
Este Padrenuestro es hermoso, por favor dedicale un minuto y compartilo:
Padre Nuestro, que estás en las flores, en el canto de los pájaros, en el corazón latiendo; que estás en el amor, la compasión, la paciencia, y en el gesto del perdón.
Baluarte literario y cultural
Autor: Fabio Descalzi

Este Padrenuestro es hermoso, por favor dedicale un minuto y compartilo:
Padre Nuestro, que estás en las flores, en el canto de los pájaros, en el corazón latiendo; que estás en el amor, la compasión, la paciencia, y en el gesto del perdón.
Guarani Ñe'ê - David Galeano Olivera
Leer original (hacer clic) en (https://lenguaguarani.blogspot.com/2020/04/oracion-de-consagracion-la-virgen-de_2.html)
Leer también en (https://dgaleanolivera.wordpress.com/2020/04/02/oracion-de-consagracion-a-la-virgen-de-kaakupe-para-protegernos-del-coronavirus-en-guarani/)
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Se acabó. Ahora sí que se terminó.
Que se vaya al diablo ese imbécil. Voy a empezar a vivir mi vida.
Tenía razón mamá. Un mentiroso. Un sátrapa. ¡Un vividor! Porque otra cosa no se puede decir. Seguir leyendo «Cosa de (b)ella, ¿y qué?»

No, no soy un terraplanista, para nada. Ni pienso molestarme en discutir ese tema. El título de esta entrada alude a una publicación. A más de una. Seguir leyendo «El mundo es (¿más?) plano»
En años recientes, cualquier lector que googlease la definición de «anatomía» podría haber encontrado algunas frases de ejemplo como «el vendedor dejó huellas dactilares en la anatomía de las señoras clientas» o «ella no podía alcanzar su bolso sin mostrar más de lo que quería de su anatomía femenina». Pero ahora, eso es cosa del pasado.
Un enorme proyecto que implicó recopilar decenas de miles de oraciones de ejemplo llevó a la Oxford University Press (OUP) a sustituir poco a poco miles de frases que perpetuaban estereotipos sexistas «innecesarios» en los diccionarios Oxford. Ahora es más frecuente ver frases como «las personas no deben ser reducidas a sus anatomías», y las «señoras clientas» ya casi ni se mencionan.
Esta vasta investigación se dio a raíz de una protesta del antropólogo canadiense Michael Oman-Reagan, quien notó que la palabra «rábido» era ilustrada con el concepto de «rábida feminista», que «chillido» se aclaraba con «el insoportable chillido de las voces femeninas» y que el adjetivo «rezongón» utilizaba la frase de ejemplo «una esposa rezongona».
Es parte de un largo proceso de cambio, no exento de controversias, pero que demuestra el enorme interés en el tema de la inclusión. Una política lingüística no es cuestión de decretos, es como un largo camino de hormiga; sembrando la red de redes con ejemplos más modernos, se va cambiando la percepción del «uso correcto» del lenguaje. (Nota del traductor: por desgracia, en el muy utilizado Wordreference todavía aparecen ejemplos como los que se eliminaron del Oxford).
Podés leer la nota completa aquí (en inglés).

Flor purpúrea,
planta cardenalicia
de talla real.
Ejemplar de enredadera de Santa Rita (Bougainvillea glabra) en un jardín de Montevideo, Uruguay.
Ya publicado en Salto al Reverso.

El resplandor del amanecer me desvela como una caricia. No quiero despertarla, prefiero que descanse tranquila después de esta semana agotadora.
Hace apenas diez días que estamos juntos. No ha dejado de correr de arriba para abajo, de ir y venir haciendo cosas, de arreglar cada rincón para que parezca como nuevo. Y es que nuestra vida es nueva. Para mí, sin duda.
Apenas puedo creerlo. Ya ni me animo a calificar lo nuestro como normal o anormal, porque parece que en este mundo ya nada lo es, tanto da. Pero… Ya estoy cansado de trotar por la vida, cayéndome siempre de la montura. Ahora, voy a andar lento pero seguro.
Mejor me levanto ya mismo y voy aprontando el desayuno. El que a ella le gusta. Apenas le conozco los gustos desde que me mudé con ella, pero esto sé que le va a encantar. Y esto otro también. Ah, por supuesto, y una flor de estas que crecen en la ventana.
Esta vez no puedo fallar. No voy a fallar.
Hoy me levanté bien. Inspirado. Elijo seguir con ella. Y la voy a seguir eligiendo todos los días. Lo sé.
Canon y giga en re mayor, por Johann Pachelbel (1680). Un plácido despertar de los sentidos.
Publicado en Letras & Poesía hace pocos días.
Quienes trabajamos con las lenguas solemos pasar inadvertidos (no así los resultados de nuestro trabajo).
Pero este caso que te voy a contar sí que es diferente.
¿Oíste hablar de Sharon Choi? Si seguiste la ceremonia de entrega de los Premios Óscar, seguro que la viste más de una vez. Seguir leyendo «La intérprete visible»

Con gran alegría te cuento que resulté premiado en la categoría «Mejor cuento/relato» de la última edición de Premios Letras & Poesía (lo mejor de 2019) Seguir leyendo «Premiado en Letras & Poesía»

Verde pesebre,
planta microscópica
que cobija paz. Seguir leyendo «Natividad invisible»

A fines de enero de 2016 comenzaba con sus publicaciones en WordPress el proyecto Letras & Poesía. Se había venido gestando desde el año anterior Seguir leyendo «Cuarto #aniversarioletrasypoesia»

Hace ya un mes se cumplió un siglo del nacimiento del genial escritor Isaac Asimov. Aunque él prefería celebrar su cumpleaños en enero. Porque, claro está, él había nacido en otro país que ya no recordaba. Creció como buen brooklynense, hablando idish e inglés. Se graduó en química, tenía todo el perfil de un científico; y sin embargo, por temprana influencia familiar siempre se le dio bien escribir. ¡Y cómo lo hacía!
Mi primer acercamiento a su obra fue en mi infancia, con un cuentito de ciencia ficción infantil titulado ¡Cómo se divertían! —yo todavía no me lo podía imaginar, pero ya pintaba un futuro con niños educados de manera personalizada por robots. Esos niños del futuro, a su vez, envidiaban a los niños como yo, que íbamos a una escuela donde teníamos muchos compañeros para jugar en los recreos y apoyarnos entre nosotros. Seguir leyendo «¡Cómo nos divertías!»

El futuro pendía de un hilo.
Se debía laborar con sigilo.
A lograr una gran transición.
A impulsar una limpia visión.
No dormía desde hacía semanas.
No quería que se hicieran macanas.
Anhelaba contribuir al gran cambio.
Del pasado, no quería resabios. Seguir leyendo «Electa»

Supongo que siempre lo supe; un día iba a terminar llamando a esa puerta.
Una casa de balneario en Floresta, con un jardín al frente, si es que se le puede llamar jardín a un pequeño rectángulo enrejado en el que apenas caben una rosa china y dos o tres ridículos enanitos cubiertos ahora de maleza. El propio marido de Carolina me contó que los había comprado ella misma, un año atrás. Carolina había llegado en taxi, una noche de lluvia; dejó el automóvil esperando en la calle y entró en la casa como una tromba. Tomó el manojo de llaves, volvió al taxi y se fue.
Sí, ese manojo de llaves al que yo tantas ganas le tenía y nunca me decidía a ir a buscar. Carolina me ganó de mano. Tengo que admitirlo, me siento frustrado; yo podría haber llegado antes. Seguir leyendo «El manojo»

Cae y se desliza.
Se siente, pero escurridiza.
Parece firme, pero pide paso.
Intento abrazarla, pero no hay caso.
Es como la esperanza que se me escapa entre los dedos.
Esperanza, ¿adónde te fuiste?
Desespero esperando que me mires. Seguir leyendo «Ducha de pena»