
Verde cual viento,
amarillo brilloso,
otoño del sur.
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Los colores del otoño austral en el barrio Atahualpa de la ciudad de Montevideo.
La primera estrofa es una alusión al Romance sonámbulo de Federico García Lorca.
Baluarte literario y cultural
Etiqueta: Montevideo

Verde cual viento,
amarillo brilloso,
otoño del sur.
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Los colores del otoño austral en el barrio Atahualpa de la ciudad de Montevideo.
La primera estrofa es una alusión al Romance sonámbulo de Federico García Lorca.

Verde costillar,
insólitas rendijas,
cabalga sutil.
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Ejemplar de esqueleto de caballo (Monstera deliciosa) en un jardín del Prado, Montevideo.
Como un enorme elefante vertical, el Palacio Salvo se alza sobre la silueta de Montevideo desde hace noventa años. El que supo ser en su momento el segundo rascacielos más alto de Sudamérica, tiene un hermano en la Avenida de Mayo de Buenos Aires, el Palacio Barolo. El arquitecto de ambos, Mario Palanti, soñó con incluirles faros que los hicieran recíprocamente visibles desde las orillas opuestas del Plata. Hace algunos años, el Barolo se dotó de iluminación nocturna en su cúspide. Ahora es el turno del Salvo.
Hoy viernes a las siete y media de la tarde se inaugura la cúpula luminosa del notable edificio. Pueden ver más detalles aquí. Porque el Salvo también es memoria, es patrimonio ciudadano, es arte. No es feo ni lindo; se impone en el paisaje, puebla todas las postales. Ahora también de noche. Vuelve a danzar al son de la música, como si fuera un eco de la Cumparsita, que hace un siglo viera la luz en este mismo punto del paisaje urbano, tiempo antes de comenzar la excavación de los enormes cimientos de esta mole.

Cerca de la orilla de un río epónimo
un prolijo jardinero recortaba un seto;
dicen que, al tratarse de un evónimo,
recortarlo significa un gran reto.
Al acercarse un otoño sin antónimo,
los jardines se mustian en concreto;
pero el último calor, un poco anónimo,
nos obsequia este color tan discreto.
Foto de un ejemplar de evónimo (Euonymus japonica) en un jardín uruguayo.
El río Uruguay es un típico caso de epónimo geográfico.

Una postal del Montevideo dominical, gracias a los colegas blogueros de «A la vuelta». Pueden leer el artículo o ver el video aquí:

Linterna de piedra,
sumiso sosiego,
susurran las aguas
lejanos requiebros.
Las gotas del lago
con notas de Oriente
procuran serenas
palpar a la gente.
Princesa Sayako,
sin par fundadora,
tu verba florece
cimbrando en las rocas.
Imagen del Jardín Japonés Heisei de Montevideo (モンテビデオの日本庭園), inaugurado por la princesa Sayako en 2001 al cumplirse 80 años de las relaciones entre la República Oriental del Uruguay y Japón (el imperio del sol naciente).

La cruz armenia
ora por paz celestial,
piedra con piedad.
Tradicional cruz de piedra armenia (խաչքար, jachkar o khachkar) en la Plaza Armenia, Puerto del Buceo, Montevideo.
El breve poema de diecisiete sílabas es un haiku, género típico del Japón, que alguna colega galaica afectuosamente llama «haikiño».
Van casi veinte años de esta publicación en las amplias páginas de EL PAIS de Montevideo. Allí aparezco agachado, bien al medio, inconfundible mi cabeza redonda con una frente muy, muy ancha. Formé parte del equipo de redacción del matutino montevideano, me desempeñaba en el área de armado en pantalla. Estaba instalado entre los correctores de textos y los operadores de imágenes. Escuchaba las conversaciones de los periodistas, noteros, reporteros gráficos y corresponsales. También pude ver y tocar el embrión de la publicación en línea del diario. Seguir leyendo «Primicias de 1997»
¿Querés una birrita? ¿No tenés un tomatito para la ensalada? ¿Por qué no nos sentamos allá, al solcito? ¡Qué carita que tenés! ¡Epa, qué colorcito!
En Uruguay y parte de Argentina se habla la variante geolectal conocida como castellano rioplatense. Aquí les acerco un artículo de otro blog en donde van apareciendo esos modismos que nos caracterizan. Lo más famoso es el tratamiento llamado voseo; pero hay otras características.
Esos diminutivos son, en realidad, eufemismos. La birrita puede ser un balón de cerveza, el solcito es un solazo que nos parte la cabeza, con el tomatito se pretenden en realidad muchos tomates, la carita es de desastre y el colorcito es rojo fosforescente como un semáforo.
Ay, les voy a pedir un favorcito… Sigan leyendo en el blog Rioplatofonía; la mayor parte del artículo es en inglés, pero los giros y términos están todos en rioplatense de pura cepa: [#028] ¡Epa, qué colorcito!


La UNESCO publica una lista de ciudades literarias. La enumeración no hace más que soltarnos la imaginación y ayudarnos a soñar:
Vean la lista completa aquí, y un artículo en español.

—Fredo, ¿qué pensás hacer con todo esto?
—Está bravo, Gonza. No sé, macho, son muchas cosas todas juntas. Como que… qué se yo… Quiero saber ya mismo todo lo que preciso saber, para poder hacer todo lo que quiero hacer. Me muero de ganas… pero no quiero que me pase nada de todo eso horrible que me dijo el viejo, y quién sabe cuántas cosas más que te podrán pasar —la voz de Fredo no era de miedo, sino de decepción, aunque con un dejo de determinación.
—Vos hablá con los que saben. Seguí hablando con tu padre…
—Ya le volveré a hablar cuando se enfríe más esto. Anoche estaba muy caliente conmigo. Mal. Ah, atajate esto. Después que terminó de decirme de todo, me dejó solo, pensando. Me dijo que no tocara ni la tele, ni la play, ni el celular. Que tenía que pensar.
—Te bajó el acelere.
—Antes de cenar, fui a pedirle perdón, pero me frenó.
Un personaje muy uruguayo, de la pluma de Alceo Thrasyvoulou y Matías Bergara.
Cuadritos, periodismo de historieta
Una vida dedicada a joderle el día a la gente
Hay gente que ya nace adulta, como si no hubiera tenido infancia. El Viejo es una de esas personas. Un tipo que, aunque Alceo (Thrasyvoulou) y Matías Bergara nos revelan que sí fue chico, jamás transitó realmente la niñez. El Viejo es la quintaesencia de la amargura y, naturalmente, allí reside su gracia. La historieta apareció originalmente en Freeway (una publicación uruguaya) y fue recopilada por Dragon Comics y LocoRabia ahora en un tomo que se presentó en Montevideo Comics. Más allá de la calidad del material (que es bueno y tiene momentos altos), es llamativo que el sello argentino haya estampado su firma aquí, pues se trata de una historieta inequívocamente uruguaya.
Todo el libro se compone por historietas cortas, de dos páginas, que narran alguna anécdota en la vida del Viejo. En general tiene que ver con mujeres…
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Quienes nacimos y vivimos en un país surgido bajo la bandera del republicanismo, vemos a la realeza como algo lejano. Raro, remoto, rebuscado, un poco altivo, acaso distinguido del resto. Así las cosas, cuando vemos pasar a un legítimo miembro de una casa real, abrigamos una extraña mezcla de admiración y curiosidad. Así fue como me sentí, allá por 1983, cuando el penúltimo titular de la corona de los Borbones visitó Montevideo. Al igual que tantos vecinos de Punta Carretas, caminamos hacia Bulevar Artigas, importante arteria que homenajea al máximo prócer oriental (el mismo que casi dos siglos antes luchara contra el ejército de otro Borbón) para ver pasar, saludar y vivar a Juan Carlos. Horas después, muchos otros conciudadanos uruguayos aplaudirían a rabiar cuando el muy mentado monarca se daba el gusto de refregarle en la cara a un dictador militar las virtudes civiles y morales de los sistemas democráticos. Y también, de aludir elogiosamente a un rey de las letras, un uruguayo exiliado en España, su más insigne tocayo: Onetti.

Mucho solemos hablar de nuestra ciudad tranquila, de un pueblo grande en donde no pasa nada. Pero en medio de la rutina, hay personajes anónimos que corretean de un lado para el otro, viviendo aventuras y desdichas sin solución de continuidad. Alguno, ni sabe bien quién es, pero igual busca, bebe y baila. Y cómo. Seguir leyendo «Navegante del asfalto»