Cada Navidad trae recuerdos, más cuando se entra en años.
Al ir hacia atrás, se recuerda lo que falta.
O mejor, se comienza por lo que no se recuerda.
Hay recuerdos de lo que no tuve nunca.
Nunca vi caer nieve en Navidad.
Nunca vi pasar un trineo.
Nunca pasé frío en Navidad.
Nunca se encendió el fuego en la estufa.
Nunca me sirvieron chocolate caliente en esas fechas.
Nunca me llevaban de compras navideñas, porque venía Papá Noel.
Nunca bajó Papá Noel por la chimenea.
Pero, frente a la chimenea, igual aparecían los regalos al otro día.
Porque había quienes pensaban en mí, y me los dejaban como al descuido.
Porque cuidaban mi ilusión.
Porque después venían las preguntas.
¿Quién le pidió esto a Papá Noel para mí?
Y corría a darle un beso por haber pensado así.
Mientras, desde la chimenea, el Niñito Jesús me miraba plácido, en…
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La literatura uruguaya mantuvo en alto su propia bandera, con un 2016 de buena producción y excelente repercusión. La producción da cuenta de investigaciones sobre política y cultura; cómics y libros infantiles; abundantes obras de ficción. Se destacan la novela gráfica Prócer zombie (una aventura de José Gervasio Artigas en tiempos modernos) de Andrés y Leonardo Silva; El miserere de los cocodrilos de Mercedes Rosende (novela policial parte de la colección «Cosecha roja»); Historia de nuestros perros, libro de cuentos de Agustín Acevedo Kanopa (Premio Nacional de Literatura en Inéditos); Todo termina aquí de Gustavo Espinosa (Premio Bartolomé Hidalgo en Narrativa) y El hermano mayor de Daniel Mella. También se cuelan Mercedes Estramil, que este año publicó Iris Play; Martín Lasalt, que presentó casi a la vez dos novelas elogiadas; Peces mudos de Rosario Lázaro; Mientras espero de Roberto Appratto; Equipaje de Troche; La máquina de pensar en Gladys de Mario Levrero; El bobo del pueblo de Leo Maslíah.
Fuente:
Van casi veinte años de esta publicación en las amplias páginas de 






Se miró en el espejo rajado. Se pintó un lagrimón en el cachete rosado. Se mesó con los dedos una rasta rubia. Tanteó en la mesa, qué raro: una gubia.

¿Querés una birrita? ¿No tenés un tomatito para la ensalada? ¿Por qué no nos sentamos allá, al solcito? ¡Qué carita que tenés! ¡Epa, qué colorcito!