Etiqueta: Literatura

Reflexión lingüística: variedad y riqueza de la lengua castellana

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Comparto y suscribo este artículo de Jimmy García Ferrer, es imperdible. Ahora que se sabe que el castellano o español es una de las lenguas más difundidas del mundo, ¡que viva su rica diversidad!

Si algún conciudadano mío lee esto, le digo: perdé el miedo y escribí así, como yo, tenés todo para ganar.

Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #03

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Semana anterior: cómo llegaron hasta G851.5.32, ese lejano y hostil planeta rojo sangre.


Desearía tener una botella de vodka conmigo. El sol está bajo en el horizonte. Si entrecierro los ojos, casi puedo hacer de cuenta que es un brillante atardecer de Swansea, los rayos se reflejan en las nubes bajas y ponen todo el paisaje color rojo. Casi puedo hacer de cuenta que estoy en la rambla Oystermouth, parada junto a la extensa playa, Jacquelyn dándome manija para ponerme en cueros y correr hacia las olas.

Megan tenía la misma ávida curiosidad acerca del mundo como su papá, el científico. La cúpula era asfixiante para el espíritu curioso de una jovencita. Explorábamos los alrededores, pero no me atrevía a llegar muy lejos. Megan se quejaba terriblemente cuando era hora de volver. La cosa se pasó de castaño oscuro cuando la encontraron escapándose en medio de la noche, sin autorización, sin el equipo protector. Owen estaba furioso, pero yo no podía culparla por rebelarse contra las normas y reglamentos.

Ella se quejaba “¿Cómo vamos a aprender más si nos encerramos? Cuando sea grande, voy a vivir en el exterior y voy a recorrer el planeta entero. Voy a estudiar la Peste de los Retornantes hasta que encuentre la cura y podamos viajar de nuevo.” Seguir leyendo «Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #03»

Cincuenta momentos

Cincuenta momentos

Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #02

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Semana anterior: nace una niña en otro planeta.


Owen y yo estuvimos en la tercera ola de científicos que fueron a la colonia; llegamos a ser unos pocos miles como máximo. Era un viaje largo: cinco meses de viaje y luego diez años en la base, más cinco meses más de regreso. Y aún así, parecía razonable, hasta que unos años después nació Megan.La primera misión de regreso a California fue un desastre. Los investigadores originales –incluyendo a mi amiga Jeanine Davies– estaban tan emocionados acerca del regreso a casa. Jeanine se quedó despierta toda la noche por la expectativa. Me dijo que se iba a dar una panzada de frutas y verduras frescas y luego iba a salir a disfrutar de sentir el viento contra su cara. Hicimos planes para encontrarnos en Cardiff cuando el contrato de Owen hubiera terminado. De lo único que se arrepentía era de no poder ver a Megan por unos años. Estaba tan llena de energía, era la viva imagen de la salud. Se iba a casa.

Cuando la cápsula los dejó en el centro especial en el desierto de California, los tripulantes cayeron gravemente enfermos. Tomó un tiempo recibir las noticias. Jeanine estaba muerta. Todos ellos, muertos. Eran portadores de una bacteria desconocida en sus entrañas, la cual se volvió maligna en la atmósfera terrestre. Y no solo los recién llegados, todos: la bacteria se propagó con una virulencia que no había sido vista desde la Peste Negra. Así que G851.5.32 fue puesto bajo cuarentena y todos los viajes programados a la Madre Tierra fueron cancelados sin tener la más mínima idea de cuándo íbamos a poder volver. Seguir leyendo «Ciencia ficción: “Alive Alive Oh” #02»

Ciencia ficción: «Alive Alive Oh» #01

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Las olas rompen sobre la costa de color rojo sangre, sonando igual que el oleaje de la Tierra: un tenebroso y potente estruendo. Ya hace diecisiete años desde que nos fuimos.

Owen y yo nos casamos en el Registro Civil de Cardiff. Alquilamos un apartamento cerca de la Universidad, un estudio pequeño. Me sentía muy cosmopolita, viviendo en la capital, solo extrañaba a Swansea un poco. Un buen día Owen llegó de noche y me preguntó qué pensaba sobre ir al espacio. Me reí porque pensé que me estaba tomando el pelo, pero no era broma: le habían ofrecido un puesto en una nueva colonia de terraformación en G851.5.32 y por supuesto que quería ir. Estaba aterrorizada, pero no es la clase de oportunidad a la que una se pueda rehusar, ¿verdad? Y era solo por diez años; luego podríamos volver para disfrutar de un digno retiro. Fama y fortuna, fue lo que él me dijo. A mí me gustó la idea de poder contarles a mis amigas.

Hola Emma corazón, ¿cómo estás? Sí, hace bastante tiempo, ¿verdad? ¿Te mudaste a la calle Mumbles? Qué lindo. Nosotros nos mudamos a un planeta extrasolar a dieciocho años luz. Y bueno, claro que ya estamos de vuelta…

Eso fue cuando yo pensaba que íbamos a regresar a Gales algún día.

***

El agua de aquí no se parece en nada al océano salino de casa. Es ácida y carcome la carne. Ni siquiera debería estar tan cerca de la costa, por si el rocío me alcanza y me quema. Todo sobre G851.5.32 es tóxico; permanecí tanto tiempo en este lugar, hasta yo lo soy. Seguir leyendo «Ciencia ficción: «Alive Alive Oh» #01″

Árbol de creación

dossier-para-un-equinoccioEste es el árbol de los deseos,
esa es la brisa de los floreos.
Brota como el verde de tus ganas,
nieva como el blanco de tus canas.

Se calman las hojas, lo siento;
se vuelan las hojas al viento.
Plegaria de rodillas como un ruego,
invierno con anhelos de otro fuego.


¿Cuál es la historia de este poema? Aquí se las cuento.

Luis Eduardo, bloguero de Messieral, convocó meses atrás a un certamen de poesía. Participé con este poema, inspirado en la imagen de portada, obra de Karen Huertas (digan la verdad: ¡qué imaginativa!). Fui distinguido con un ejemplar de su obra como premio. Ahora publicó mi poema en su blog, junto con otros que también participaron. Están invitados a pasar a leerlos.

Enreda

Enreda

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La otra España

La otra España

En un arranque de nostalgia por el pasado (ya veremos cuál de todos), escribí sobre una manifestación artística muy en boga allá por los años setenta. Y este es el video que me inspiró:
https://www.youtube.com/watch?v=GtaaZmqJV0s

Panorama de las letras uruguayas contemporáneas

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En la fotografía, la Generación del 45, grupo de literatos uruguayos, reciben al poeta español Juan Ramón Jiménez y su esposa.
De izquerda a derecha, de pie: Maria Zulema Silva Vila, Manuel Claps, Carlos Maggi, María Inés Silva Vila, Juan Ramón Jiménez, Idea Vilariño, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama.
Sentados: José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Zenobia Camprubí, Ida Vitale, Elda Lago, Manuel Flores Mora.
Fuente: Wikimedia.

El escritor, ¡qué personaje!

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Hemingway escribe frente al espejo.

Ayer publicaba un poema que me salió una tarde, casi espontáneamente. Alude a un personaje que se escribe a sí mismo. Hoy vamos por la recíproca; un breve texto en prosa, referido al personaje que es el propio escritor. No por lo que crea, sino por lo que cree.

Crear y creer. Qué dos palabras tan hermosas. Hasta son confusas por momentos. «Quiero que usted cree XXX» frente a «¿Usted cree en esto que quiero?» Las mismas cuatro letras, pero con significados verbales distintos. O frases mucho más ambiguas, como: «Yo creo lo que creo», que se puede interpretar de varias formas. Seguir leyendo «El escritor, ¡qué personaje!»

El personaje que se escribe

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Fuente: Wikipedia

Separando al escritor que produce del personaje real.
El que produce, escribe cosas para que alguien lea.
Sin importar quién, pues son de palo los de afuera.
Pero el verdadero, teme mucho que le hagan mal.
Solo ese personaje real sabrá cómo se escribe esta historia.
Porque la memoria no juega chicanas. Siempre quiere gloria.
Y si la memoria quiere gloria, más vale que evite la tragedia.
Al redactar las líneas, con la pluma me pincho un dedo,
mientras pienso en escribir lo que puedo.
Se me acaban las palabras.
¿Por qué escribir al personaje real,
si es, humildemente, real?
Me canso.
Se me corta la racha.
Ya está.
Basta.
Ta.

Guardar

De Granada a Bagdad

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fuente: http://tinyurl.com/zb9c2fo

La UNESCO publica una lista de ciudades literarias. La enumeración no hace más que soltarnos la imaginación y ayudarnos a soñar:

  • Granada, la antigua capital andalusí
  • Edimburgo, ciudad de las gaitas
  • Melbourne, en el país de los canguros
  • Iowa City, pionera en la enseñanza de la escritura creativa
  • Dublín, patria del inmortal James Joyce
  • Reykjavik, con sus cálidos géiseres
  • Norwich, donde se escribió el primer libro en inglés por una mujer
  • Cracovia, la ciudad con mayor densidad de poetas polacos
  • Dunedin, primer asentamiento de los maoríes
  • Praga, en el corazón de Europa
  • Heidelberg, ciudad universitaria entre los viñedos del Neckar
  • Ulyanovsk, la antigua Simbirsk, patria de Goncharov y Karamzin
  • Tartu, pionera de la cultura estoniana
  • Leópolis, cruz de caminos y culturas
  • Liubliana, centro político y editorial esloveno
  • Nottingham, cuna del legendario Robin Hood
  • Barcelona, capital editorial ibérica
  • Óbidos, bastión portugués
  • Montevideo, tacita de plata
  • Bagdad, cuna de la Casa de la Sabiduría

Vean la lista completa aquí, y un artículo en español.

Uno para dos y dos para uno

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—Fredo, ¿qué pensás hacer con todo esto?

—Está bravo, Gonza. No sé, macho, son muchas cosas todas juntas. Como que… qué se yo… Quiero saber ya mismo todo lo que preciso saber, para poder hacer todo lo que quiero hacer. Me muero de ganas… pero no quiero que me pase nada de todo eso horrible que me dijo el viejo, y quién sabe cuántas cosas más que te podrán pasar —la voz de Fredo no era de miedo, sino de decepción, aunque con un dejo de determinación.

—Vos hablá con los que saben. Seguí hablando con tu padre…

—Ya le volveré a hablar cuando se enfríe más esto. Anoche estaba muy caliente conmigo. Mal. Ah, atajate esto. Después que terminó de decirme de todo, me dejó solo, pensando. Me dijo que no tocara ni la tele, ni la play, ni el celular. Que tenía que pensar.

—Te bajó el acelere.

—Antes de cenar, fui a pedirle perdón, pero me frenó.

—¿Eh? Seguir leyendo «Uno para dos y dos para uno»

Rosa(rio) de lejos

rosario-de-vertebras-de-pescadoHablamos de cualquier cosa. Último beso de la noche. Ya tiene que irse. ¡Qué lástima!

—Hasta mañana, Lupita.

—Adiós, Tibu.

—Mañana te veo.

Ella apenas agita la mano con delicadeza.

***

Un lugar enorme, todo blanco, lleno de luces fuertes, estoy parado en el centro de todo, sobre un lugar elevado. El rosario que me regaló Lupita cuelga de mi cuello. Pero no tengo la tabla de surf. Acá va a pasar otra cosa.

Hay mucha gente vestida de fiesta, en asientos que miran hacia donde estoy parado yo.

En eso, empieza a sonar música de ceremonia. Se abren las puertas. Entra caminando despacio una chica, vestida de blanco, con un ramo de flores enorme. Sonríe. Es ella, Lupita, sin duda.

Pero la acompaña alguien que parece Chespirito joven, habla como ella, pero más rápido.

Siento mucho calor. Alguien me dice algo al oído.

De repente me despierto traspirado. En el medio de la playa. Ya va a salir el sol.

Me dan vuelta en la cabeza las palabras que me dijo. Además, se fue. Claro que se fue. Rosa de un día, como dirían aquellos… Ahora, es de lejos…

Voy a correr las olas. A ver si me distraigo con algo.

Agarro mi tabla, voy bien adentro del océano. Ahí viene una ola. ¡Espectaculaaaar!

Demasiado fuerte. La ola me voltea. La tabla se va para cualquier lado. Uh, por suerte, pude agarrarla.

Pah… hice un mal movimiento. Hoy no es mi día. Salgo medio rengo. Me duele la pierna. Voy a tirarme un poco en la arena.

Me acaricio el pecho.

¡El rosario! ¡Lo perdí! ¡El regalo de Lupita!

Fue al caerme de la tabla, todo ese torbellino. ¡Noooo!

Pego con los puños en la arena. Me descargo la rabia.

No la puedo tener.

Ni siquiera ese recuerdo de ella.

Solo… acordarme de lo que fue ayer.

La perdí…

¡Cómo me la perdííí!


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Hierba humeante, rastas rechinantes

Dreadlocks backHace una semana una revista literaria publicaba mi relato La peluca de rastas (hacer clic aquí para leerlo). Varios ya lo leyeron y me hicieron sus comentarios, que mucho agradezco. Hubo elogios, identificaciones, sentimientos, también críticas. Como siempre sucede cuando algo se publica. En especial, cuando toca temas tan actuales como peliagudos. El pelo peinado en forma de rastas les causa repulsión a muchos; y, si además de eso, quien lo usa fuma marihuana, son varios los que ponen el grito en el cielo. Seguir leyendo «Hierba humeante, rastas rechinantes»