Claro! Nunca es tarde para retrocontagiarse y unirse al clan, jejeje.
¡Me lo he leído! Fabio, está tremendo. He sentido en todos los niveles. Escribes muy bien, y tus letras están llenas de vida. Sospecho que hay por ahí guardados ciertos hechos reales, pero me quedo con la intriga, no hace falta que aclares. Me he reído mucho con esta parte: “¿Cuándo se habían escuchado reproches en casa? Nunca. Pero ahora era así. Habían faltado límites durante demasiado tiempo. Y ella iba a poner freno. Aunque para ello tuviera que darle órdenes al suegro. Papá siempre se anticipaba, evitaba negarle nada a la nuera. Isaura, a veces, parecía mi hermana mayor y, más que la nuera, la suegra de papá.” En unas cuantas líneas expones la personalidad de Isaura con tanta elocuencia, que me he imaginado a la perfección la escena y la chica me ha caído genial. ¡Buen trabajo!
Ya cerca del final en esta parte: “Hoy cumplo veinticinco años. Fue el día elegido para casarme. Así, de manera tan solemne, quisimos que el recordatorio del importante rito de pasaje fuese el mismo día que el de mi nacimiento. Para así marcar un definitivo renacer”. ¿Qué puedo decir? Es precioso. El simbolismo en sí me ha tocado mucho y me he sentido partícipe del momento. ¡Gracias por compartirlo! Tienes madera, compañero.
Le agradezco:
Muchas gracias, Paloma, por la detallada devolución, es muy amable de tu parte. Me alegro de que te haya llegado. Y bueno, el personaje de Isaura tiene unos elementos de mujeres muy, muy reales que han poblado (y pueblan) mi vida. Mujeres de mi sangre, que no se doblegan. Que llenan la vida y el espacio que habitan.
¡Feliz día!
Ella vuelve a comentar:
Ha sido un verdadero placer, Fabio. De esas mujeres también tengo alguna cercana ¡Igualmente!
Pues, simplemente eso. Quería compartir esto con ustedes. A modo de homenaje a las formidables mujeres que llenan mi vida.
Hace poco comentaba en un artículo la posibilidad de consultar dudas sobre nuestra lengua en un portal muy útil. Se ve que despertó algo de interés, porque varios colegas comentaron al pie. En particular, Chus, con su recomendación de visitar el sitio de la Fundéu. Allí vamos.
La Fundación del Español Urgente ya tiene doce años de existencia. Es un espacio utilísimo para quienes utilizamos esta vigorosa y compleja lengua, tan llena de variedades regionales, tan erosionada por el influjo de otros idiomas (no solo el inglés), tan vapuleada por la exigencia diaria, a menudo instantánea, de contar con respuestas rápidas a nuestras dudas. Y ofrece muchos recursos. Veamos: Seguir leyendo «Español. Urgente.»→
La manera en que cada lengua brinda información ha venido fascinando a lingüistas, antropólogos y psicólogos desde hace décadas. Según Benjamin Lee Whorf, la expresión de diferentes conceptos en una lengua, como género, tiempo y espacio, influye en el modo que tienen sus hablantes para percibir el mundo, para pensar en él.
En un artículo de Claire Cameron (en inglés) se aprecian cinco lenguas extraordinarias, que ostentan cosmovisiones muy particulares. Aquí va una brevísima presentación:
Guugu Yimidhirr (Queensland, norte de Australia): el hablante nunca es el centro del mundo; orienta al oyente con una especie de brújula. Ej. en vez de decir «a mi izquierda», dice «al este».
Kuuk Thayorre (Península de Cabo York, Australia): el tiempo fluye del este al oeste, como el sol en el cielo.
Yélî Dnye (Isla Rossel, Papúa Nueva Guinea): todos los colores se expresan con metáforas y comparaciones. Ej. «color loro».
Matsé (Amazonia Peruana): siempre brindan evidencia de la verdad de cada afirmación. Ej. en vez de «tengo cuatro manzanas en casa», siempre van a decir «cuando salí de casa vi que tenía cuatro manzanas allí».
Pirahã (Amazonia Brasileña): no tienen numeral para el 2. Casi ni les interesa contabilizar nada, apenas usan el concepto de «muchos».
Hay palabras que se parecen mucho. Pero con usos muy distintos. Aunque también pueden ser intercambiables. Es el caso de estas cuatro palabras: «bucal», «vocal», «oral» y «verbal». Para evitar confusiones en su correcta utilización y escritura, lean las explicaciones que nos da el filólogo Javier Álvarez en un artículo:
Bucal: este adjetivo proviene del latín bucca, que es de donde procede la actual palabra española «boca»; por tanto, debe escribirse con ‹b› (y con ‹u›). En principio, hace referencia simplemente a lo relacionado directamente con la cavidad donde se encuentran los dientes, la lengua, etc. No debe emplearse, por tanto, para referirse al habla o a la voz —para esto emplearemos la siguiente palabra, «vocal»—. Por cierto, que el bozal que se les pone a los perros para que no ladren también se escribe con ‹b›, ya que comparte la misma raíz.
Oral: de la raíz or- (os, oris) latina, que implicaba la boca y en algunas situaciones la cara por completo; esta palabra carecía de ‹h› ya en latín, por lo que es incorrecta también en español. Este adjetivo puede emplearse en dos sentidos: con menos frecuencia, para referirse a la boca en sí misma (cuasisinónimo de «bucal»; primer ejemplo); con más frecuencia, para referirse al habla (cuasisinónimo de «vocal»; segundo ejemplo), de cuyo uso hay otras palabras como «orador», «oratoria», etc.
Verbal: procede de la palabra verbum en latín, que significaba en su origen simplemente «palabra». Por tanto, podemos concluir que es un sinónimo (sin el cuasi‑ que empleamos anteriormente) de «oral» cuando se refiere al habla.
Vocal: comparte la raíz latina de vox ‘voz’, lo que indica que siempre se escribe con ‹v›. Como adjetivo se refiere a lo relacionado con la voz, y no es oportuno usarlo para referirse a cualquier elemento relacionado con la boca, a pesar de que la voz salga de esta.
Quienes trabajamos y vivimos en ámbitos muy específicos, donde el uso del inglés se complica por falta de referencias, necesitamos recurrir a obras especializadas. En este artículo encontré una interesante selección de diccionarios en línea que no se puede perder quien use a menudo la lengua de Shakespeare. Incluso algunos de ellos hasta son útiles para buscar significados de palabras similares en lenguas de raíz latina (con el debido cuidado de no confundirse con los falsos amigos y cognados).
Días atrás comentaba en estas páginas la utilidad e importancia de los diccionarios. Uno de los lectores mencionaba en una nota al pie acerca de una vieja costumbre, que también compartí: leer los diccionarios por gusto, para enterarse de palabras y significados. Buscando al vuelo, apareció una interesante palabra inglesa: streetwise.
Según la publicación en línea The Free Dictionary, este vocablo se refiere a una inusual capacidad, aptitud o experiencia necesarias para la supervivencia en un ambiente urbano difícil, a menudo peligroso. El muy visitado Wordreference lo resume como «espabilado», «astuto», «con calle», «animal de ciudad». Y si buscamos en la popular Wikipedia en inglés, nos sorprenderemos de saber que existen los llamados streetwise priests. Dedicados a servir a la comunidad en los lugares más difíciles, apartados, sombríos. Este mismo artículo enciclopédico coloca muy alto a un uruguayo en la lista de ejemplos: el Padre Cacho.
Hoy, para mi gran alegría, me enteré por un tuit del cardenal Sturla que el presbítero salesiano Rubén Isidro Alonso (1929-1992) ha sido declarado Siervo de Dios. Significa el primer paso en el camino hacia la santidad.
Avispado, callejero, servidor, cercano a los diferentes. Y camino al altar. Para emplear otra expresión en inglés: way to go!
Quiero agradecerles a todos y cada uno de mis lectores por todo el apoyo brindado y las visitas constantes a mi página. Por siempre estar y acompañarme con sus comentarios o mensajes. Gracias por permitir que este proyecto literario, que tantas satisfacciones me trae día a día, crezca cada vez un poco más.
No quisiera ser cargoso recordando hitos, pero las 20.000 vistas del título de hoy me permiten volver apenas cuatro meses atrás, cuando celebraba la mitad de esa cifra. Es un honor este nuevo logro alcanzado. Mi experiencia como bloguero no es tan grande, pero en este mundo virtual estamos siempre en contacto con ustedes. Esa presencia constante fomentó el entusiasmo por dedicarme a las letras, algo soñado, hecho realidad.
Muchas gracias de nuevo a todos, esto es sólo el principio. Si siguen conmigo, iremos mucho más lejos aún. Gracias por siempre estar.
Cómo irritar a los europeos con apenas una frasecita. Fuente: DesignTAXI
Cuenta la leyenda que Harún al-Rashid, el poderoso califa de Bagdad que inspiró Las mil y una noches, un día se indignó con su bufón. Lo condenó a una severa pena, de la que sólo se podía librar si dentro de una semana, le presentaba una disculpa que fuera más insultante que la ofensa cometida. A los pocos días, durante una revista militar, mientras el monarca presidía la ceremonia, se le acerca el bufón y, como al descuido, le da un pellizco. Encolerizado el soberano, protesta por la irreverencia y, entonces, el bufón se disculpa humildemente: “Perdonad, Majestad, os confundí con la reina”.
Como verán, las ofensas no necesitan ser en términos de salidas de tono, ni griteríos, ni palabrotas, ni insultos. Hay varias formas de ofender. La famosa corrección política es un pretendido antídoto. ¿Efectivo…? Ustedes sabrán. Y si quieren más inspiración, miren la imagen. Dice cosas como esto:
España: ¿eres sudaca?
Portugal: ¿hablas brasileño?
Francia: los vinos de Estados Unidos son mejores.
Suiza: el chocolate belga es mejor.
Inglaterra: las Malvinas son argentinas.
Italia: me encanta la pasta con ketchup.
Austria: ustedes son alemanes, obvio.
Y así podemos seguir imaginando otras frasecitas tan ingenuas en apariencia como ofensivas en su esencia. Por ejemplo, preguntarle a alguien que ama sus bien cuidadas plantas de interior si son de plástico. Miren cómo reacciona el padre de Mafalda, casi le da un soponcio…