Categoría: Escrito por Fabio Descalzi

Flores danzantes

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Flores danzantes

Arreglos florales,
figuras curiosas,
pinceles danzantes
que mecen las rosas.

Muñecas delgadas,
tal cual, damiselas,
sutil pincelada
con dones de estrellas.

Podrán parecerse
a flores o a damas,
sin duda merecen
estar bien logradas.

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#FabioDescalzi en #SaltoEtéreo

SaltoEtéreo

Desde que existe Twitter se ha puesto de moda cultivar el arte de los textos breves y cargados de sentido. El desafío de la escasez de espacio. La poesía que brota de la economía.

Así las cosas, me decidí a participar en la convocatoria de Salto al Reverso:

Con tu mirada me clavaste un feroz dardo deletéreo,
cuando en tu busca mi alma ensayaba un .

Gracias al voto del público, resultó seleccionado para la antología de Salto al Reverso.

También pueden ver el tuit original aquí.

Oriente cercano

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Linterna_japonesa_MVD
Linterna de piedra,
sumiso sosiego,
susurran las aguas
lejanos requiebros.

Las gotas del lago
con notas de Oriente
procuran serenas
palpar a la gente.

Princesa Sayako,
sin par fundadora,
tu verba florece
cimbrando en las rocas.


Imagen del Jardín Japonés Heisei de Montevideo (モンテビデオの日本庭園), inaugurado por la princesa Sayako en 2001 al cumplirse 80 años de las relaciones entre la República Oriental del Uruguay y Japón (el imperio del sol naciente).

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Khachkar en Montevideo

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Khachkar_en_Montevideo
La cruz armenia
ora por paz celestial,
piedra con piedad.


Tradicional cruz de piedra armenia (խաչքար, jachkar o khachkar) en la Plaza Armenia, Puerto del Buceo, Montevideo.

El breve poema de diecisiete sílabas es un haiku, género típico del Japón, que alguna colega galaica afectuosamente llama «haikiño».

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Ante el vacío

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Abandoned Architecture Old Empty Wall Building Fuente: Max Pixel

Se aproxima el instante,
se acerca el momento.
Que no es precipicio,
tampoco es tormento.

Buscando el silencio
se encuentra ese muro,
derribarlo ya quiere,
un deseo tan puro.

Tras esa pared
el vacío amenaza,
agujero inminente,
el hueco atenaza.

El miedo a la nada
impugna el sentir,
el pavor al vacío
le impide insistir.


© Fabio Descalzi, 2017.

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El sujeto traductor y la traducción de culturas: la necesidad de un proyecto de traducción

poster-iapti-fabio-abril-2017

El sujeto traductor sufre con su invisibilidad. Al mismo tiempo, su conocimiento es finito. La única manera de lograr la mejor traducción posible para una situación intercultural dada es siendo fiel a su propio proyecto de traducción. Es la única forma en que el sujeto traductor puede estar seguro de jugar limpio ante las incertidumbres que presentan los ámbitos inexplorados. Un tributo a Antoine Berman, filósofo y crítico de la traducción.

Así se resume la ponencia que presentaré en la IV Conferencia Internacional de IAPTI (Asociación Internacional de Profesionales de la Traducción y la Interpretación), que se realizará en el Hotel Claridge de Buenos Aires los días 22 y 23 de abril de este año. Todas las presentaciones serán en inglés.

Pueden ver más información en la página web de la conferencia.

O si lo prefieren, un video de presentación. Cortito, de un minuto.

Espesor en la neblina

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persona-en-la-bruma

Caminando al tanteo.
Un acto de tacto tectónico.
Inaprensible, incompresible,
como niebla de narcisos.

Sus susurros son como sus alas.
Mis temblores son como sus trabas.
Me envuelve con ese velo velado.
Nube núbil que nubla mi numen.

Solidez sórdida de dedos atados.
Espesa niebla, bruma serena,
te voy a tantear, no te he tomado.

Química que quema la quena
del pastor decaído que toque
tal espada que clave su estoque.

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Lo positivo y lo negativo de la decisión de trabajar desde casa

Ya se van a cumplir diez años del increíble momento en el que me fuera conferido este diploma. Y todo porque un día decidí trabajar a distancia, desde mi propia casa…
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En el blog «Sobrevivir a trabajar en casa» han tenido la gentileza de publicar un artículo de mi autoría. Allí resumo los vaivenes de esta actividad. Que conste que elegí trabajar de esto, me encanta, y no me arrepiento. Pero no es fácil encontrar un equilibrio. ¿Quieren saberlo todo?

Avatar de María Rivero SánchezSobrevivir a Trabajar en Casa

Por Fabio Descalzi @fadesga

Hace ya 14 años que tomé la decisión de trabajar desde casa. Me tenté con una consigna publicitaria que más o menos decía así: vivir en este país, trabajar allá lejos, cobrar allá lejos y gastar en este país. Me refiero al mundo del teletrabajo. Me tentaba tanto la idea, que luché para llevarla a la práctica, y aquí estoy, con un montón de resultados para contar. Tengan en cuenta que quien estas líneas escribe trabaja por su propia cuenta, no es empleado de nadie, y tampoco tiene ningún empledo a cargo, así que deberán leer esto comparando con, digamos, un masajista a domicilio o un escritor de novelas.

Voy a empezar contando la parte negativa del asunto, para que no piensen que estoy tratando de venderles esto como la panacea de la vida. Trabajar en casa no es para cualquiera. Lo más matador…

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Pesadilla al despertar

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Arqueología con textos y contextos

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Hay momentos que no se pueden describir con palabras. Tampoco es sencillo textualizar un contexto que solo se percibe con todos los sentidos. Y con presencia real. Porque una instalación es así, demanda recorrerla, palparla, aprehenderla en todas sus dimensiones. Y detalles. Y textos. Y contextos.

Arqueología, una instalación de Eloísa Ibarra, sorprende por su sencillez y preciosismo. Varias publicaciones artísticas, historiográficas y arqueológicas pueblan el exhibidor de acrílico transparente, alternadas con fotos, recortes de periódicos, planos a mano alzada y algunos objetos arqueológicos. Todo lleva a la pieza más importante, un pétreo cubo con códigos QR que da para sospechar si no será una verdadera antigüedad olvidada. Porque todas las publicaciones agregadas así lo atestiguan. Venerables libros que los entendidos conocen presentan párrafos o líneas con alusiones a esta extraña pieza. La localidad de Fraile Muerto se ve conmocionada por el hallazgo. Un libro en francés y un folleto en inglés dan cuenta de la relevancia internacional del fenómeno.

¡Qué bien hecho que está! Con preciosismo en el detalle. Con dominio de las técnicas expresivas. Un manejo impecable de la textura fina de los materiales. Todo parece antiguo. Todo semeja autenticidad. Hasta la pieza arqueológica. Apócrifa, claro está, como todos los demás textos. Pero parece…

Encanta esta obra tan sencilla de recorrer con los ojos, que tienta a tocarla y acariciarla, que invita a leer. Sí, a leer. Porque más de una vez habremos tropezado con un cuadro indescifrable o una escultura de rara inspiración que nos impone salir corriendo a informarnos para entender mejor, ese arte raro que no es para cualquiera. Pero Arqueología es distinta, es para todo público, de verdad. La invitación a leer se da en la propia obra artística. Invitación a leer, pensar, meditar… y terminar adivinando que es todo puro arte. Muy bien concebido, elaborado con cariño y presentado con distinción.


Eloísa Ibarra (Montevideo, 1968) es una magnífica artista plástica, cuyo talento conozco desde muy temprana edad, porque fuimos compañeros de clase durante catorce años. Es indescriptible la satisfacción que sentí cuando nos contó que había sido galardonada con el Gran Premio Adquisición MEC, 57º Premio Nacional de Artes Visuales «Octavio Podestá», conferido por el Ministerio de Educación y Cultura. Su obra estuvo expuesta en el Museo Nacional de Artes Visuales del Parque Rodó, ahora integra parte de su acervo. Una digna integrante del mundo artístico nacional está ahora representada en donde merece.

Un aplauso para Eloísa. Broche de oro para dos mil dieciséis.


Véanla aquí:

Navidad en verano

Navidad en verano

Rey de su vida

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enfant_jesus_de_prague_joinville_200908_5 Fuente: Wikimedia Commons.

Nació acunado en oro.
Vivió caminando por senderos de plata.
Murió en lecho de bronce.

Siempre reinó sobre su vida.
Nunca la logró gobernar.

Siempre con un séquito de asesores.
Nunca anduvo solo.

Así se escribió su historia.
Así de simple y compleja.

¿Por qué rey, y no presidente?
Por una sencilla razón.

Un presidente se elige.
O se hace elegir.

Pero uno no elige nacer en la vida que le toca.
La hereda.

Como un rey.
Nace para ser.

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Primicias de 1997

diario-el-pais-abril-de-1997Van casi veinte años de esta publicación en las amplias páginas de EL PAIS de Montevideo. Allí aparezco agachado, bien al medio, inconfundible mi cabeza redonda con una frente muy, muy ancha. Formé parte del equipo de redacción del matutino montevideano, me desempeñaba en el área de armado en pantalla. Estaba instalado entre los correctores de textos y los operadores de imágenes. Escuchaba las conversaciones de los periodistas, noteros, reporteros gráficos y corresponsales. También pude ver y tocar el embrión de la publicación en línea del diario. Seguir leyendo «Primicias de 1997»

¿Era amor?

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Las rastas de peluca

Reaparece el personaje de Crispín, el de La peluca de rastas, pero ahora más crecido:


dreadlocks_493px-living_statue_miami_beach_flSe miró en el espejo rajado. Se pintó un lagrimón en el cachete rosado. Se mesó con los dedos una rasta rubia. Tanteó en la mesa, qué raro: una gubia.

Crispín estaba a punto de debutar como actor en ese escenario popular. Le habían pedido, por favor, que no rechazara esa ocasión para ayudar. Iba a hacer de él mismo, como había sido antes. Pero ahora, recordando; tenía ayudantes. Los muchachos del barrio carenciado, ellos sí que estaban marginados.

¡Qué asco! Las rastas. Crispín se arrancó la peluca y la tiró al piso. Tiene piojos.

Un par de ojos lo miraron desde atrás de la cortina de arpillera. Un chico al que le habían pedido que leyera. Lo observaba de arriba abajo, entre divertido y resignado. Crispín se sintió extraño, como juzgado.

Ese galponcito con techo de chapa era un teatro improvisado. Y él, si vamos al caso, un actor impensado. Inimaginable el camino que había recorrido desde que era padre. Estimulado por la suave y remota voz de su finada madre.

—Vamos, hora de entrar a escena.

—Pero prolijo, bien plantado, elegante, aliñado.

—No, Crispín. Sé fiel al personaje que fuiste.

—¿Fiel? Si no era fiel a…

—No cambies de tema. El personaje del pasado por un rato estará resucitado. ¿O te olvidaste cómo te encontraron más de una vez…?

Crispín apretó los puños. Pero no quiso seguir insistiendo.

Levantó la peluca de rastas. Con piojos. Se la enfundó en la calva y salió a escena. Dispuesto a declamar monólogos de su imberbe andar desastrado. Con piojos para rascarse en serio. En el escenario de ese barrio carenciado. Cerca de ellos.

Llegarles a ellos. Sentirse como ellos.


Algunos me han preguntado por los antecedentes de Crispín. Hagan clic aquí para verlo.